jueves, 15 de marzo de 2012

Javier, sin rodeos

Recién había dejado momentáneamente la política, en los primeros noventa, un cliente de mi despacho, al frente de una gran empresa mediterránea, me habló de un tal Fernández, un asturiano, que yo, a su juicio, debería conocer bien. Mi amigo no se creía que yo no lo conociese con el poderoso argumento “de que considero imposible que en tu tierra haya varios con semejante claridad de ideas”, a cuya descripción intelectual aderezó una frase definitiva: “es un auténtico cartesiano, con razonamientos impecables”. Luego, quizá años después, el Presidente de una compañía eléctrica me dijo haber quedado prendado de quien acompañaba a una reunión madrileña a Luis Martínez Noval, pues hablaba poco pero daba pruebas de seriedad, serenidad y sapiencia.”Lo tienes que conocer…”.Antes que me dijera el nombre, presta, mi mente lo relacionó con aquel Fernández de mi amigo valenciano.

Había, pues, en Asturias un tipo de calidad que embelesaba a los dirigentes industriales y para mi sonrojo yo apenas caía en quién era.

Estamos en una región topadiza y la incógnita estaba abocada a clarear. Pero aún Javier tardó en abrirse para mí un mínimo con los líos de la política pequeña que muchas veces padecemos en el interior de los partidos. No obstante nuestras diferencias de entonces, Javier se elevaba sobre esa política de campanario como adelantado de la parábola de “La torre de Suso” de Tom Fernández, sin, por cierto, blasonar nunca de su pedigrí familiar incontestable.

Por fin, los viajes juntos al Comité Federal provocaron unas conversaciones que para mí fueron de no retorno en la estimación de un diamante político que teníamos en nuestras filas. Recelaba, sin embargo, todavía de que la incontestable gran personalidad y formación técnica y cultural de Javier fuese fácil de popularizar. Hasta que le oí a ese gigante del humanismo que es el Padre Ángel García hablar a corazón abierto de su mutuo paisanaje, mierense y universal, de la Rebollada. Y si Javier cae tan bien en quien le conoce, de cualquier ideología, fijémonos en su mensaje sin rodeos, como reza su video de precampaña, porque ante una persona de esta calidad los asturianos, en medio de tanto ruido electoral, no podemos sino apoyarle.

Dará serenidad, seriedad, cultura a nuestra querida Comunidad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No siempre me entusiasman tus artículos. Éste me ha parecido perfecto en el fondo y en la forma. Y además me has descubierto a Javier Fernández a quien cobozco sin conocerlo. Ahora tengo una sana curiosidad. Abrazos. Luis

(YAÑEZ)

Anónimo dijo...

Muy bueno Antonio
Gracias x enviarmelo
Mª Luz

Anónimo dijo...

El ser tan buena persona, como tú lo eres, no te permite ser demasiado "generoso" con los que por milagro divino hayan alcanzado un privilegiado sillón a la "diestra" del Creador. Ni esa prosa, ágil y brillante debieras emplearla para ensalzar desmesuradamente la figura de aquellos que consideras tus amigos. Es cierto que vivimos en un pueblo al que le entusiasman los panegíricos, pero a tí, como buen amigo que soy tuyo, te pediría mayor moderación al enjuiciar a ciertas personas a las que, por suerte o desgracia, somos muchos los que conocemos desde hace ya mucho tiempo, mucho antes de que ese cliente y no dudo gran empresario mediterráneo. te diera a conocer a un "tal Fernandez".
Estimadísimo Antón, te considero persona culta e inteligente para que pudieras admitir sin titubeos la opinión de ese "Presidente de Compañía eléctrica" que te dijo haber quedado prendado de alguien que "hablaba poco pero daba pruebas de seriedad, serenidad y paciencia"...Con esas "virtudes" que, sin duda adornan al antedicho Fernandez, a poco puede llegar el Partido de Pablo Iglesias en el siglo XXI. Pero ¿qué te voy a decir a tí que ya no hayas enjuiciado? ¿Con qué triquiñuelas juega la Política en este pobre pueblo?