viernes, 9 de marzo de 2012

GIGANTES y MOLINOS


Hace unos días, Javier Gallego y Miguel Ángel Martínez, compañeros de andanzas europeas, me consiguieron en un lugar de su Mancha, un libro que yo llevaba tres o cuatro años buscando sobre un pintor de Ciudad Real que había sido amigo de García Lorca, con el que montó "Los títeres de cachiporra", y de Luis Cernuda, con el que llevó el cine y un guiñol, La Tarumba, a pueblos occidentales asturianos, que nunca antes habían visto semejantes benéficas deformaciones de la realidad. Buscaba, por mi parte, documentar una noticia para mi modesta participación en el justo homenaje que el RIDEA prepara a su antiguo director.

Una vez leído todo el esperado texto me puse a temblar pues en sus últimas páginas hay una referencia que supera las ya de por sí muy sabrosas anteriores. Esa fuente asegura que en el momento en que aparece publicada la PRIMERA PARTE del Quijote, 1605,no hay en el Campo de Criptana y demás suelos cervantinos ningún Molino de Viento, del tipo holandés, que empezarían a proliferar hacia 1610.Ya el Arcipreste de Hita se refirió al molino siglos antes, al de origen árabe pero no al flamenco, que con sus aspas es antagonista del capítulo VIII de El Quijote. Esos molinos durarían hasta el siglo XIX y sus vestigios son hoy icono de la Mancha, marco de la más afamada de las hazañas y frustraciones del Caballero, arquetipo de su genial delirio. Nico Reyners y su grupo de creativos, TRES TIPOS GRÁFICOS, utilizaron esas aspas desnudas como emblema del IV Centenario de la más conocida de todas las novelas. Algo adelantaba en mi "Con vistas al Naranco".

Pero, claro, Cervantes habrá conocido la fuerza moral y la hiper actividad económica de los molinos por algún soldado preso con él en Argel, sin duda antiguo combatiente en Mastrique, la bella ciudad, que, pese a su antigua nominación castellanizada, topónimo rebautizado y difundido por Lope de Vega y otros varios, que pasamos absurdamente a utilizar ahora en su original luxemburgués -u holandés actual- de Maastricht para denominar y situar el Tratado de la Unión Europea, firmado allí el 7 de febrero de 1992.

Maastricht- o Mastrique, como ponemos Burdeos por Bordeaux- está enfrente de la carolingia Aix-la Chapelle/Aguisgrán, capital europea once siglos antes, rango simbólico que comparte con el Oviedo de Alfonso II.

Cuando Don Quijote pretendía con su acometida a los gigantes "quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra" no estaría sino evitando la próxima instalación y señoreo del gigantismo.

No es la única, aunque la probablemente más notable, ocasión en que Cervantes, como toda una legión de escritores y artistas, no hace más que responder al determinista impulso de la inspiración por el que Literatura y Arte, como rayo a trueno, se adelantan a la Realidad.

¿Existe la realidad?, pregunta que tantos se hicieron sin respuesta convincente y que Harold Bloom, el más en boga de los críticos literarios, pulveriza.

Cervantes sabía de los molinos holandeses e, incluso, que se iban a instalar en donde estuvieron pero en el momento de la escritura eran solamente virtuales ensoñaciones. Algo de esa premonición intuye también Muñoz Molina, uno de los creadores que reencarna el cervantismo hoy. Sucede algo parecido con el Tomo II cuando el Quijote ve, en Barcelona, las carabelas del puerto, que no estaban en 1612/4, pero estarán luego, conforme al juicio del académico Martí de Riquer, manco bélico tal Cervantes.

Ciertamente desasosiega que Cervantes se adelante a la Historia aunque sea en leve lapso de tiempo. Es el sentimiento que describe Borges al analizar la intranquilidad que quema al lector del Quijote percatándose de que el Quijote, en el pasaje de Cide Hamete, se lee dentro del Quijote. Hay semejante desasosiego cuando Hamlet recita Hamlet; en cualquier caso, se produce un adelanto de la imagen relatada sobre la acción sucedida.

En fin, he de consultar, en cuanto vuelva a Oviedo, a mis cervantistas amigos, Emilio Mata, García Martín y Miguel Alarcos, pues resulta difícil imaginarme al Quijote siendo más idealizados los molinos que el caballero, que pudo arremeter confundiéndose contra molinos que solo luego hubo;¿O es que sí había gigantes que no molinos, que lo desarmaron e impidieron su ansiada gloria?

Helmut Köln fue un auténtico gigante, en la polisemia del término, su discípula Sra. Merkel lo es bastante menos, en el gigantismo y la autenticidad pero mucho más perversa con su "tardanza en acertar" que diría nuestro Ministro de Exteriores, García Margallo. Lo malo es que, con la disculpa quijotesca de la mala simiente, deuda que hay que borrar, la preferencia apremiante es que cobren los gigantes por la mano aunque al molino que le parta un rayo, sin funcionar, sin grano, ni granero, sin piedra de moler, ni viento, ¡de brazos parados!... ¡¿Aún más?!... y ¡too much!!Hace bien el gobierno español en acometer, blandiendo el argumento de que no cabe una rebaja tan radical y veloz en el déficit que habrá de afrontarse con más mesura y tiento, para que haya viento, actividad y crecimiento, aunque un pasivo e hiperealista Panza no vea más que molinos, que sí hay gigantes y especuladores, más descarados y camuflados que los molinos holandeses y de otras tipologías, teutónica o borgoñesa o anglosajona.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Los Molinos no existen,como tu dices existen Los gigantes.D.Quijote fue vencido,pero Los acometiò. estamos vencidos sin acometerlos.ESA es la diferencia entre D.Quijote y nosotros.Saludos.Faustino

Anónimo dijo...

Siempre tan amen e investigador.Besos de tu prima.Fred galiana

Anónimo dijo...

Querido Antonio:
Estupendo artículo.Releyendo el capítulo VIII de ElQuijote parece imposible que sea imaginada la existenia de Los molinos.Bien es verdad que losmaestros de la pluma tanto podeis fabular con la premoniciòn que con el desmonte de la misma.
El caso es escribir con arte,gracia y cordura y celebro que tû las tengas.Un abrazo.j.Carlos

Anónimo dijo...

No sabía yo nada de q los molinos holandeses no existían en Criptana cuando Cervantes escribiò la Primera Parte del Quijote.Ni lo de las carabelas..Un fuerte abrazo.Josè María

Anónimo dijo...

Tan atractivo Como habitualmente.Emilio

Anónimo dijo...

Tan atractivo Como habitualmente.Emilio