sábado, 25 de febrero de 2012

¡VIVA LAPONIA!

Ha sido más bien infeliz la referencia de un portavoz empresarial de que un parado ha de aceptar una hipotética oferta de Laponia sopena de pérdida automática de las prestaciones de desempleo. Los de mi generación recordarán una magnífica colección de cromos de "Razas Humanas", aún estoy viendo la imagen bien abrigada de un lapón, blanco blanquísimo, que contrastaba con negros de labios religiosamente deformados y extravagantes abalorios. Laponia era símbolo de recóndita lejanía pero, sin duda de pureza racial e intuida calidad de vida no exenta de dureza climática. No sé cuál de esta disyuntiva tendría en su mente el torpe portavoz que en la red global ha puesto por unos instantes un punto de intriga sobre ese lugar ultranorteño, perteneciente en parte a Noruega, Rusia, Finlandia y Suecia. Como quiera que finlandeses y suecos pertenecen a la UE he de preguntar a alguno de mis colegas quién proviene de por ahí. No creo que sea mi buena amiga la Comisaria Malstrom, que habla un español impecable, pues su físico es más bien europeo meridional, quizá Wikstrom, de nombre Cecilia, como la comisaria, y de su mismo partido liberal. Wikstrom, que está en mi misma Comisión Jurídica, es muy activa y sensata, aunque a veces discrepemos, y me ha ayudado a consolidar una fortísima mayoría detrás de mi informe sobre el Observatorio de la Propiedad Intelectual para establecer en Alicante. A veces me habla de que, como sacerdotisa, estudiosa del hebreo y del sánscrito, dirige el oficio en su Iglesia todos los domingos. Ya me informa google que los lapones suecos son luteranos.

Más en el semblante tradicional están mi compañera de partido, Westlund, que encuentro, siempre solidaria, en el entrañable "intergrupo" del Western Sahara. Y también a los buenos finlandeses socialistas, Repo y Jaakonsaari, cuya estatura física no corresponde al lapón imaginado. He de peguntarles a todos si de verdad hay ofertas de trabajo tan significadas. En cualquier caso, sin duda por alguna otra confusión, leo que hay un montón de jóvenes españoles que han fracasado en la búsqueda de empleo en Noruega, que está fuera de la Comunidad, aunque en gran medida homologable.

Y por Laponia debe de ir mi buen amigo Michel Rocard, antiguo primer ministro, compañero de escaño que fue, repuesto de un ictus mejor que yo, que se encarga de la misión internacional de protección del Polo Norte.

En fin, el exabrupto del dirigente empresarial me ha permitido pensar en Laponia, también que nos merecemos unos líderes empresariales emprendedores, que además de buscarse semejantes salidas argumentales, se comprometan en un auténtico compromiso realista, sin esoterismo, con su país. Y el ¡Viva Laponia! pase al acerbo de los despropósitos como aquel "¡Viva Honduras!" de Federico Trillo, al que el Ministro García Margallo ha enviado a Londres, en lugar de la pretensión anunciada por el propio exministro de Defensa de ser embajador en Washington, donde tanto le habían ayudado a disminuir el ridículo de Perejil.

1 comentario:

Anónimo dijo...

!Què bueno!

E