miércoles, 1 de febrero de 2012

Discurso de entrega de los premios "Hands off my designs" (Quita las manos de mi diseño)

Parlamento Europeo.

Es para mi un honor participar en la ceremonia de entrega de premios convocados por el Observatorio contra las infracciones de la Propiedad Intelectual en el OAMI.

Es igualmente para mí un honor conceder el premio a unos jóvenes estudiantes procedentes de Estonia, la patria de Skype. Estonia es el paradigma de un país que ha sabido incorporarse a las nuevas tecnologías y sacarles el máximo partido para todos, particularmente para usuarios y empresas, sin olvidar la Administración estona, pues también me cuentan está perfectamente adaptada a la era de internet.

Como muestra bien el video, las infracciones a la propiedad intelectual parecen un juego pero matan el juego. Eliminan la igualdad en el libre juego de la competencia para que el jugador más tramposo gane. Esto es, el que no respeta las normas, el que no paga impuestos, el que no se atiene a los derechos ni de los trabajadores ni de los clientes.

Internet es el presente y es el futuro en nuestra forma de comunicarnos y de hacer negocios. Los jóvenes tienen un papel protagonista en esta era, pues son los que mejor conocen y se adaptan a las nuevas tecnologías. Muchas grandes empresas de Internet han sido fruto del trabajo de jóvenes con ideas innovadoras, que han incluso nacido en garajes caseros para luego conquistar el mundo.

Estas empresas han podido triunfar porque ofrecían cosas nuevas y porque existía una regulación que les garantizaba la necesaria seguridad en los negocios.

El video premiado utiliza el término "piratería" que me permito criticar. Lo hago porque así lo han aprobado en mi informe sobre el Observatorio los demás diputados de la Comisión JURI a propuesta mía. Sin ningún voto en contra.

Creemos que el término "piratería" es equívoco pues no entendemos bien cuál es su relación con el abordaje de barcos en el mar, ya sean los piratas del Caribe o los más modernos piratas de las costas somalíes. Cubre de cierta aura romántica al mero hecho de ver películas o escuchar música en casa sin pagar. Hasta los propios infractores han hecho bandera de este término para presentarse como adalides de la libertad, ahora en internet. Si olvidamos que los drakes del pasado eran unos asalariados de potencias enemigas, podemos caer en el error de no reconocer que los nuevos "piratas" no son más que tontos útiles que en último término sirven a los intereses de grandes multinacionales que quieren disponer de contenidos sin pagar. Llamemos a las infracciones por lo que son, infracciones. Al pan pan y al vino vino, como decimos en español.

El observatorio, estoy seguro, va a servir para revelar con cifras irrebatibles verdades que no parecen ser tan evidentes a ojos de todos. El observatorio propondrá y, sobre todo, informará de la situación en el sector y del cumplimiento de las normas existentes. Como el caso de Megaupload nos demuestra, es a veces más importante la correcta aplicación de las leyes de que disponemos que la precipitada redacción de nuevas. El Observatorio va a ser, sin duda, una pieza clave en el indispensable seguimiento del respeto de la propiedad intelectual en el actual marco normativo.

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