lunes, 23 de enero de 2012

SCHULZ, PRESIDENTE



Mi compañero Martin Schulz, ha sido elegido Presidente del Parlamento Europeo para los próximos dos años y medio, segundo periodo de sesiones de esta legislatura.

Es un buen tipo, miembro del SPD alemán, antiguo alcalde de un pueblo de Aquisgrán, la urbe que fuera, en tiempos carolingios, capital europea, mientras el Oviedo de Alfonso II era el otro polo continental. Martin lidera desde 2004 el Grupo Parlamentario socialista, al que pertenezco también desde la misma fecha. Antes fue famosa su polémica con el insensato, por emplear un término suave, Silvio Berlusconi. Es una personalidad que, además de sus innegables valores políticos y sociales, es muy culta, que ha leído a muchos autores españoles, incluso a los más contemporáneos, del que he constatado su conocimiento, por ejemplo, de Javier Marías y Javier Cercas.

Yo hablo con él en francés y alguna vez intenta alguna amable frase en español.

Hará bien el papel institucional, en estos tiempos difíciles, pues su larga trayectoria le avala, claramente comprometido con eso que tanto se repite, y Martin tampoco olvida, atribuido a otro líder: "Una Alemania Europea, jamás una Europa alemana".

En Oviedo tenemos una calle con el nombre de Schulz, que por un error de grafía lució, durante décadas, su placa conmemorativa como Schulzt, que hace tiempo corregimos. No sé si el nuevo Presidente tiene algo que ver con aquel benemérito geólogo al que tanto debe Asturias. Se lo he de preguntar si vuelvo a tener otra conversación relajada. Con aquel Wilheim Schulz no solo hubo el yerro de la letra de más sino que muchos ciudadanos, incluso Dolores Medio en "Nosotros los Rivero", lo llegaron a confundir con el General Rafael del Riego. Todo se debía a que, en la columna de la Plazuela de Riego el busto, magnífico, de Grajera, - ahora en la Plaza de París, ante la Escuela de Minas- se homenajeaba al geólogo y no al héroe liberal. En mis mandatos municipales me negué al cambio pues ese yerro formaba parte, a mi modo de entender, del colosal paisaje y mobiliario urbano, que daba pie a sugerir la lectura de Dolores, pieza de "la bien novelada", y de profundizar en las biografías de Riego, de Grajera y, naturalmente, de Schulz.

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