jueves, 8 de diciembre de 2011

TRIBUNA: IGNACIO URQUIZU

¿Reiniciando el PSOE?
IGNACIO URQUIZU
EL PAIS


En todo partido político, ante una derrota electoral, surgen voces que reclaman una reflexión. Le sucedió al Partido Popular en 2008 y lo estamos viendo estos días en el Partido Socialista. Casi siempre, las voces más críticas piden algo similar a una catarsis. Es fácil escuchar reclamaciones del tipo: "debemos empezar de nuevo", "tenemos que cambiar todo" o "hay que dar un giro completo". De repente, nada de lo que se ha hecho hasta ese momento sirve.
La magnitud de la derrota revela un problema ideológico y falta de conexión con las capas más formadas
La redistribución de la riqueza es un concepto que la izquierda debe recuperar
En el caso del PSOE, a la derrota hay que añadir la situación actual de la izquierda. Llevamos un par de años debatiendo sobre la supuesta crisis de la socialdemocracia. Todo analista que se precie utiliza frases como "debemos devolver el protagonismo a la política" o "la socialdemocracia debe redefinir su proyecto". Este tipo de afirmaciones, a base de repetirlas, se han convertido en lugares comunes carentes de propuestas concretas.
Pero lo cierto es que si miramos a nuestro alrededor, nos daremos cuenta de que no es necesario practicar un haraquiri colectivo. Desde finales de 2008, fecha en la que estalló la Gran Recesión, se han celebrado 19 elecciones en las principales democracias parlamentarias y solo tres Gobiernos han sobrevivido. En casos extremos como Irlanda o Hungría, el partido en el poder perdió casi 25 puntos porcentuales.
Del análisis de las elecciones en otros países extraemos que el color del Gobierno no ha influido en el descenso de votos. Izquierda y derecha han perdido apoyos solo por el mero hecho de estar en el poder. Además, el impacto de la economía sobre los resultados electorales se ha multiplicado. En la actualidad, la suerte de un Gobierno depende mucho más del crecimiento económico y del paro que antes de que la crisis llegase a nuestras vidas. (Larry Bartels, Ideology and retrospection in electoral responses to the Great Recession).
Ahora bien, lo que sucede en el resto de democracias no justifica cualquier derrota electoral. No es lo mismo perder 2,6 puntos respecto a las anteriores elecciones, como le sucedió al Partido Laborista Australiano en 2010, que perder unos 15 puntos, como le ocurrió al PSOE el 20-N. La magnitud de la derrota exige saber dónde han estado los problemas.
Si se analiza la evolución de los apoyos electorales del partido socialista en la última legislatura, se observa que gran parte de las pérdidas se concentran en sus votantes más próximos, los que se definen de izquierdas. En la encuesta preelectoral del CIS, menos del 50% de estos ciudadanos manifestaban su intención de votar al PSOE, 17 puntos menos que en 2008.
Además de la ideología, laeducación también es importante para entender el comportamiento electoral. Si comparamos las encuestas preelectorales de 2008 y de 2011, vemos que el mayor descenso del PSOE se produce en los grupos con mayor nivel educativo.
Por lo tanto, se puede decir que el Partido Socialista se enfrenta a un problema ideológico, por un lado y por otro, a una falta de conexión con las capas más formadas de la sociedad española. Dos dificultades que implican soluciones distintas.
Desde el punto de vista ideológico, el relato del PSOE en los últimos años se ha centrado en exceso en cuestiones de derechos civiles y libertades. En cambio, el objetivo redistributivo ha desaparecido del discurso. De hecho, el último informe de la OCDE sobre desigualdad avala que esta ausencia es algo más que retórica. Varios pueden ser los motivos.
En primer lugar, el haber construido un Estado de bienestar equiparable a las democracias de nuestro entorno, puede haber conducido a algunos a la autosatisfacción.
Es cierto que se han incrementado las ayudas sociales, por citar dos ejemplos, las políticas de dependencia o las becas de estudio. Pero se ha hablado muy poco de la capacidad del Estado de bienestar para generar igualdad, Si comparamos nuestro gasto social con el del resto de democracias, descubrimos que es uno de los menos redistributivos.
En segundo lugar, parece haber triunfado la idea -ampliamente extendida entre los economistas- de que los impuestos no redistribuyen, sino que solo deben generar los ingresos necesarios. Así, se ha tolerado la existencia de numerosas figuras impositivas que permiten a los más ricos pagar un porcentaje menor de impuestos que el resto de ciudadanos.
La redistribución siempre ha formado parte de los objetivos prioritarios de la izquierda y, en cambio, se habla muy poco de ella en los últimos tiempos. Es cierto que el discurso socialdemócrata invoca en muchas ocasiones a la igualdad de oportunidades. Pero redistribuir es algo más que garantizar las mismas oportunidades para todos, también significa mejorar las condiciones de vida de los que menos tienen.
Un segundo componente necesario para mejorar el discurso de la izquierda es la calidad de la democracia. Ha sido necesario el 15-M para recordarnos que nuestros sistemas políticos no son tan perfectos como creíamos. Pero no es solo una cuestión del sistema electoral. De hecho, todo el debate que se ha generado en torno a este es secundario. Hay más aspectos que deberían preocuparnos.
Un ejemplo de déficit democrático lo observamos en la cesión de soberanía que vienen haciendo Gobiernos y Parlamentos hacia instituciones de dudoso origen democrático. Esta renuncia a su poder está provocando que muchas de las decisiones políticas se escapen al control de los ciudadanos. Además, está siendo aprovechada por numerosos grupos de poder económico y financiero para ganar influencia.
En cuanto a la pérdida de conexión con los grupos más formados de la sociedad, esta está muy relacionada con el modelo de funcionamiento interno de los partidos. En principio, no parecen muy atractivos para atraer a los mejores. Por ello, deberían explorarse nuevas formas de participación en las formaciones políticas.
Este divorcio entre personas cualificadas y partidos políticos nos ha llevado a una falsa diferenciación entre tecnócratas y políticos. Así, da la impresión que un profesional no puede dedicarse a la política. O que un político no puede tener una profesión. Es un falso dilema que debería corregirse atrayendo a más personas cualificadas a las formaciones políticas.
En definitiva, es cierto que al Partido Socialista le ha sucedido lo mismo que a la inmensa mayoría de Gobiernos democráticos. No obstante, la magnitud de la derrota implica cambiar algunas cosas. Detrás de los resultados electorales del PSOE hay una pérdida de confianza entre el electorado de izquierdas y una falta de conexión con los grupos de mayor nivel educativo.
Esto obliga a repensar el proyecto socialista en varias de sus dimensiones. No estamos ante una catarsis, pero los cambios van más allá del liderazgo y trascienden la última etapa del PSOE.
El socialismo español siempre ha tenido la necesidad de tener un proyecto reconocible. Ya a principios de los noventa se hablaba del Programa 2000. Quizás, comience a ser más necesario analizar cómo funciona, por ejemplo, nuestro Estado de bienestar o nuestros partidos políticos, antes de comenzar a hacer propuestas.
Sin unos buenos diagnósticos de nuestra sociedad y de nuestro sistema político, cualquier idea o proyecto puede acabar siendo una generalidad.
Ignacio Urquizu es profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de la Fundación Alternativas.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya lo había leido y me gustò. Podía haber añadido, aunque lo insinua, que el PSOE lleva 30 años con ""Renovaciones generacionales negativas" en las que cada promociòn (de cargos orgànicos a todos los niveles que poco a poco se hacen con los cargos electos e institucionales) es peor que la anterior Casi nadie delos que tienen menos de 50 años ha trabajado en el sector privado o como profesional libre y por tanto no tienen oficio de origen o referencia (caso ZP, Leire, Trini..) y "matan" por seguir. Eso echa para atrás a los buenos profesionales y poco a poco el PSOE se ha ido burocratizando y empobreciendo...
Abrazos.
Luis

Anónimo dijo...

Está muy bien este artículo. No sé si hace falta una refundación, pero desde luego sí un viraje. Me está dando mucho miedo el que parezca que no tenemos recambio... con la mierda de listas que hemos elaborado resulta que no tenemos a ningún "crack" que pueda ser Secretario General y diputado a la vez... y empiezo a pensar que no tenemos ningún crack en ningún sitio, ni parlamentario ni no parlamentario... Cada vez veo menos a Carmen Chacón como alternativa, la verdad

Anónimo dijo...

A todos los niveles se han hecho listas a las elecciones de este año para que no hubiese recambio ante la mediocridad.

Y no me refiero ya a nivel nacional, sino que basta ver a los diputados "socialistas" en el parlamento asturiano, Javier no ganará nunca porque le falta carisma, le falta conectar con la gente, y le falta sobre todo que los asturianos se puedan identificar con él. Pero ya lo dejaron todo bien atado para que su gran recambio sea ¿quién? ¿Jesús Guitérrez? ¿Adriana Lastra? ¿María José Ramos? ¿el prejubilado? ¿el otro prejubilado? ¿el otro prejubilado más?, Antonio, tú que estás tan bien informado te agradeceríamos que nos ilustraras y nos dijeras cuál es la trayectoria profesional de los arriba indicados, porque que yo sepa han vivido siempre de la política a pesar de sus muchas limitaciones. ¿Y así pretendéis los socialistas ilusionar a nadie? ¿Así pretendéis que los parados confíen en vosotros? ¡Vamos hombre!

Y no hablemos ya de las listas municipales de Avilés, Gijón, y muy especialmente de Oviedo. Con Carreño de portavoz... esto es el colmo de los colmos ya, no vi político más incapaz, con suerte después de haber liderado él la "oposición", dentro de 4 años el PSOE en Oviedo sacará 3 concejales.

Viendo que todo sigue igual, me río yo de los que dicen que se ha tocado fondo. Ya está todo preparado para que en el fondo nada cambie, se muevan las sillas, se intercambien las caretas, pero todo siga igual, y detrás siempre los mismos.

Que pena.

Paco

Ismael Rey dijo...

Lista de los 36 eurodiputados españoles que han votado en contra de viajar en turista

El parlamento europeo ha votado este miércoles una enmienda para restringir los vuelos en primera clase. Así han votado nuestros eurodiputados.
En contra de volar en clase turista:

Francisco Sosa Wagner (UPD)
Jaime Mayor Oreja (PP)
Alejo Vidal-Quadras (PP)
Luis de Grandes Pascual (PP)
Pilar del Castillo Vera (PP)
Carlos Iturgaiz Angulo (PP)
Teresa Jimenez-Becerril Barrio (PP)
Pablo Arias Echeverria (PP)
Pilar Ayuso (PP)
Agustín Diaz de Mera García (PP)
Santiago Fisas Ayxela (PP)
Carmen Fraga Estévez (PP)
Salvador Garriga Polledo (PP)
Cristina Gutiérrez-Cortines (PP)
Esther Herranz García (PP)
Gabriel Mato Adrover (PP)
Francisco Millán Mon (PP)
Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra (PP)
Josefa Andrés Barea (PSOE)
Inés Ayala Sénder (PSOE)
Alejandro Cercas (PSOE)
Ricardo Cortes Lastra (PSOE)
Iratxe García Perez (PSOE)
Eider Gardiazabal Rubial (PSOE)
Enrique Guerrero Salom (PSOE)
Sergio Gutiérrez Prieto (PSOE)
Ivan Irigoyen Pérez (PSOE)
Juan Fernando López Aguilar (PSOE)
Miguel Ángel Martinez (PSOE)
Antonio Masip Hidalgo (PSOE)
Emilio Menéndez del Valle (PSOE)
María Muñíz De Urquiza (PSOE)
Andrés Perelló Rodriguez (PSOE)
Teresa Riera Madurell (PSOE)
Antolín Sánchez Presedo (PSOE)
Luis Yáñez-Barnuevo Garcia (PSOE)
Raimon Obiols (PSOE)
A favor de volar en clase turista:
Ramon Tremosa i Balcells (CiU)
Rosa Estaras Ferragut (PP)
Oriol Junqueras Vies (ERC)
Raúl Romeva i Rueda (Iniciativa)

Anónimo dijo...

LA situación del Ps(o)e interesa a todos los españoles su solución a corto, medio o largo plazo es cuestión de Estado y no debería cocerse en camarilla interna

Anónimo dijo...

Por lo menos recibes opiniones aunque algunos meen fuera de tiestu

Anónimo dijo...

A mi no me invitáis a esas interesantes reuniones en cafeterías. A ver si encontráis algo mejor que Carreño, que no será difícil.
Antonio ¿cuál es tu planteamiento para el Congreso Federal? ¿Rubalcaba, Chacón, otro?
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Es un deber, porque sin hablar ya de hechos pretéritos, seremos responsables para vergüenza propia de lo que ocurra con este Partido en el medio y largo plazo si no hacemos todo lo posible y lo imposible por cambiarlo

Anónimo dijo...

Amigo Antonio, no sé para que tienes un blog en el que los lectores puedan hacer comentarios si como siempre luego nunca contestas a las preguntas y aportaciones de tus seguidores.

Espero que sigas los pasos para la mayor participación y democracia en política, y una digna transparencia, y contestes a tus representados. Sin ignorar las preguntas incómodas como acostumbran a hacer Rajoy o Cospedal, entre otros muchos políticos.

Salud.

Anónimo dijo...

Creo no obstante, que no se agotan en lo que se expone en el articulo las causas de la derrota. Existen aspectos adicionales adicionales que a mi juicio explican la magnitud del descalabro, como son: (i) abandono de la Educación (no digo abandono “presupuestario”, sino de contenido educativo, y control efectivo de la enseñanza y calidad que se imparte en los Establecimiento Públicos de todos los nivel, y en especial en la educación general básica – incluyendo la pública y la “concertada”-; (b) abandono de la política de cohesión del Estado – ejemplo, cómo se gestiono el “Estatuto de Cataluña”, y desde pues como se gestionó la Sentencia del Tribunal Constitucional -; (b9 burla hacia los ciudadanos con el nombramiento de determinados Ministros/Ministras, de nula y manifiesta falta de calidad. : y (c) amen de decisiones singulares como llamar “matrimonio” a la unión legal de personas del mismo sexo, o disponer que mujeres menores de edad y no emancipadas puedas decidir abortar, al margen de los padres; o posturas incomprensibles – negar en la primera época de la crisis económica, su existencia-

Por otra parte se habla de “diagnóstico de nuestra sociedad” – entendiendo en este momento por tal, los “administrados”, “los gobernados”, la imensa mayoría que no toca el Poder- . Pues bien esa “sociedad”(como posiblemente la sociedad de determinados Estados de la Unión Europea), está “aterrorizada”. Ve cómo incomprensiblemente para ella, se hace cada vez más pobre por causas y hechos absolutamente “incontralados”, o lo que es igual por causas y hechos derivados de decisiones sobre los que no puede incidir, y lo que es peor no ve el fondo y límite de ese descenso. Sabe y conoce que ese descendimiento llevará irremediablemente, a la privación de servicios públicos esenciales. En resumen, más pobre y con menos servicios públicos.

A mi juicio la raíz de cualquier proyecto socialdemocra está en el pensamiento ilustrado; y todo proyecto socialdemócrata serio ha de consistir en desarrollar y poner en practica paulatinamente pero hasta sus últimos limites la ideas de la Ilustración... El problema y la contradicción esta en que la socialdemocracia ha aceptado el sistema económico capitalista ; y esa desarrollo y practica hasta sus últimos límites del pensamiento de la Ilustración, encuentra las brutales e infranqueables fronteras a las que llega la dinámica propia del sistema capitalista. En época de expansión o crecimiento del sistema capitalista, se puede avanzar en la profundización del pensamiento ilustrado, y su puesta en practica; en época de contracción del sistema capitalista, no es posible continuar, ni siquiera mantenerse, hay que retroceder (no porque se quiera, sino porque no hay mas remedio).

Anónimo dijo...

Nada que objetar a que el Derecho reconozca la unión de personas del mismo sexo; que le atribuya estatus jurídico; pero entiendo muy desafortunado, haber utilizado el nombre de “matrimonio” para designar esa institución.- Saludos
F

Anónimo dijo...

Antonio no contesta, no se moja, como la mayoría.