viernes, 18 de noviembre de 2011

CAIMÁN me ataca, de nuevo


Hace unos días, en Meres, el escritor José Luis García Martín, a presencia de Iñaki Uriarte, brillante Premio Tigre Juan, se irritaba legítimamente considerando incomprensible la indefensión de los ciudadanos frente a los que usurpan denominaciones personales en la globalidad del espacio cibernético. Yo tuve cierta experiencia cuando Felipe González Márquez me encargó su defensa frente a Próspero Morán, periodista asturianista, que se había apropiado de su nombre. Recuerdo que en aquella negociación, ya bien antigua, que intenté amistosa, el audaz usurpador me advirtió que si volvía yo mismo a la política, de la que estaba provisionalmente retirado, me podía encontrar con un igual sucedido, lo que me parecía increíble pues internet estaba en sus albores y, en todo caso, entendía que semejante atentado solo se sufriría a los niveles altos de la notoriedad en los que no estoy.

Pues bien, aquella premonición de Próspero me está sucediendo ahora. Los dominios "antoniomasip.es" y "antoniomasip.com" están en manos de un tipo de cuidado, que en absoluto se llama ni apellida como yo, y solo tengo para mí www.antoniomasip.net en donde cuelgo la información de mi trabajo bruselense y todo lo que se me antoja. Sin duda debía de haber sido, en su momento, más precavido pero, con el mismo razonamiento de buena fe que escuché a García Martín, ni se me había ocurrido que los violadores de tu propio nombre fuesen tan escurridizos en los archivos americanos de la red.

En cualquier caso mi atacante tiene mis nombres inactivos: solo me impide utilizarlos. Sin embargo, hete aquí que he descubierto su lamentable trayectoria vengativa. Se trata de Luis Mariano Fernández Álvarez, de "Toldos Caimán", con domicilio en Plaza Gabino Díaz Merchán, 3.

¿Y por qué un empresario que se dedica a calzar festejos diversos se distrae infligiéndome semejante molestia?, ¿cuál su relación conmigo, su móvil último? Tardé en recordarle. Resulta que hace años le cacé, junto a otros dos, trabajadores de su empresa, como autor de un quebranto a la ovetense Casa del Pueblo, de la que yo era entonces Secretario General, en que se pintarrajeó varios días, de madrugada, los muros con insultos al Presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces. El tal Luis Mariano fue detenido por la Policía Municipal ante la que dijo no llevar consigo carnet de identidad y mintiendo luego sobre su personalidad. En el atestado dio cierta su fecha de nacimiento con la que llegué hasta él. Hubo condena criminal el 25 de mayo de 2000 y pena de arresto de tres fines de semana, "a cumplir en Villabona", para Marco Antonio Álvarez Antolín.

Caimán ataca de nuevo pero no lo voy a permitir en mi condición de diputado europeo y quiero que se sepa.

Espero que García Martín llegue a tener razón: no ha de caber impunidad ni tolerancia social alguna para estas conductas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Antonio, me gusta mucho está a nota de protesta y tu decidida apuesta por la libertad de expresión SANTI