sábado, 15 de octubre de 2011

BOBES EN BRUBRU


Hace años, Tolivar Faes, uno de los mayoressabios que jamás ha habido sobre la ciudad de Oviedo, nunca reconocido bastantepor mí, escribía que habíamos colocado, en el Campillín, la faz de SimónBolívar mirando de reojo hacia el Postigo de donde salió Boves, su mortalenemigo en tierras venezolanas. Ahora, dos largos siglos después, y aunque, enCaracas todavía el pretendido sucesor bolivariano es un auténtico dementependenciero, el apellido Bobes está asumido en Brubru por un curador de mentes,el Dr. Julio Bobes.

Julio ha venido a un encuentro, en elParlamento Europeo, sobre los costes de las enfermedades cerebrales. Leacompañé constatando lo que, desde tiempo ha, ya él mismo me venía hablandoacerca del dinamismo de la European Brain Council (EBC), cuyos directivos (MaryG.Baker, Alastair Benbow, Evelyn M. Spido...) he conocido con este motivo.

Para quien, como es mi caso, está afectadopor las secuelas de un par de derrames cerebrales, me tomo como una obligaciónineludible apoyar a gente tan entusiasta en el objetivo de paliar una de lasmayores causas de muerte y discapacidad.

Se habla mucho de la crisis y de que no haydinero para nada pero ahora que vienen tiempos electorales, descuidar lasanidad y no seguir profundizando en el camino histórico emprendido seríaintolerable; no se comprendería que el cuerpo social, por ende el electoral, noconociese y valorase cómo se puede resentir el reto por la vida. Si hay quienhabla por doquier, y sin duda con propiedad, de que el ajuste económico y deprecios ha de llegar a porcentajes que asustan un tanto, los enfermos ya hemossufrido mucho más en nuestras disminuciones funcionales proporcionales.Desearíamos, en consecuencia, que se previniera más y mejor lo que otros muchos,anónimos y olvidados, han de sufrir todavía. Y todo sin discriminación porfortuna, raza, edad, religión, nacionalidad...

De la misma he tenido ocasión de establecercontacto con la Asociación Española de Pacientes con Cefalea (AEPAC), quepreside Elena Ruiz de la Torre Gómez de Barreda, que pone su incidencia en algoque todos hemos sentido alguna vez: el dolor de cabeza. En mi caso esosdesarreglos del cerebro y el cerebelo precedieron mi primer ictus hace ya nueveaños. Si este dolor fuese una epidemia la sociedad reaccionaría de formainmediata y estimulada, pero es demasiado común y diversa para apreciarse bienla respuesta, por desgracia demasiado difusa.

Mucho me alegra que un asturiano tenga voztan audible en este ambiente infatigable de lucha por la salud.

Tolivar, que fue además de sabio humanista,un gran médico, vería con su proverbial humor cómo el nombre de Boves no recuerda aquí, ahora mismo, cruentasluchas de llaneros sino que ha sido, por unas horas, bien pronunciado en unaincruenta, generalizada, difícil e indoblegable batalla.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias,querido Antonio,por el cRiñoso recuerdo de mi padre

Anónimo dijo...

Querido Antonio,


Muchísimas gracias por tu mención a la Asociación y por tu gran colaboración el pasado día 4 de Octubre en el Parlamento. Aprovecho para contarte que gracias a aquella reunión hemos podido ir poniendo en marcha acciones y actividades en favor de esta enfermedad neurológica.