lunes, 24 de octubre de 2011

Acierto con Abres



En esta columna y en los debates de laSociedad Asturgalaica de Amigos del País pronostiqué este verano el Premio paraSan Tirso de Abres. Simplemente se lo merecía y así lo proclamó el Juradopresidido por Francisco Rodríguez. Espero, pues, que la jornada de entrega seaun éxito y luzca el sol.

A la vecina Abres solía acompañar casi todoslos años a mi gran amigo Manuel Díaz Ron, donde, al borde de la ría, habíanacido. Manolo, que al final de su vida se planteaba recuperar la nacionalidadespañola, e incluso su antiguo arraigo social, que nadie le podía negar,formaba parte de la Fundación Príncipe de Asturias y era un baluarte de lasdiversas gestiones que la entrañable institución hubo de hacer en suelofrancés. No obstante, se planteó abandonar el Patronato y los Jurados de laFundación, molesto porque su admirado, aunque apenas conocido personalmente eintegrante de distinta familia política, Javier Solana no hubiera tenido eldebido reconocimiento y, sobre todo, le dolía que se jubilase a GracianoGarcía, personalidad integradora donde las haya.

Qué duda cabe que son un acierto también losdemás galardones (Cohen, Mutti, Arturo Álvarez Buylla...). A éste último,asturiano de la diáspora, lo conocí, de muy niño en las casas de sus padres ysus abuelos, en México D.F., y, años después, una noche en que buscábamosfrenéticamente a Woody Allen por Nueva York. Se habla mucho legítimamente de supadre, Ramón, y de su abuelo Roces, pero no menos importante fue su otro abuelo,de su exacto mismo nombre, al que dediqué una pequeña biografía en uno de mislibros: Presidente de la Sociedad para el proyecto, nunca realizado luego, deTúnel por el Estrecho de Gibraltar, Delegado de España en Marruecos,"asesinado por Franco" como conmemoraba de forma constante elinolvidable don Plácido, su hermano...¡Cuánta historia asturiana sale de nuevo aflote tras este premio científico!

¡Bien por San Tirso! Mucho hubiera disfrutadohoy Manuel Díaz Ron.

No hay comentarios: