viernes, 1 de julio de 2011

Stavros Lambrinidis, ministro griego de Asuntos Exteriores

Imagen tomada del periódico El Mundo

Mi compañero griego, con despacho al lado, en esta misma planta oncena del Parlamento, ha sido nombrado Ministro de Asuntos Exteriores. Vino a despedirse, coincidiendo con la Cumbre que se reunió enfrente, a pocos metros: "Todos mis colegas me desearon, "good luck" pero ninguno de los veintiséis me felicitó", dijo con su proverbial sentido del humor y más aún de la responsabilidad asumida.

Es admirable su valor, decidido patrióticamente a echar el resto por su país.

He trabajado siete años con él y me consta que Papandreu y el pueblo griego cuentan con un Ministro de carisma y capacidad, un hombre hecho así mismo en Estados Unidos, como tantos compatriotas suyos, que estudió en Yale y trabajó denodadamente en un despacho de Washington. Desde que estoy aquí estuve con Stravos, codo con codo, especialmente en la Comisión de Libertades y en mi ponencia de asilo político. A su vez le he escuchado-y discutido- sobre la remuneración de artistas y creadores y me ilustró siempre con clarividencia sobre cuestiones de seguridad en la red y del derecho fundamental a la privacidad.

Su país está, una vez más, en huelga general. Stavros, con el corazón y la mente como nadie en la izquierda y la socialdemocracia, tiene un puesto muy duro a desempeñar. Es europeísta convencido que me iluminaba sobre la difícil situación griega en materia de financiación y que veía con simpatía mi alineamiento en favor de Chipre en el contencioso fronterizo turco.

Además de las penurias que por mucho tiempo va a sufrir su país, tiene que ser frustrante constatar que los liberalotes que causaron gran parte de los problemas y que llegaron a falsear la contabilidad nacional, con el maquillaje de grandes firmas de la City londinense, son los primeros en oponerse de forma radical y en obtener pingües réditos en las encuestas electorales, sin la mínima generosidad ni entrega por el país. Generosidad, brillantez y entrega que no le faltan a mi amigo en esta hora terrible de Grecia y de la comunidad europea e internacional.

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