jueves, 21 de julio de 2011

Borrador para La Granda

Muchas gracias a los profesores Gil Carlos Rodríguez Iglesias y Paz Andrés Sáenz de Santamaría, codirectores de este curso por invitarme a clausurarlo.


Es mucha la amistad que gasto con ambos y mayor la admiración que les profeso.


Estas actividades académicas son imprescindibles en la piel de Europa.


No hay, no puede haber, auténtico europeismo sin que esté sólidamente formado, sin que cunda el interés y los conocimientos sobre las instituciones y el derecho comunitario.


Desde hace muchos años, antes de haber conocido a Gil Carlos y a Paz, me constaba ya la gran vinculación europeísta del Rector López Cuesta, íntimo de mis padres, y del Profesor Velarde que están al frente de La Granda- y por tanto de estos cursos de europeismo militante.


Pero el curso, con la asistencia a varias de cuyas ponencias he podido enriquecerme, termina en una fecha clave, este 21 de Julio 2011, cuando comienza en Bruselas- Brubru, la llamo en mis columnas sabatinas de prensa, tomándolo de Guillermo Cabrera Infante, en su tiempo de diplomático cubano- la Cumbre.


Reina, no obstante, una de las mayores incertidumbres a que se ve sometida la Unión Europea, y en especial la Eurozona.


Lo que se decida en las próximas horas por los Jefes de Estado y de Gobierno tendrá una importancia decisiva en la estabilidad de Europa, aún con las maniobras previas de distracción que ha practicado la canciller Angela Merkel, poniendo en duda, primero, si asistiría o no a la convocatoria del Presidente Van Rompuy y, segundo, desvalorizando que los acuerdos vayan a ser tan importantes como algunos pretenden.


Pues, diga lo que diga, o haya dicho, la canciller alemana, la reunión que ahora mismo comienza es fundamental y, desde este lugar paradisíaco de Europa, La Granda, que forma parte del conjunto de una de las empresas punteras europeas, nos declaramos expectantes, e incluso esperanzados, de que en las próximas horas haya un acuerdo y se superen incertidumbres que lastran nuestro futuro de forma harto preocupante.

Porque hartazgo es precisamente la palabra y “rien ne va plus” que dicen los croupiers.


No podemos seguir padeciendo esta incertidumbre de casino, sujetos al capricho de unos jugadores de ventaja, los especuladores, que queriendo superar sus pérdidas, por los avales comprometidos, en Grecia- o, mejor, con Grecia- han querido ganar a manos llenas con la deuda soberana de Italia y Portugal y se cebaban ya sobre España y Francia para las próximas semanas.


Esto se tiene que terminar. Tanto esfuerzo en superar la llamada crisis no puede comprometerse cada poco con la actuación manipulada de los llamados mercados a través de las agencias de rating, de proceloso funcionamiento, propiedad y transparencia, y de los especuladores de diversa jaez, empezando por esos siniestros fondos que actúan con inmensas sumas amasadas en los paraísos fiscales del dinero opaco de la droga y, en general, el crimen y la evasión fiscal.


Europa que tuvo la energía de defenderse con una moneda única, sabe que ese sigue siendo el camino y debe a partir de hoy poner los mismos mecanismos que hace la Reserva Federal para defender el dólar y la economía americana.


No hay más remedio que emitir Eurobonos que masivamente, garantizados por el Banco Central Europeo y los países miembros, sean un mecanismo de decisión y estabilidad en la Unión Europea.


Y también, por supuesto, Europa no será fuerte, en un mundo en el que además de USA, los países emergentes consolidan su admirable fortaleza, sino hay una misma y única política fiscal, que corrigiendo los desajustes, permita más pronto que tarde una sola política de empleabilidad y cobertura social.


Yo, como eurodiputado, que toma la palabra en suelo europea, mientras llegan los mandatarios a la Cumbre, no me puedo callar sea o no audible, solo cabe para mí un enfoque europeo a esta crisis que considero tanto política como de valores.


La crisis económica a nivel europeo se denomina ahora crisis de la deuda soberana.

Algunos países se encuentran con problemas para llegar a fin de mes, pues se ven con dificultades para cubrir los costes de su deuda a plazo.

Curiosamente, la deuda de los países miembros de la Unión Europea no está en porcentajes excepcionalmente altos ni superior a la de EE.UU. y para qué hablar de Japón.

Sin embargo, algunos, los alemanes, quieren hacer pagar a estos europeos del sur gastones- el esquema no es tan sencillo pues junto al gasto excesivo de los griegos se encuentra el fracasado neoliberalismo de los irlandeses que se encuentran igualmente en números rojos-.

Bueno, pues a estos pobres del sur nos sermonean cuando hasta hace poco eran esos grandes, Francia y Alemania, los que tenían problemas de control del déficit.

Y vengo diciendo que hoy Francia sabe que si no se une a nosotros caerá pronto.

El problema radica en los desequilibrios entre los que ahorran demasiado, los alemanes, y los que gastan demasiado; entre los que dependen de la exportación, los alemanes, y los que lo hacen de la importación, etc. pero el problema en sí no es la importación o la exportación sino los desequilibrios.

Hemos creado una moneda única pero no hemos resuelto los desequilibrios que sólo un presupuesto común, o esos bonos europeos, podrían compensar.

Debemos, pues, tomar esta oportunidad para hacer la moneda común más resistente y la zona euro más solidaria.

Acabamos de escuchar a la Profesora CARMEN MARTÍNEZ CAPDEVILA su importante aportación a lo que está sucediendo con la crisis de fronteras que parecía superada en el acervo comunitario.


Pero no, seguimos por la crisis de las fronteras.

¿No es ridículo que Francia e Italia, grandes socios fundadores de la Comunidad, se lancen despavoridos a cerrar sus fronteras cuando unos pocos, 26.000 más o menos, tunecinos son animados a establecerse al norte de los Alpes?

Esa era la cifra de indocumentados que llegaron a Canarias en 2006 y nadie habló entonces de cerrar las fronteras.

Dos gobiernos populistas con cuestionado apoyo popular se han decidido esta vez a hacer propias las políticas de la extrema derecha.

Superar a la extrema derecha haciéndose de extrema derecha...

En fin…

Se ha atacado una de las políticas, junto con el euro, que simbolizan los avances en la Unión de los últimos años, el espacio Schengen.

Estos sucedáneos, por llamarlos de alguna manera, de la extrema derecha han acosado y expulsado a los gitanos rumanos en sus propios países, y ponen en peligro el libre movimiento sin controles por toda Europa.

Empezaron por copiar lemas de la extrema derecha, ahora ejecutan sus políticas.

En el fondo, creo, hay mucho de xenofobia en todo esto. ¿Por qué se persigue a los gitanos rumanos o a los emigrantes árabes?

Tras las guerras en los Balcanes, Alemania acogió a más de medio millón de refugiados. Europa debe ahora ser solidaria con el norte de África.

Magnífica la lección de ayer del investigador del Instituto Elcano, Haizam Amirah Fernández.


Crisis, por último, del papel internacional de la Unión Europea.

Nos hemos gastado millones de euros para favorecer la paz entre Israel y Palestina, EE.UU. se ha gastado trillones de dólares en "democratizar" Irak, lo digo entre comillas, y ahora, cuando llega el momento decisivo de apoyar una auténtica democratización, nos echamos para atrás.

¿No vemos que esta es una oportunidad que se presenta una vez en una generación?

¿Somos incapaces de la generosidad necesaria para extender nuestra ayuda temporal a unos cuantos miles, algunos refugiados políticos, otros meros precavidos?

Soy ponente europeo de las condiciones de asilo político. Veo con tristeza, cómo mi informe fue votado al término de la anterior legislatura europea por inmensa mayoría, pero hoy se vuelve a poner en cuestión.


Crisis política.

Una Europa en la que Alemania olvide su generosidad y largura de miras y en la que el Presidente francés le haga el juego a la extrema derecha es una Europa en crisis política. Debemos poner freno a la xenofobia que sigue creciendo en Suecia, Finlandia, Reino Unido y Hungría y que desgraciadamente se consolida en Italia, Francia, Países Bajos y Dinamarca y de la que puede no librarse nuestro país a medio plazo.

Debemos luchar ante todo por la tolerancia, nuestro patrimonio más importante.

Todo sabemos que no acogemos a los extranjeros guiados por mero altruismo sino por el interés propio.

Sin los extranjeros, Europa envejece irremisiblemente, y nuestro sistema de seguridad social es inviable.

¿Qué hace EE.UU.? Se rejuvenece permanentemente con nuevas oleadas de extranjeros.


Conclusión:

Desde mi escaño europeo a veces se me ve demasiado lejos. En cambio yo me noto cerca, y voy a seguir luchando por esa para mí obligada cercanía.

La Europa que defiendo allí es la Europa solidaria que cada vez menos estados quieren pregonar de forma valiente.

Se esconden unos detrás de otros y algunos quieren romper la manta que nos cubría a todos.

El Parlamento Europeo no debe en esta hora ceder a las tendencias intergubernamentalistas. Debemos, desde el Parlamento, defender una mayor solidaridad para una Europa más fuerte y más unida.

En cualquier caso, confío en que, dentro de unas horas un buen y definitivo acuerdo de la cumbre ya iniciada sea el mejor, y simultáneo, colofón a las ansias de europeismo que ustedes, profesores, organizadores y participantes, han desplegado en La Granda.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien,en tiempo real

El ángel de Olavide dijo...

Mas alto se podrá decir pero no mas claro. En pocos párrafos has definido el reto de Europa. Hoy debe empezar un nuevo camino que de paso a todos. Las avenidas grandes para unos y las sendas rurales para otros nunca harán prosperar la unidad de Europa.

Anónimo dijo...

Si.

Anónimo dijo...

Enhorabuena,amigo.lolo

Anónimo dijo...

¿Donde están las ponencias de la Granda colgadas?

Anónimo dijo...

¿Donde están las ponencias de la Granda colgadas?

Anónimo dijo...

¿Donde están las ponencias de la Granda colgadas?