viernes, 10 de junio de 2011

Semprún, recuerdo obligado


La muerte de Jorge Semprún, uno de los intelectuales más destacados de nuestro tiempo, me llena de recuerdos. Así la primera vez que conversé con él fue en los estrados del Paraninfo de la Universidad de Oviedo. Era el acto solemne por el que se hacía doctor honoris causa a Oscar Arias, Premio Nóbel de la Paz y Presidente de Costa Rica. Jorge llegó impecablemente vestido de chaquet, dado que no le correspondía lucir toga alguna. Hablamos de su íntima amistad con Ángel González, en cuyo piso encima de la cafetería madrileña KONTIKI. A ambos les visitaba con cierta frecuencia Pepe Esteban, que debía de ser un contacto político. Sin mencionar el lugar cuenta en su obra de éxito popular "Federico Sánchez se despide de ustedes" cuenta que unos tertulianos se percataron que Jorge/Federico no sabía quién era Di Stéfano ni nada de las hazañas futboleras. Un personaje así era sospechoso y no podía moverse como pez en el agua en la clandestinidad.

Ángel y Jorge siguieron cultivando su amistad, llegando a presentar juntos algunas de sus obras. La última vez que estuve con el autor de "El largo viaje" fue en Gijón en un encuentro que preparó Paco Ignacio Taibo II, previo a un homenaje a de la "Semana Negra" precisamente a la memoria de Ángel. Semprún tenía un punto de distancia en su carácter, sin embargo, a presencia del luego Premio Cervantes, José Emilio Pacheco, aquella noche estuvo espléndido ensalzando su amistad con el poeta y recitando generoso y admirativo sus versos. En un momento, dado, como quiera que pasaron a saludar mi hija y varios amigos, yo le introduje, ignoro porqué, como "Académico francés", que amistoso me corrigió diciendo "académico solo de la academia Goncourt". Ahora las innúmeras necrológicas de España y Francia me aclaran que yo no estaba tan descaminado, pues no había podido acceder a la Academia gala por no renunciar a la nacionalidad española. Se dice también que escribía indistintamente en francés y español, pero recuerdo que una tarde le presenté al Alcalde de la ciudad hermana de Bochum, que me diría luego que su alemán era perfecto, "académico".

Por cierto, en uno de aquellos contactos, Jorge me preguntó por José Ramón Herrero Merediz, al que también conocía de la clandestinidad pero ignoraba que ocupaba, por entonces, algún puesto de representación política, en nombre como le ocurría a él, no ya del PCE sino del PSOE.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Antonio,

Muy interesante tu artículo sobre Semprún, las anécdotas siempre acercan bien a la vida de grandes hombres. En mis días por España he aprovechado para proveerme de nuevos libros, entre ellos el de "Federico Sanchez se despide de ustedes." Sus recuerdos de los consejos de ministros de la época desprenden quizás un poco de arrogancia, pero el relato no puede ser más contudente, e incluso a veces hilarante.