jueves, 19 de mayo de 2011

Javier sin rodeos


Recién había dejado momentáneamente la política, en los primeros noventa, un cliente de mi despacho, al frente de una gran empresa mediterránea, me habló de un tal Fernández, un asturiano, que yo, a su juicio, debería conocer bien. Mi amigo no se creía que yo no lo conociese con el poderoso argumento “de que considero imposible que en tu tierra haya varios con semejante claridad de ideas”, a cuya descripción intelectual aderezó una frase definitiva: “es un auténtico cartesiano, con razonamientos impecables”. Luego, quizá años después, el Presidente de una compañía eléctrica me dijo haber quedado prendado de quien acompañaba a una reunión madrileña a Luis Martínez Noval, pues hablaba poco pero daba pruebas de seriedad, serenidad y sapiencia.”Lo tienes que conocer…”.Antes que me dijera el nombre, presta, mi mente lo relacionó con aquel Fernández de mi amigo valenciano.

Había, pues, en Asturias un tipo de calidad que embelesaba a los dirigentes industriales y para mi sonrojo yo apenas caía en quién era.

Estamos en una región topadiza y la incógnita estaba abocada a clarear. Pero aún Javier tardó en abrirse para mí un mínimo con los líos de la política pequeña que muchas veces padecemos en el interior de los partidos. No obstante nuestras diferencias de entonces, Javier se elevaba sobre esa política de campanario como adelantado de la parábola de “La torre de Suso” de Tom Fernández, sin, por cierto, blasonar nunca de su pedigrí familiar incontestable.

Por fin, los viajes juntos al Comité Federal provocaron unas conversaciones que para mí fueron de no retorno en la estimación de un diamante político que teníamos en nuestras filas. Recelaba, sin embargo, todavía de que la incontestable gran personalidad y formación técnica y cultural de Javier fuese fácil de popularizar. Hasta que le oí a ese gigante del humanismo que es el Padre Ángel García hablar a corazón abierto de su mutuo paisanaje, mierense y universal, de la Rebollada. Y si Javier cae tan bien en quien le conoce, de cualquier ideología, fijémonos en su mensaje sin rodeos, como reza su video de precampaña, porque ante una persona de esta calidad los asturianos, en medio de tanto ruido electoral, no podemos sino apoyarle.

Dará serenidad, seriedad, cultura a nuestra querida Comunidad.

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