lunes, 18 de abril de 2011

HONOR DE EURODIPUTADO

Ya han pasado varios días desde la censura inapelable por la clase en que volamos los eurodiputados.

Nuestra torpeza en emitir el voto no merece paliativos, salvo la desinformación de los que, en medio de la vorágine, han practicado el llamado fuego amigo, entre los que cuento algún editorialista y, desde luego, ideología aparte, a mi admirada Rosa Montero y su exabrupto contra el supuesto paradigma de cómo funciona la llamada clase política. Ver mi nombre expresamente denigrado, en términos ponderados, tras casi medio siglo de vida política comprometida en diversas trincheras me lleva a responder personalmente.

Lo hago quizá desde el honor calderoniano, ante la responsabilidad simultánea de quienes pudieron analizar y preguntar antes de publicar y difundir y nos toman a los políticos profesionales, sin embargo, con el pim pam pum de sus propias frustraciones.

Pudieron informar, por ejemplo, que se votó el título de un mero guarismo, con una lista de voto que no decía de qué se trataba, una enmienda que no fue debatida en plenario y que había sido rechazada por los portavoces parlamentarios europeos por no corresponder al epígrafe del informe ni era procesalmente adecuado. Nada disculpa la administración del voto pero el contexto, no debe ser ignorado, al menos por quiénes lo conocen.

Los españoles estábamos en disposición de aceptar el correcto espíritu de la propuesta, como se verá en el trámite normalizado ordinario antes de final de año. No tenemos disculpa, insisto, pero la información de quien podía saber y no mencionó las circunstancias contribuyó a desinformar globalmente.

Hace siete años, el Presidente Borrel y el ex-Presidente Barón (jefe de la delegación socialista española), personalidades muy distintas, pero ambas extraordinarias e impecables, me encargaron, como titular de la llamada Comisión JURI, intentar el fin de muchas de las prebendas de los europarlamentarios para desembocar en un salario igual de todos los diputados con independencia de su país de origen. Tras muchos obstáculos, zancadillas y confusiones que todavía se repiten en varios medios, se consiguió –ya sin mi intervención, y aceptando que las subidas de sueldo no fueran materia competencial del propio Parlamento- la rebaja general de las percepciones y la transparencia fiscal, a la vez que se activó la tarifa de clase business con una amplia posibilidad de cambios.

Lo sucedido ahora ha sido una torpeza, sin duda, de los diputados y de nuestros mecanismos de control, pero me niego a aceptar la censura de quien pudiendo saber la complejidad de lo ocurrido se ensaña con nosotros. En el momento de esa críptica votación, me afanaba en la preocupación por los refugiados del Norte de África y por el control de los auditores, como con esos y otros asuntos les habrá ocurrido a todos los compañeros, no prevenidos sobre la prórroga de privilegio alguno.

Ha pasado tiempo, pero “el honor es patrimonio del alma”, y no estoy dispuesto a tragarme ni un sapo ni un marrón con lo que quiero siga siendo hasta el final de mi vida política mi personal trayectoria en un partido de cuyos valores esenciales me enriquezco a diario. Tras una no corta actividad anterior cuando entré en el PSOE, Lalo López Albizu (padre del actual lehendakari) y Avelino Cadavieco (de Latores, Oviedo), me contaron la anécdota aleccionadora de Ramón Rubial en el penal del Puerto de Santa María. Una tarde, mediados los cuarenta, con los presos formados y amenazados, Ramón dio un paso al frente confesándose autor de un panfleto distribuido con nuestras siglas. Para mí, la militancia sigue teniendo ese mismo sentido de valor y sinceridad. En el resto del espectro político, otras fuerzas más extremas también sostenían el honor de los suyos (“más vale morir con honra que vivir con vilipendio”, “mejor morir de pie que vivir de rodillas”) como imprescindible razón de ser de la mística necesaria para la movilización. Generosidad, entrega y ejemplaridad inolvidables ahora en medio de la proliferación de corruptos.

Lo que se ha dicho de nosotros, eurodiputados, no es en gran parte de recibo. Pero distingamos, insisto, a quien reacciona espontáneamente en la red social ante los duros problemas que sufre en su entorno de quien sabe, o debería saber, cómo se produjo el yerro. Por cierto, también cayeron en fallo algunos que se dan como salvados en una votación que se ha llegado a estimar como de la mejor civilidad catalana. Hay que mostrar la verdad, asumirla, tratar de corregir para siempre, no luchar contra el fantasma de lo que sucedió y agrandarlo desvalorizando la definitiva posición.

Fue un error y hemos de aceptar la crítica, pero algo también falla en nuestra sociedad, impermeable a oír la autocrítica. En cualquier caso, como fui Alcalde, me siento heredero de aquel, incomprensible hogaño, honor calderoniano, y aún más servidor de los ciudadanos que me votaron o que simplemente conforman España y la Europa de los valores.

7 comentarios:

Angel Alda dijo...

Antonio
Creo que la clave calderoniana le da al asunto un tono algo melodrámatico.
El asunto según veo yo las cosas es que asistimos a múltiples episodios de deslegitimación de la política de características distintas a las habituales. Estamos viviendo como la crisis se está llevando a chorros la confianza de las gentes en las instituciones y logicamente en quien las encarnan. Vemos como los discursos se convierten en meras construcciones de marketing sin valor referencial alguno a los problemas que de verdad aquejan a nuestro futuro. Que vamos a hacer con el poder de los mercados. Que esperamos de las políticas migratorias. Como nos afecta que los paises emergentes crezcan de una manera u otra. Como conservamos nuestro sistema de seguridad social. Que hacemos con la crisis ecológica. Que va a pasar con la economia europea y con el euro. Ante tantas insatisfacciones compronderás que este problema de los billetes es absolutamente irrelevante. Lo que pasa es que como vemos como ciudadanos que las grandes preguntas ni siquiera tienen respuesta pues tenemos tendencia, animados por demás por unos medios de comunicación basura, a plantearnos pequeñas batallas que aparentemente podemos ganar. Yo no soy político profesional. Si la política ha dejado de ser un sacerdocio, pues sus interpretes, los políticos no tienen respuestas "religiosas" como las exige nuestro malestar pues logícamente dejarán de ocupar un espacio central en nuestro sistema de poder. Se convertirán en seres intrascendentes, vulgares ciudadanos, incluso despreciados por su supuesta incapacidad. Serán sustituidos por nuevos chamanes que hagan otra lectura de la política, por una nueva clase de apostoles sociales. Las elecciones de la admirable Finlandia son estremecedoras a este respecto.
Conclusión: bien harán nuestros políticos, tu incluido en el paquete, en decirnos que cosas son y que cosas no son posibles para alterar el curso de los acontecimientos. Mientras no lleguen esas respuestas y no llegan, muchos entenderan que los políticos son irrelevantes y que no pasa nada por jugar al pimpampum con ellos.
En resumen, esto de los billetes de primera o de turista son un simple síntoma de un malestar mucho mas grave. Una vez aceptado el principio obligado de la austeridad dejemos el asunto a un lado y precupemonos por lo sustancial, si es que podemos.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Más bien lo achaco a la "desinformación", interesada o mediopensionista, con la que se actúa y, a veces, muchas más de las que pensamos, se "informa" en los medios de comunicación, sean del signo que sean, de lo que he tenido la oportunidad de ser testigo durante bastantes años. Lamentable y penoso.


Un abrazo. JB

Anónimo dijo...

Mencionas a Rubial en aquellos tiempos la gente cómo Rubial y compañia, se jugaban la vida. Estos nuevos socialistas se juegan el asiento y el Audi-8. Lo siento Antonio, siempre vote PSOE, pero ya no creo más en vosotros...

Sonia Gluten Free dijo...

Hola Antonio.

Me siento identicada con cada palabra
escrita y muy bien por cierto por nuestro amigo Angel.

Esmuy tare, estoy cansada gracias Angel por tu claridad de ideas tan acertadas todas ellas.
Eso es lo que esta pasando y eso es lo que la gente siente.
un beso con todo cariño
Sonia

Anónimo dijo...

La extrema derecha avanza como ha dicho López Aguilar.No debeis permitirlo eso ye-perdón- lo principal

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tu artículo en La Nueva España de hoy, nos ha gustado
mucho. Nos alegra que te sigas ocupando de este asunto. Te
adjuntamos el resumen que hizo nuestro director (José María Rivas a
quien tú conoces) de la preocupante situación del Narcea. Es una
copia del escrito que envió José María al Director General de Energía
y Minas del Principado de cara a tenerle informado para su reunión del
día 15 con REE.

Anónimo dijo...

tu post sobre los viajes en primera que me pareció bien; quizás el problema sea, como te decía un comentarista, el desprestigio de la clase política, de lo que la cuestión de los billetes sólo es una anécdota. Abrazos
Benjamín