lunes, 25 de abril de 2011

ACOM en Brubru

Gasto vieja amistad con Gabriel Pérez Villalta, Alcalde de Aller y presidente de la sección española de ACOM (Asociación de Comarcas Mineras). Compartí con él escaño en la Junta General del Principado, y ambos con Marino, Alcalde de San Martín.

Gabriel vino la semana pasada a Brubru al frente de una delegación de ACOM, en la que estaba, Ana Luisa Durán, senadora y Alcaldesa de Villablino, Cipriano Elías, Alcalde de Riello, y la funcionaria Carolina Morilla, hija de Luis, del que ha heredado excelso rigor técnico y profesional.

Los representantes de ACOM iniciaban, con este nuevo peregrinar, la loable pretensión de que las comarcas mineras no echen el candado en 2018 como preveía el Reglamento que tanto trabajo costó sacar aún recientemente. Pero Gabriel y los suyos no piden ahora, al menos yo no se lo he escuchado, subvenciones económicas supletorias, sino que no hayan de devolverse las percibidas si las empresas estuvieran en condiciones de seguir con equilibrio económico. La Unión Europea está ante nuevos retos energéticos, y no menos sensibilidades, dada la crisis del petróleo, el gas y las centrales nucleares. Por cierto, aunque no es mal chico, me parece preocupante que mi colega Salvador Garriga haya hecho, coincidiendo precisamente con la visita de ACOM, un inoportuno canto de la energía nuclear, afeando incluso que el Comisario alemán Oetinger, de su misma familia política, hable de horrores apocalípticos derivados de la energía nuclear.

Los amigos de ACOM son también clarividentes en otros razonamientos sobre los que ya hemos abundado en sede parlamentaria: la técnica del carbón limpio sería absurdo que solo sirviese para el producto no autóctono.

Otros representantes municipales (Laviana, Sobrescobio, Bimenes, San Martín del Rey Aurelio...) vendrán la próxima semana invitados por mi compañera diputada María Muñiz, tan consecuente con su asturianía.

En fin, Gabriel deja las consistoriales de Aller tras casi treinta años de buen hacer mientras, como gestor consecuente, se afana hasta el último día animando a otros a seguir la presión comunitaria. Ya Ludivina García, predecesora mía, y su colaborador Santos Fernández Mieres, oriundo de Santiago del Monte, que se jubila también, recibían en este mismo despacho que hoy llevo, a los munícipes mineros. Yo solo soy un humilde seguidor de esa política de apoyo y espero a partir del 22 de Mayo tener las mejores relaciones con todos los elegidos, sea cuál sea su partido, que aquí me tendrán incondicionalmente al servicio de Asturias. Pero, por favor, ¡nuclear, no!, que Alejo Vidal y los suyos no cejan contra el carbón en nombre de intereses inconfesables.

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