viernes, 18 de febrero de 2011

Sí y No al Comisario Barnier




El comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, es figura destacada de la Comisión. En una de sus iniciativas, en trámite parlamentario, estoy muy compenetrado con sus afanes, el Libro verde de Auditorías, mientras que en el régimen lingüístico de las patentes, pretendiendo frenar, la decadencia del francés y del alemán, a costa del español, y algo también del italiano, me parece deleznable.

En cuanto a Auditorías ha hecho una magna consulta, que ha colgado de la red, y un no menos amplio encuentro, de cuatrocientos cincuenta profesionales y expertos, ante los que ha tenido la deferencia de invitarme como ponente parlamentario que soy. Mi intervención se puede leer en www.antoniomasip.net

Había agoreros que sostenían que Barnier al atacar el status quo de las auditorías tenía frágiles convicciones y se echaría atrás. Al contrario, ha mantenido, ante todo el sector europeo y americano, la rotunda claridad de su posición: incompatibilidades de ciertos servicios complementarios, rotación de empresas y superación del oligopolio, etc. con el fin de asegurar la independencia de los auditores y la calidad de sus imprescindibles informes.

Pero mi entusiasmo por Barnier está totalmente ahogado en su radicalismo, prepotencia y velocidad impuesta a su sectarismo lingüístico. Se lo he dicho, en sede parlamentaria, con cordial lealtad. En efecto, el régimen extracomunitario actual de las patentes tiene en su Oficina de Munich, la EPO, tres lenguas de trabajo (alemán, francés e inglés) mientras que en el Registro de Marcas de Alicante -ese sí, comunitario- se usan además el español e italiano. De ser cierto que se quieren abaratar costes y dar eficacia y seguridad jurídica no se entiende por qué no se optaría por una sola lengua, lo que se viene llamando "English only", que, en cierto modo, no relegaría tanto al español, tal como ha dicho, Małgorzata Handzlik, diputada conservadora polaca. Por cierto, ya no se debería llamar "castellano" al español dado el exhaustivo argumentario del discurso de entrada en la Real Academia de Inés Fernández Ordóñez, que ha pasado a ocupar la semana pasada el sillón de nuestro añorado Ángel González.

Contra el precipitado trámite de Barnier tuvimos honrosos 160 votos y 42 abstenciones, quedando las espadas en alto, pues pendemos de varios desarrollos legislativos y del Tribunal de Luxemburgo que decidirá el 8 de marzo interrogantes acerca de la jurisdicción aplicable. El dictamen no será sencillo al concurrir dos sistemas diferentes, el de la EPO, donde existen firmantes no comunitarios, y el de los Miembros de la UE de la cooperación reforzada - y bien forzada- de la patente que se pretende.

El Comisario, contra lo que le ocurre positivamente con los auditores, sí sostiene el status quo de la EPO de 1967, muy anterior a la entrada de España en la comunidad, donde nuestro país aporta, de alguna manera, los centenares de millones de hispanohablantes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estás que no paras.cuídate

j_f_vallina@hotmail.com dijo...

La posición del Gobierno español y el grupo parlamentario sobre el asunto de las patentes me parece de extraordinaria coherencia y la explicas perfectamente. Desde luego yo seguiría defendiendo el uso del español, además de los argumentos patrimoniales y culturales esgrimidos, porque es un asunto estratégico para el previsible despegue en este campo de toda Latinoamérica con el valor añadido que ello supone. En du defecto, si priman en el contexto actual, las razones de ahorro presupuestario tiene mayor justificación el "english only" que el injustificado proteccionismo francés y alemán.
Mi ánimo y suerte con los pasos siguientes. Javier Fernández Vallina