jueves, 10 de febrero de 2011

Conferencia de Alto Nivel sobre Auditoría e informes financieros




Estimado Comisario Michel Barnier,

Sres. y Sras,


Vuelvo seis años después, y en mi segunda legislatura, a ocuparme del informe sobre Auditorías, pues antes fui lo que llamamos en el Parlamento Europeo "ponente en la sombra", de mi Grupo.


Mucho, digamos, ha llovido desde entonces, especialmente en Bruselas. Como mi movilidad es reducida soy especialmente sensible a tanta lluvia en Bruselas, en cuyas calles mojadas mi bastón patina y me desestabiliza.


El comisario de Mercado Interior de entonces, Charlie McGreevy, el hacedor del milagro del llamado tigre celta, Irlanda, el defensor de la autorregulación de los mercados, se encuentra ya muy lejos de Bruselas y su país en la unidad sanitaria de cuidados intensivos.


La economía mundial ha sufrido la peor crisis desde los años treinta y el erario público se ha gastado el 15% del PIB en reflotar los bancos que habían estado manejando muy arriesgados productos que casi nadie comprendía y que si alguien lo previó no fue, desde luego, con voz vigorosa y audible.


Ahora, señores y señoras, me vuelven a decir que la crisis mundial es ya agua pasada y que el mercado mundial de la auditoría se autorregula fenomenalmente.


Quisiera manifestar en primer lugar la necesidad de relanzar el debate permanente, y en profundidad, como pide el Comisario Barnier.


Un debate no ideológico, insisto, en absoluto ideológico, pero sin tabúes, en el que discutamos las mejores soluciones a viejos y nuevos problemas.


Desde antes de la crisis, el mercado de la auditoría se encontraba muy concentrado.


De las ocho grandes empresas auditoras de hace unos años hemos pasado a cuatro.


Aunque sea cierto, como alegan muchos en la importante consulta de la Comisión, que no se deba comparar su peso en la economía mundial con el peso de los bancos, la hipotética desaparición de otra gran auditora reduciría significativamente la oferta y minaría, por ende, la confianza del sistema.


Hemos de hacer todo lo posible para evitar el oligopolio, ¿superar monopolios no era una de las razones de ser del Mercado Común Europeo?


"Las cuatro grandes" seguirían siendo muy grandes, incluso si tuvieran la mitad de volumen de facturación.


Me dicen que su crecimiento se debe a la natural globalización de auditores y clientes pero creo que las grandes dominan también en los mercados cuyas regulaciones son más recientes y donde existe menos tradición de auditoría de cuentas.


Algunos proponen imitar el sistema francés del consorcio que podría funcionar, como lo lleva haciendo desde hace tiempo en Francia, si se reparten bien las responsabilidades de cada uno de los auditores del consorcio.


El acento debería, en todo caso, ponerse en favorecer el crecimiento de las auditoras medianas y en el desarrollo de las pequeñas.


Para que pequeños y medianos auditores avancen se han propuesto muchas medidas: fomentar las fusiones mediante incentivos fiscales, registros especiales que confirmaran la capacidad de determinadas auditoras para realizar auditorías especialmente complejas (de entidades de interés público, por ejemplo) o una mayor facilidad de trabajo en todo el ámbito de la Unión, lo que sin duda será difícil a corto plazo vista la diversidad de legislaciones y situaciones inerciales históricas.


Lo repito una vez más, la lucha contra las tendencias al oligopolio del sector y el afianzamiento de la libre competencia deberían tener siempre la consideración permanente a la hora de regular, lo que exigirá por parte de todos la máxima prudencia, en el sentido francés de sagesse, y buenos estudios de impacto.


Me he ganado fama, quizá merecida, en los corrillos parlamentarios de ardiente defensor de la limitación del tiempo por el que una empresa audite a su cliente. Permítanme que les explique este vicio confeso. Ya en 2005, por presiones de los lobistas, fue imposible un debate sosegado de las ventajas y los inconvenientes de la rotación de firmas y no simplemente de los socios responsables.


No sé qué inconveniente puede haber en que las auditoras pierdan el trato-conocimiento de las cuentas de algunos clientes. Quizá van a tener que revisar las cuentas más profundamente, lo que me parece bueno.


Puede que aumente en consecuencia el personal que empleen, lo que tampoco me parece negativo. Puede, también, que aumenten los costes de la auditoría- otros sostienen, por el contrario, que habrá descenso de precios y calidad-, en cualquier caso esos precios han de ponerse en consonancia con su coste real con lo que se evitaría la dependencia de la provisión de otros servicios complementarios que pondrían en riesgo la necesaria independencia de los auditores.


Igualmente serían esenciales amplios periodos de enfriamiento durante los cuales la auditora y la auditada dejen de mantener relaciones, especialmente en las entidades de interés público.


Hay que evitar del mismo modo que los analistas de una auditora sigan trabajando para el mismo cliente bajo otra firma, en un evidente fraude de la norma sobre la temporalidad.


El cambio de auditora será benéfico para incentivar la depuración de los sistemas y para desperezar el anquilosamiento inercial y el clientelismo.


Hay quien dice que en los países que practican la limitación temporal se ofrece seguridad al auditor sobre el periodo temporal de rotación con lo que en los últimos tiempos el trabajo se adocena y relaja. Es absurdo pues el que se imponga una renovación temporal no quita, como en los arrendamientos urbanos, la contratación por un solo ejercicio y la renovación contractual con la misma sociedad hasta la limitación del máximo reglado.


Me han llamado la atención las respuestas de la consulta a las preguntas 4, garantías sobre la solidez financiera de las empresas por parte de las auditoras; 5, reducción de la brecha de expectativas mediante una mejor explicación de la metodología de la auditoría; 9, sobre si existe un diálogo frecuente y apropiado entre los auditores externos, internos y el comité de auditoría.


Comparto la preocupación de muchas respuestas que temen que el informe de auditoría se haga demasiado extenso y con demasiadas explicaciones superficiales. Quizá sería preferible mantener informes lo más sucintos para incluir en un anexo las explicaciones de todo punto pertinentes para valorar la bondad del informe, tales como el grado de seguridad que aporta la auditoría, las cifras de importancia relativa determinadas por los auditores o la valoración del control interno.


Ha sido frecuente la queja sobre la falta de comunicación entre el comité de auditoría y el auditor.


Les digo sinceramente: en mi país, salvo quizá una excepción, que vendría como tal excepción a confirmarme que el Comité de auditoría es un órgano inútil y no sirve a los fines para los que fue concebido.


El comité de auditoría debería ser el garante de la independencia del auditor y no lo es, en absoluto.


Es grave, y a superar, que no exista la posibilidad de comunicación entre auditores internos y externos.


Además, si bien me parece que la divulgación universal de los trabajos de los auditores se encuentra en lejanos horizontes, sí sería recomendable la posibilidad de que los accionistas, de forma reglada, pudieran plantear preguntas y/o aclaraciones sobre las cuentas anuales auditadas.


Por último, la separación de los servicios ajenos a la auditoría de los de auditoría me parece fundamental para mantener la independencia de los auditores al mismo tiempo que contribuye a la trasparencia del rol desempeñado por éstos.


Me gustaría sumarme aquí a dos conclusiones que presentan los inversores en el sumario a las respuestas al libro verde (pregunta 19):

a. Los servicios diferentes a la auditoría que no tienen conexión natural con la auditoría deberían ser desaconsejados o incluso prohibidos pues son fuente de conflictos de interés.

b. Debería, en último término, existir un mejor conocimiento de los servicios diferentes a la auditoría realizados por el auditor para que los accionistas puedan plantear dudas a éste o al, hoy por hoy, fantasmal comité de auditoría, sobre la base de información relevante.


Como bien dicen accionistas: "la prestación de servicios de auditorías internas y externas por la misma firma tiene consecuencias obvias para la independencia de la auditoría pues la firma de auditoría auditaría su propio trabajo y realizaría funciones propias de la dirección".


Una presencia eterna de la misma auditora en una empresa, por mucho mito de independencia que se maneje, no justifica que no forme parte del organigrama de la misma empresa auditada.


El auditor, ya sé que toco sentimientos sensibles, se desnaturaliza para convertirse con el tiempo en un mero auditor interno asalariado.


La auditora debe ceñirse exclusivamente al objeto de su trascendente trabajo, tan vital para la bonanza económica de todo el sistema, con incompatibilidades muy rígidas.


Se argumenta que dedicarse a otras actividades enriquece a las auditoras con profesionales de otros perfiles.


El argumento es sin duda parcialmente bueno pero conduce, a la larga, a un daño irreparable del sistema que es el puro control y la prevención de los problemas. Otros lazos profesionales al margen de la auditoría acaban envenenando las relaciones y la independencia por vericuetos que se suelen escapar al control y a la buena voluntad de cualquier pomposo Comité de Auditoría, Autoridad reguladora o a cualquier control del controlador.


Hoy, Bruselas está seco y no resbalo con mi bastón pero volverán pronto las lluvias de nuevo y me gustaría que las calles y las aceras no sean deslizantes para quienes sufrimos movilidad reducida.



Antonio Masip Hidalgo

Bruselas, 10 de febrero de 2010

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Antonio: ánimo en este tan complejo y árido mundo de la auditoría, pero fundamental en tantas cosas y crecientemente acaparado por un cada vez menor número de empresas.Fernando Menéndez

Anónimo dijo...

Ya veo que estás metido en harina y qu eno pierdes la ocasión para criticar las aceras de Bruxelles..
ánimo y saludos.
Isolina

Anónimo dijo...

Brillante!, como siempre. Asturiano tenías que ser.

Un fuerte abrazo

Camino

Anónimo dijo...

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Hola Antonio,

Acabo de leer tu comunicación sobre las auditorías y, aunque hay asuntos muy técnicos que se me escapan, me parece enormemente interesante el planteamiento de fondo: regulación, limitaciones, etc. Y bravo por la andanada inicial al patrocinador del milagro irlandés.

María U

Anónimo dijo...

Antonio: Me ha encantado el texto de tu intervención, que comparto plenamente.

Fuerte abrazo,

Rafa

Anónimo dijo...

Querido Antonio:
Muchas gracias por tu intervención, que me parece muy clara y de gran interés.
Espero que los 450 auditores no la tomen contigo personalmente.
Un abrazo y buen suerte,
Manolo

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo,Antonio, te veo muy animdo y con ganas de hacer algo que seria bueno pàra todos.Un fuerte abrazo y adelante,EXITO

Joaquín M. G-C

Anónimo dijo...

Seguimos estando de acuerdo en este asunto, tan brillantemente expuesto por ti.


Pocas veces pasan empresas auditoras por una gran empresa, con sus consultoras de la misma raíz, que no dejen en dichas empresas a alguno de sus profesionales contratados por aquéllas.

Anónimo dijo...

Me parece muy bueno.- Saludos.Fausto

Anónimo dijo...

continuación te resumo sistemáticamente las ideas más importantes, a mi modo de ver sobre la Normativa referente a la Auditoria, teniendo en cuenta los aspectos que en la práctica he vivido:


- Comité de Auditoria.

no está funcionando en la realidad de forma muy efectiva (siempre existen excepciones). En muchos casos, los Consejeros no tienen experiencia ni criterios en los temas de Auditoria, y por lo tanto, la Dirección de ese Comité se hace difícil y complicada. Quizá el Comité de Auditoria tendría que reflejar en Actas un conjunto de puntos…o un guión que habría que recoger en el desarrollo normativo posterior.

Anónimo dijo...

- Servicios adicionales

Estoy totalmente de acuerdo que los servicios profesionales adicionales pueden interferir de alguna forma en el análisis “escéptico” de los diversos puntos de la Auditoria.

Normalmente, pueden ser monetariamente importantes, y esto puede condicionar la objetividad y el análisis critico adecuado.

- Límite temporal

Es también un aspecto relevante. El desarrollo continuado de los servicios por la misma Auditoria más allá de un periodo de 3 años, provoca:

Que el análisis detallado y con espíritu “escéptico”, no es lo mismo durante los primeros años que cuando se superen estos. A partir de un determinado momento, normalmente se considera mas “como trabajo rutinario” y el “espíritu escéptico” desaparece después de unos años.

Adicionalmente, permite por otra compañía de Auditoria, tenga una visión diferente de las operaciones de la que tuvo la sociedad Auditora anterior, y ese análisis siempre supone un contraste y la puesta de manifiesto de “posibles deficiencias” u “otras interpretaciones”.

Anónimo dijo...

Es más posible que se detecten errores en el tratamiento si existen cambios en las Auditorias con una cierta periodicidad.

Es difícil que una Auditoria justifique sus errores en años posteriores. Es más adecuado que los análisis sean efectuados por una nueva.
JAtiona

Anónimo dijo...

Es más posible que se detecten errores en el tratamiento si existen cambios en las Auditorias con una cierta periodicidad.

Es difícil que una Auditoria justifique sus errores en años posteriores. Es más adecuado que los análisis sean efectuados por una nueva.

Anónimo dijo...

Enhorabuena, Jefe!!

Anónimo dijo...

También por Egipto

Anónimo dijo...

Me has dejado impresionada, admirada, entusiasmada...en fin casi no tengo palabras.
Es un escrito riguroso y brillante. Has dado en el clavo sobre el planteamiento, el nudo y las soluciones posibles para tratar de prevenir la situación candente que supondría/supone el riesgo del oligopolio -derivado de la exisitencia de las demoledoras big four-.
Durante los 5 años que he pasado en una de ellas (aunque mi actividad de consultoría no estaba directamente relacionada con la auditoría fianciera) he tenido ocasión de comprobar, en carne propia, muchas de las cosas que planteas. ¿Crees que aún habrá esperanza para una Europa mas eficaz, independiente, libre y honrada...?

L.G-P

Anónimo dijo...

Me gusta ver que sigues dando batallas europeas, algunas técnicas y difícilmente rebatibles.J.LL

Anónimo dijo...

Sabugo ¡tente firme!

Anónimo dijo...

¿Y que fai tu amigu Obama?

Anónimo dijo...

Buenos días, Antonio:

Leída tu intervención, con la que no puedo estar más acuerdo (soy medio auditor, con el examen teórico aprobado ha tiempo, pero nunca me dio por la práctica, aunque eso lo estoy solventando ahora). El problema de la concentración en las grandes, y en las versiones a escala regional, que las hay, es -como bien dices- que ofrecen al cliente todos los servicios posibles de asesoramiento legal, fiscal, contable, laboral, etc., y también auditoría, con el recurso de dividirse en varias sociedades: es vergonzoso. Igualmente lo es el artificio de rotar al socio auditor, simplemente. En realidad, como señalas, las auditoras se convierten en parte del staff de las empresas, y sus intereses en las mismas por volumen de servicios prestados es demasiado grande para no poner en peligro la independencia de la profesión.

Enhorabuena, y a ver si se dignifica la auditoría de cuentas de una vez por todas.

Saludos,

Luis L

Anónimo dijo...

me lei tu intervención. Nunca nadie ha tratado asunto tan prosaico con tanta carga literaria...Les pillastes de lado. La denuncia del monopolio a cuatro es absolutamente necesaria.

AA

Anónimo dijo...

La conferencia de Bruselas nos dio la oportunidad de encontrar a los actores claves del mercado de auditoría en Europa y de acabar los temas centrales para lograr crear en el futuro un mercado único europeo de auditoría.Me gustaría siguiéramos contacto