lunes, 10 de enero de 2011

Cetáceo en nuestra costa

(El inicio del bicentenario de la muerte de Jovellanos)



Una empresa gijonesa de objeto social no precisamente muy intelectual lleva, sin embargo, el mérito de iniciar el bicentenario de la muerte de Gaspar Melchor de Jovellanos con un estuche bajo el título de «El curioso contemplador», donde el gran pensador refiere el efímero acercamiento de un cetáceo a nuestra costa, a la altura de la playa de El Arbeyal. La muy cuidada edición se remata con una estampa interpretativa del genial Jaime Herrero.

Marino Busto, que fue cronista oficial de Carreño, se refirió más de una vez a un pleito habido con motivo de una invasión de delfines, «en la mar de Oviedo», que, a su juicio, sería Candás. En el Teatro Eclesiástico de Oviedo, de Gil González Dávila, se cuenta como verídica la aparición de una bandada de ratones contra los que se habrían proclamado severas censuras y castigos para ahuyentarlos con la excomunión. En Rodiles surgió también, en la primera veintena del pasado siglo, una monstruosa tortuga gigante.

Desde Jovellanos los cetáceos han ido disminuyendo progresivamente sus apariciones en Asturias. Alguno ha llegado a entrar, no obstante, v. g., ría del Eo arriba. Son piezas exóticas con las que ya nadie se debería enfrentar mediante exorcismos. En cualquier caso, esos grandes bichos dan coletazos y mordiscos momentáneamente si están heridos. El capitán Acaab lo probó en su pierna derecha, pero el odio entre cetáceos y marinos pleistocénicos de su misma pasta no conduce nave alguna a buen puerto. Era San Javier el que buscaba en la humildad, el trabajo y la sabiduría extrema las virtudes para neutralizar al maligno y a tanto diablillo/a de su vieja ralea. El bicentenario de Jovellanos debe marcar luz de progreso y en absoluto de regreso al autoritarismo y a la sinrazón.

1 comentario:

El ángel de Olavide dijo...

Te va bien este estilo parabólico Antonio. De cetaceos y merlúcidos es mas lo que ignoramos que lo que sabemos por lo que a veces es preferible ver las ballenas desde una buena barrera sobre todo cuando está el proceso digestivo en marcha. Pienso que un buen observatorio sería desde la silla de Ribadeo que tu y yo conocemos...

Que cosa mas curiosa la palabra que me pide google para verificar el mensaje es "polles"..