domingo, 19 de diciembre de 2010

Rafael



Todos los políticos longevos de fuerte personalidad dejan una estela poliédrica. Rafael fue , desde luego, el testigo más cualificado de un tiempo astur, largo y convulso.¿Cuál será, no obstante, para un historiador desapasionado la faceta a destacar en tan larga trayectoria política y vital?¿La de Falo, joven secretario de las Juventudes Socialista, que llega con veintidós años a Consejero de referencia de un gobierno regional, en el que firma moneda a escasos kilómetros de la línea de fuego?,¿la del líder juvenil que se opone a Carrillo en su pretensión de que el Partido Comunista devore las Juventudes Socialistas Unificadas?,¿acaso la del exiliado que tiene la audacia de conectar con Felipe González y Carmen Romero, en la primera hora de la renovación del PSOE?,¿o la de marido de Puri, mujer de tanto predicamento en la base y la orla societarias, o como yerno de Belarmino Tomás, mito del final del 34?,¿quizá la del estadista republicano que vuelve de México sin ánimo de revancha, logra que anide la socialdemocracia willybrandista y retiene a un montón de jóvenes intelectuales dispersos?,¿la del senador y Primer Presidente de la autonomía, prudente como nadie?, ¿la del largocaballerista que se hizo prietista a través de la máxima de Amador Fernández, Amadorín, administrador del Sindicato Minero, de que “el político ha de subir río arriba con la voluntad del salmón” y “diciendo siempre la verdad a la clase obrera por dura que sea”? ¿y aún la de quien deja la política con suma dignidad y que rehace su vida en silencio desdeñando honores fútiles o la del padre leal al hijo discapacitado? Esas y otras muchas divisas fueron suyas. No lo sé qué debería predominar en esta hora de su muerte. Sólo sé que yo aprendí mucho, por no decir casi todo, en el contacto con Falo, Don Rafael, Rafael… desde 1972.

El Comercio, 19 de diciembre de 2010.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno. Se ve que le querías.
Con toda esta generación temo que se nos esté yendo el sustento mejor y mayor, ético y moral, de un partido socialista al que cada vez miro y siento con mayor preocupación. La gente ya no está dispuesta a dar la vida por sus ideas, por el partido, sino a hacer el partido el modo de vivir... Rafael, Emilio Llaneza, mi pariente Cadavieco, mi propio padre... toda una generación de raza y un referente a no olvidar jamás.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Felicidades por tu recuerdo del compañero.Felix

Anónimo dijo...

Me parece que tu recordatorio- necrológica a Rafael Fernández es una amplia y profunda mirada sobre la trayectoria vital y política del líder socialista asturiano.

Un abrazo,
Octavio