lunes, 6 de diciembre de 2010

CONDECORACIÓN COLOMBIANA PARA LUIS YÁÑEZ, EMILIO MENÉNDEZ DEL VALLE Y JOSÉ ANTONIO GIL DE MURO

Se me hace difícil llegar a la imposición hoy 6 de diciembre 2010 de condecoraciones a tan buenos amigos en la Embajada de Colombia.

El día conmemorativo del referéndum de la Constitución española se traga al cotidiano avión de las doce y a los provincianos periféricos no nos es dado alcanzar el anterior.

Gil de Muro es un alto funcionario del Parlamento Europeo, pieza esencial en el fortalecimiento de las relaciones con los países americanos, y en especial con la estirpe bolivariana. Él mismo me animó a participar en la misión de observación de las presidenciales colombianas de 2005. Fue para mí una grata experiencia, inolvidable, en tiempo que la parte izquierda de mi cuerpo aún conservaba “sensibilidad profunda” y no era obstáculo para subir a un helicóptero en Medellín y recorrer algunos Colegios electorales de la selva de Antioquia. Que aceptara yo, aquella mañana, la invitación de Gaviria Correa, el Gobernador de la región, asustó un tanto a Gil de Muro y aún a los miembros de la seguridad europea, pero todo salió bien y hoy, para mí, aquella audacia es para mí motivo de recuerdos nostálgicos, de mi salud plena y de un maravilloso país, cuya gente y cuyo corazón tuve así una mejor ocasión de conocer.

Emilio y Luis son mis amigos, mucho antes de que en 2004 nos embarcáramos juntos en la singladura europea de nuestro partido. Somos jóvenes pero ya bien veteranos; ellos un poco más que yo, en el Partido, pero sobre todo, proclamo siempre que, junto a Raimon Obiols, son mis maestros en política internacional. Maestros de los que me beneficio cotidianamente.

Incluso antes de que llegara yo al Partido, Emilio ya era mi maestro en Palestina, Angola y el Sahara, cuyo libro sigue manteniendo toda la fuerza que a principio de los setenta le hacía original. Luis, con el que también, estuve en el Sahara, es un referente, iniciador de la renovación socialista española, de la que tanto bromeo por aquella foto, que hiciera Manolo del Valle, luego Alcalde, y que pasó como “la foto de la tortilla”. Siempre tiene que haber un toque gastronómico en las fundaciones y sucesivas refundaciones. No proceden las comparaciones pero Pablo Iglesias reunió a los pioneros en Casa Labra, una taberna de Cuatro Caminos; María Irigoyen, ahora compañera en el Parlamento, se hizo con unos cruasanes para la Nueva Vía que catapultó a Zapatero a la secretaría general en el año 2000.

Al lado de su trayectoria y nuestra amistad que tanto me unen a Luis, hay un factor, que no sé si está antes o después pero que es para mí esencial: su indeclinable compromiso con los derechos humanos que le ha llevado a relacionarse con la oposición democrática que tanto sufre en Cuba, lo que algunos no comprenden, todavía eclipsados por el régimen dictatorial castrista.

Colombia es un país que está haciendo un esfuerzo titánico que se aprecia a favor de la democracia y de liberarse del terror. Mis amigos están muy comprometidos en ayudar, desde este lado del Charco. Sé que se merecen la condecoración y bien que siento no asistir al acto, donde Luis va a desgranar hitos de esa colaboración noble y metálica.

2 comentarios:

El ángel de Olavide dijo...

me alegro mucho por la condecoración a Luis, a Emilio y Gil de Muro.
En algún momento que pases por Madrid te llevaré a tomar unos pinchos de bacalao a Casa Labra al tiempo que saludamos los tiempos heroicos de la fundación del Parrido Socialista. Pero lo haremos en el lugar que ocupaba y ocupa la tradicional taberna madrileña. A las espaldas de Sol y no por los Cuatro Caminos. Me imagino que siendo Tetuán el nombre de la calle que aloja el establecimiento se te hayan cruzado los cables de tu fertil memoria y hayas pensado en el barrio de Tetuán de las Victorias que ese si, ese si que circunda a la vieja glorieta de los Cuatro Caminos. Aquella desde la que bajaban camino del centro por Santa Engracia y Bravo Murillo los humildes carros de los traperos.

Un abrazo

Angel Alda

Anónimo dijo...

muchas gracias
por tus comentarios sobre la condecoración. Qué pena no llegues!! HE LEÍDO TAMBIÉN LO QUE escribes a EL PAIS sobre el carbón. Un fuerte abrazo, Emilio.