jueves, 4 de noviembre de 2010

MEDIO SIGLO DE ALIANZA FRANCESA


A Aurora Navarro, en memoria


Mucho siento no haber estado presente en el acto conmemorativo del medio siglo de Alianza Francesa, más habiendo motivado la fecha del mismo.

Sin embargo, las prioritarias obligaciones parlamentarias me llevaron a la misma hora a un lugar tan recóndito, hoy por hoy todavía, como Tirana, capital de Albania.

Ya estuve, como Alcalde, en el veinticinco aniversario de la ALIANZA, con el primer presidente, Monsieur Jean Tracewski, director que había sido de Cristalería Española en La Maruca - Avilés, y tantos amigos, algunos ya fallecidos, como es el caso reciente de la entrañable Aurora Romero. Pero todo sigue y ahí están desde el primer instante fundacional, mis queridos y admirados Juan Benito y Fran Menéndez; también muy cerca Juan Cueto y Rosa Corugedo.

Alianza Francesa, en Asturias, equivale a Libertad, con mayúscula, pues toda la actividad de los pioneros no fue solo en favor de la difusión de una lengua y una cultura, que también, sino muy especialmente para la España de entonces, en favor del compromiso encubierto con la ansiada democracia y las libertades que asociábamos a Francia. Teníamos mitificado a nuestro vecino país, por eso nos duelen tanto sucesos como los ocurridos con la persecución injustificable de los gitanos rumanos, de los que tanto tratamos en los debates parlamentarios recientes.

¿Cómo no recordar a Don Pedro Caravia, a Don Luis Sela, a Emilio Rodríguez Vigil, a Tito Miaja, a Murillo, a tantos, decía...que en nuestra sociedad regional hicieron tanto por la Alianza y por la democracia, unidas inseparablemente?

En aquella conmemoración del cuarto de siglo, ante el gran columnista Robert Escarpit, Tracewski evocó cómo había llegado a Avilés desde la frontera. ¡En todo el trayecto se había encontrado con apenas cuatro coches! ¡Cómo ha cambiado España desde entonces! Sería hacia 1950, quizá 1948, y si, entre Irún y Asturias, solo se veían cuatro coches, eran muchos si se compara con el número de actos públicos democráticos. Solo los empezó a haber, balbuceantes, con la Alianza, a partir de 1960. Pronto surgirían también los Clubs de Gesto, en Gijón, “Amigos de Mieres” y los Culturales de Langreo, Gijón, Oviedo…Debemos de estarle muy reconocidos, pues, a la Alianza que, enseñando la lengua, propició tantas actividades sociales, grupos de Teatro, Cine-Club....

Sigamos unidos en torno a la memoria de la Alianza Francesa, en torno a su elevado significado de cultura y libertad, en torno al recuerdo de tan buenos amigos, fomentando, en definitiva, la unidad europea.

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