viernes, 19 de noviembre de 2010

Gemma en Casablanca


Nada más encender la televisión en un hotel ateniense, reconocí la imagen de Gemma Arbesú Sancho, compañera de la que me siento tan cerca en tantas causas nobles. Asistía la letrada ovetense a una pantomima de juicio en Casablanca, en el momento que unos supuestos letrados marroquíes, con sus togas y baberos característicos, propinaron una ensalada de golpes a los observadores extranjeros. La Justicia de una dictadura, ocupante ilegal de un territorio sujeto a descolonización, deriva siempre por los mismos derroteros. El Congo, sobre el que se ha vuelto la maravillosa mirada de Vargas Llosa, el apartheid de Sudáfrica, la América que liberaban Bolívar y Martí, la India de Gandhi, el Argel del tiempo de Camus, Hitler, Israel, Birmania, nombres que por sí lo reflejan todo… Por doquier, el ocupante no se sustrae nunca a la tentación de montar juicios expeditivos y siniestros. En todas partes surgen, no obstante, gentes de del Derecho con arrestos para escuchar y apoyar a los perseguidos; en todas partes también aparecen los esbirros y provocadores orquestados que, como en Casablanca, se brindan a impedir la mínima expresión de defensa.

En los años en que trabajé con Marcelino, el padre de Gemma, fui invitado a observar en Burgos el juicio militar de Garmendia y Otaegui, condenados a muerte y el segundo ejecutado sin ser tan siquiera autor material de crimen alguno. Como si fuera la experiencia de Gemma en Casablanca, el inolvidable Juan María Bandrés me levantó la víspera de madrugada para decirme: "Hay unos abogados que están haciendo cola ante el Acuartelamiento para ocupar los sitios antes de abrir a las siete de la mañana". Allí nos dirigimos varios abogados españoles y extranjeros, entre ellos el asturiano Luis Menéndez de Luarca, y aún magistrados y periodistas, en estos casos solo extranjeros. Nunca olvidaré aquel amanecer agosteño burgalés, al aire libre, protegido y abrigado de mi toga, rodeado a un lado de una columna de soldados y al otro de guardias civiles apuntándonos. Por fin, la autoridad aceptó que ocho, entre los que estuve, entráramos a presenciar su pantomima, incluyendo el rito terrible de oír todos en pie al fiscal, sable en ristre, mientras solicitaba la pena capital.

Algunos conocimos algo de esa Justicia teatrera, cruel y apañada. Gemma y su grupo (Martín Morillo, Inés Miranda, Luis Mangrané, Pérez Ventura, Javier Ruiz, dos letradas y un magistrado suecos, una británica, una italiana, dos francesas) son unos valientes que han querido ser testigos, ¡claro que molestos!, de la atrocidad procesal marroquí. Me alegro que el Consejo de la abogacía española los haya amparado, antes y después.

Pero la comunidad internacional y Europa no pueden cruzarse de brazos ante las violaciones que a los derechos humanos se producen en el Sahara. Lo que si no es delito de genocidio en sentido estricto, está muy a punto de que lo sea sin paliativos.

Lejos de mí pretender dar lecciones a nadie; sin embargo, en la misma Atenas, la ciudad del inconformista Sócrates, tras escuchar del acogedor Miguel Fuertes, embajador y tan buen profesional, la argumentación clásica de la diplomacia, me surgió una vez más el interrogante que ya se planteaba el admirable González Campos, catedrático y magistrado constitucional, asesor que fue de España ante el Tribunal de La Haya: ¿Hay o no signos suficientes de que el ocupante quiere eliminar de la faz de la tierra a un pueblo pequeño, esquilmado y heroico?

Un abrazo para Gemma y los demás.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Está muy bien el artículo. Sencillo, humano y con ese toque literario que hace las cosas mas gratas...Yo tambien recuerdo al padre de Gema...

Un abrazo

AA

Anónimo dijo...

Gracias. Antonio. En medio de tanta desolación quiero creer que quienes, como Gemma hoy y otros antes, alumbran con una linterna los agujeros negros hacen una labor que ha de servir para algo.


Un besazo


María

Anónimo dijo...

Gemma es la continuación de Marcelino.Faustino

Anónimo dijo...

¡Polisario,vencerá!

Anónimo dijo...

Querido Antonio: Me acuerdo cuando defendías a la gente del Sahara, mientras ahora te mantienes callado escondido bajo tu sueldo psoe/comunitario. Tengo que decir que me gustabas mucho más antes.

Anónimo dijo...

¿Por qué opinar sin haber leído el mensaje del artículo de Antonio, destinado,supongo, a que el Gobierno reflexione sobre la postura de sus mismos militantes?

Anónimo dijo...

Bien, tu GEMMA EN CASABLANCA.
Esta semana El Comercio me publicó
dos colaboraciones: " Ya sabemos lo
que viene" y " Ante Marruecos,de
rodillas".

Abrazo

Anónimo dijo...

Bien lo tuyo pero no hay quien entienda la posición en la que estamos.Victoria

J. Benjamín Gutiérrez dijo...

Gracias Antonio, aunque me temo que la respuesta a tu interrogante es que SI y que como ciudadanos de un mundo que deseamos justo, libre y en paz no estemos a la altura de las circunstancias. No obstante y a pesar de .... sigo confiando en que la lucha no resultará estéril.
Saludos socialistas.

Anónimo dijo...

Antonio ando muy decepcionado con la dirección que está tomando la 'dirección' del partido, empiezan a ser muchas cosas de las que me considero desmarcado y fundamentales: reforma laboral, postura ante Marruecos e indefensión saharaui,...

Malos tiempos y profunda crisis de identidad política...

Anónimo dijo...

He borrado a todos los indecentes que se han apropiado de nuestra ideología. Gracias Antonio. Eres un ejemplo de lucha y honradez.