lunes, 15 de noviembre de 2010

De Abres a Calvi



Se ha muerto Manolo Díaz Ron, como se le conoce en España. En París, en donde fue Vicealcalde de Chirac, era simplemente Monsieur Díaz.

Un grande asturiano donde los haya. Nacido en Abres, se consideraba "de la Villa", donde su padre había sido Alcalde republicano y él llegó a tener, muchos años por medio, una ganadería notable, que le relajaba de tantos negocios en Persia, Oriente Próximo, Canadá...El mercado de Rengis, La Autoroute du Soleil...están entre sus iniciativas.

Don José Maldonado, que fuera Presidente de la República en el exilio, lo trajo hasta mí y gastamos una profunda amistad desde entonces, no contaminada jamás por nuestras diferencias políticas. Tanta amistad que, dejándome un nudo en la garganta, me llamó para despedirse. Profundo creyente, me dijo unas terribles palabras que nunca hubiera deseado oirle:"Me voy hoy mismo, a lo sumo mañana, te esperaré en la otra vida. Cúidate mientras." Y después, de forma sorprendentemente natural, se interesó por el viaje que yo acaba de terminar a lugares recónditos, como Albania y Chipre, pero no tanto como los que él anunciaba con pie en el estribo.

El pasado octubre, Francisco Rodríguez y yo intentamos que viniera a los Premios Príncipe, a cuyo Patronato perteneció, pero advertió que no se encontraba bien y que, por otra parte, quería conservar el recuerdo de la ceremonia unida a Graciano García, al que tanto estimaba.

Sus actuaciones de empresario emprendedor le llevaron por el mundo entero. A mí generosamente me introdujo en su despacho para una emblemática operación inolvidable, la recupración del control francés sobre "quesos de Rochefort", una seña de identidad del país vecino, y más en concreto, de Millau, de donde Manolo fue Alcalde y antes libertador al frente del maquis.

Tan de París, tan de Millau, tan de Abres y Villaviciosa, últimamente era feliz dinamizando económicamente Córcega, y sobre todo Calvi, a donde tanto solía ir.

En fin, seguiría escribiendo de él hasta quizá, no sé, volverle a ver, donde aseguró me espera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te acompño sentimiento de tan buen amigo tuyo,.Isolina

Anónimo dijo...

Querido Antonio:

Tu estupenda y elegante pluma, deja entrever muy de vez en cuando, por cierto en vivo contraste con tu cálida personalidad, retazos, muy pocos, de emoción y de sentimiento. Creí adivinar ayer en la necrológica que publicaste de tu buen amigo Manuel Díaz Ron uno de esos momentos envueltos en tristeza.
Si es una felicidad el poder contar con amigos de este calibre, resulta sin duda muy dolorosa su pérdida irreparable.
Recibe por ello mi sentido pésame y un apretado abrazo.

José Carlos Fernández del Rey