jueves, 21 de octubre de 2010

El Pabellón español de la EXPO 58


Recibo, en mi despacho, a muchos visitantes que se adentran en el encanto de esta ciudad. Los más quieren buscar la Grand Place, el Mannenken Pis, al que unos aficionados pusieron la camiseta del Sporting el día del ascenso, El Atomium...Son lugares emblemáticos que hace mucho que no he vuelto a pisar. El Atomium me lleva a recordar su origen en la Expo del 58. El arquitecto bruselense Hubert Lionnez, casado con una ovetense, Carlota Reyners Fontana, me ha sorprendido con otro espacio también significado pero ausente: el pabellón español de aquella muestra internacional. Confieso que nada sabía y, sin embargo, leyendo la contribución de Hubert a su curso de Doctorado, dirigido por García-Gutiérrez Mosteiro, es realmente un edificio muy importante que estuvo y ya no está. Su historia resulta apasionante y aleccionadora. ¿Cómo la España siniestra de la época pudo alumbrar, aquí, en Bruselas, un edificio singular, que ha ido, "como arquitectura ausente", aumentando su prestigio y crítica favorable de ciencia y arte? Era un edificio móvil, que se basaba en unos hexágonos, cuyos rasgos de genialidad resaltaron dos fuertes personalidades, con las que tuve indirecto contacto en tiempos estudiantiles, el escultor Oteiza y el catedrático de Estética, José María Valverde, aquél del telegrama ante la destitución franquista universitaria de Aranguren: "nulla estética sine ética, ergo apaga y vámonos".

Los autores del tal pabellón, Corrales y Molezún, en palabras de Hubert "quisieron enseñar un fragmento ampliado del Guernica de Picasso, poemas de Juan Ramón Jiménez, música de Falla y las tres valencias químicas del oxidrilo de España: Santa Teresa, Manolete y El Greco que a su vez e unen a San Juan de la Cruz, El Cid y Picasso".

Increíble pero cierto: ¡1956-58!

Naturalmente pudieron más los comisarios que desvirtuaron tan sublimes expresiones y significados.

Los actuales restos del pabellón pacen ahora en la Casa de Campo de Madrid.

Ha habido algunos intentos de recuperar y ensalzar aquella maravilla arquitectónica pero se están quedando en nada; ignoro si con el conocimiento del Alcalde Ruiz- Gallardón, al que reconozco una cierta personal sensibilidad cultural, incompatible con este abandono. Hubert anda buscando un lugar idóneo y la seriedad rehabilitadora. Son malos tiempos para ideas tan encomiables pues lo mejor, pienso, es que el pabellón volviera a esta ciudad con los nuevos tiempos españoles en el rumbo comunitario. Sin duda coincidiría quizá con el sueño de sus creadores. También el magnífico, apasionado y calmo de Hubert, contaminado por las geometrías mágicas de nuestro país.

3 comentarios:

El ángel de Olavide dijo...

Antonio

Creo recordar, seguridad en mi memoria ya no la tengo ni para la fecha de mi nacimiento ni para el último partido al que voté, que el pabellón español de la Expo de Bruselas del 58 se reutilizó como sede de unos de los primeros pabellones de Ferias de Madrid. El que estaba en el Paseo de la Castellana, un poco antes de la ciudad Deportiva del Real Madrid. Funcionaba como pabellón complementario de los que se abrieron en la Casa de Campo y que como sabes fueron en su dia parte de las sedes de la famosa y franquista Feria del Campo.
Recuerdo bien el de la Castellana pues en mas de una feria comercial me tocó asistir como visitante e incluso como expositor.
Mas o menos a mediados de los 9o se cerró, yo creo que en coincidencia con la apertura de los actuales Palacios de IFEMA en la cercanía del aeropuerto. El solar fue vendido y ahora aloja a un edificio de oficinas mas o menos convencional.
No me extraña que los restos de la estructura anden por algún almacén municipal de la Casa de Campo.

Un abrazo y a ver si tu amigo Ramón te trae para Madrid....

Angel Alda

Anónimo dijo...

Deberías comentarlo a la ministra

Anónimo dijo...

Muy interesante tu artículo sobre el pabellón español de la Expo'58. Hace tiempo busqué información sobre el tema, porque me intrigaba cual había sido la aportacion española y descubrí todo lo que recoges en tu escrito. Es una lástima su destino final, olvidado en un parque de Madrid. Que lástima. Parece que hubo intentos para su rehabilitación.

Te adjunto este artículo que es muy bueno y que fue el que leí:

http://www.stepienybarno.es/blog/2009/09/14/pabellon-de-espana-en-la-exposicion-de-bruselas-corrales-y-molezun-1958/

Te envío este enlace de una feria andaluza, en el que aun hace un par de años, todavía recordaban la edificación.
http://www.euroferia.net/archivo/2008/es/EXPO-58.html