viernes, 2 de julio de 2010

Balance



A Tino Coto (q.e.p.d.) y a los suyos, que tanto me ayudaron.

La presidencia se salda con nota alta gracias a su tesón hasta el último minuto. Ha tocado presidir la Unión en momento difícil, aprovechado para medidas de coordinación económica hasta ayer impensables, y el añadido de una Comisión nueva dentro del Tratado de Lisboa, con numerosas disputas sobre los textos.

Por encima de nubarrones, la Presidencia española ha culminado asuntos apremiantes y establece líneas claras a seguir.

En lo primero, se llegó a un entendimiento entre los gobiernos, esto es, el Consejo, y el Parlamento para firmar con los EE.UU. el conocido asunto "Swift" -o de manejo de datos financieros- que se remite a los departamentos americanos de lucha antiterrorista. Después del sonado "no" parlamentario al acuerdo provisional del pasado febrero, se han introducido cambios sustanciales (derecho a información, rectificación y borrado; supervisor europeo en EE.UU.; compromiso de crear un sistema europeo bajo nuestros estándares; etc.). El papel de López Aguilar ha sido determinante.

Entre las líneas, la acción de Carmen Romero por tratar, a escala europea, la violencia de género. Estamos aún ante el tabú del machismo pero Carmen, como ponente, no ha cedido en su loable empeño. El Ministro Caamaño lo dejó claro en su comparencia: todos los informes jurídicos han dado la razón a la presidencia española.

En muchas otras materias de unificación de la Justicia, (ejecución de litigios, sucesiones, divorcios transfronterizos, costes procesales...) el equipo de Caamaño, coordinado por Aurora Mejía, en el que está la asturiana Ana Fernández-Tresguerres, ha logrado un impulso en el que ya trabajan las siguientes presidencias.

Éxito sin paliativos en la adopción europea del sistema español de trasplantes de órganos. Se remueven ahí, también, prejuicios ancestrales, sorteados con habilidad por la Ministra Trinidad Jiménez y el ponente Andrés Perelló.

Poco se ha avanzado, en asilo político. El informe al que doy nombre se había aprobado al final de la legislatura anterior. No obstante, a última hora (cuatro de la tarde del miércoles 30) presidí todavía un seminario sobre esta lacerante materia inacabada en cuyo trabajo sigo comprometido.

Los Comisarios y expertos europeos pasaron por Gijón ("Día Marítimo") y Oviedo, en el importantísimo debate de la jurisprudencia sobre trabajadores desplazados.

Cabe felicitar a López Garrido y su equipo en el que se integraron, a distintos niveles, mis buenos amigos Carlos Carnero e Ignacio Bernardo.

Me queda por tratar, entre otros muchos asuntos, los que ha destacado la prensa: las propuestas de supervisión bancaria y de transparencia y solvencia (stress test). Este último, que deja al Santander y al BBVA en los mejores lugares, ha sido un gol marcado por Zapatero a la Sra. Merkel, cuyas posiciones, tan lejos de aquel entusiasta espíritu europeísta de Helmut Kohl, su mentor, han sido muchas veces un despropósito con declaraciones interesadas y desestabilizadoras que tanto daño hicieron a los países del sur de Europa.

Como pequeña anécdota localista, Elena Salgado me destacó con humor:"El momento es duro, pero tengo a uno de Oviedo a mi lado". Se refería a J.M. Campa, al que, por fin, conocí, aquí, en medio de la vorágine.

El espacio de esta columna apenas permite señalar la frenética actividad sobre supervisión del diputado Sánchez-Presedo logrando la opinión positiva de la Cámara, con alguna complicidad de un par de diputados del PP, y la enemiga de neoliberales recalcitrantes.

Muy bien el Ministro de Industria frente a ecologistas y liberalotes con el trámite europeo del decreto del carbón nacional.

Sudando la camiseta, pues, hasta el último segundo...

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