martes, 15 de junio de 2010

Mi posición sobre la discusión del informe sobre los derechos de la propiedad intelectual de esta mañana, en la comisión JURI




He advertido a nuestra ponente en la sombra, Françoise Castex, que al margen de sus intenciones, sin duda, se está ofreciendo la imagen pública de que el Grupo Socialista, en la Comisión JURI del Parlamento Europeo no solo se opone al informe Gallo sobre derechos de autor, sino que se opone a los autores y a los artistas en su legítima lucha a favor de una justa retribución. Eso no es tolerable, pues el compromiso con los creadores y los artistas está íntimamente unido a nuestras reivindicaciones progresistas. No es de recibo la confusión que se está creando debido, sin duda, a la polémica puramente francesa entre la ponente, Marielle Gallo, y nuestra ponente en la sombra también francesa, con el fondo de lo que sucedió en suelo galo durante la tramitación de la llamada Ley Hadopi.

Tenemos que salirnos de inmediato de esa espiral. Yo mismo, a pesar de que la Presidencia de la Comisión no contabilizó las abstenciones, me abstuve en la votación del informe Gallo del 1 de junio, aunque votase antes con el Grupo socialista la mayoría de las indicaciones de mi compañera Castex.

Me abstuve porque el informe Gallo tiene aspectos positivos a tener en cuenta que deberían mejorarse en el recocimiento del intercambio de archivos y en la persecución únicamente de las infracciones masivas, en línea con la propuesta de ley sobre propiedad intelectual en España.


Mi trabajo en el itinerario parlamentario, lo mismo que mis compañeros Berlinguer, McCarthy o Cashman sería acercar posiciones entre la ponente, que ya ha mejorado mucho su primitivo informe, y Castex, que debería desligar el reconocimiento del intercambio de archivos del establecimiento de un sistema de retribución alternativo. Como dijo el coordinador, Bernard Rapkay, hay que desdramatizar el informe que no es más que simple iniciativa no legislativa. El debate importante será cuando vuelva la Comisión Europea con la propuesta. Ahora sólo habría que señalar la necesidad de legislar sobre algunos aspectos cuyo vacío se llama la atención en ese texto. La Sra. Gallo ya se mostró receptiva durante la tramitación en comisión de su ponencia, de modo que se eliminó toda referencia a la piratería e insistió sobre el necesario respeto a la privacidad según recoge la Carta de Derechos Fundamental de la Unión Europea. No se debe criminalizar al usuario pero, tal como ya se hace en España, deberían sancionarse las descargas masivas que pisotean los derechos de autor. Prever otra forma de retribución para los creadores y artistas es hoy por hoy un brindis al sol. Y debería pedirse a la Comisión un trato especial para aquellas prácticas crecientes de intercambio de archivos, sin valorarlas en este momento procesal a la búsqueda de un consenso. Ahí debería de haber un punto de encuentro, al menos hasta la presentación del texto que proponga la Comisión, pues polarizar el enfrentamiento ahora no beneficia a nadie. Eso pienso y por eso insisto, como mi compañero Berlinguer, en la necesidad de un acuerdo amplio del arco parlamentario y en manifestar que no he de dejarme utilizar contra los creadores, pieza fundamental de la industria del conocimiento y la innovación europeos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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