jueves, 18 de marzo de 2010

MURIÓ VAQUERO TURCIOS




MURIÓ VAQUERO TURCIOS

Todo lo referente a la familia Vaquero es fabuloso.

Ya su abuelo Narciso Hernández Vaquero (sus descendientes alternarían los apellidos) fue, como ingeniero, un pionero del progreso eléctrico.

Vaquero Palacios, su padre, nació en Oviedo en 1900 curiosamente el mismo año y ciudad de otros dos grandes pintores, Luis Fernández y Paulino Vicente.

A Vaquero Turcios lo conocí un verano en Salinas cuando tenía él 33 años, por tanto sería 1966. Ya arrastraba la leyenda de si era él o su padre el autor principal del famoso mural de la sala de máquinas de la presa de Grandas de Salime. Ahora, por la hermosa necrológica de Melchor Fernández, en la última de La Nueva España, me entero de que en 2001, rehabilitando el mural, pudo colocar las cabezas de Einstein, Freud, Planck y Picasso que había inicialmente programado y que le fueron censuradas.

Mucho me gustaría que el Museo privado de Segovia, dedicado al genio de su padre, se vinculase a Asturias de alguna manera. Es tarea, sin duda, difícil, pero maravillosa, para nuestras autoridades culturales.

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