viernes, 12 de marzo de 2010

DELIBES




Miguel Delibes se ha muerto mientras a mí me van llegando todos los meses los tomos de sus completas de Galaxia Guttenberg.Los repaso, los toco,los mezclo, con los de igual formato de Gómez de la Serna, de Vargas Llosa, de Cortázar, de Ayala...La literatura llega un momento que es esa mezcla en espiral entre el recuerdo y lo novedoso. A la larga, gracias al formato de las ediciones de ese porte excelso puedes fijar los autores y vivir a su lado que de otra manera se te pierden entre tanto libro y hasta se me olvidan entre tanta lectura de impulso, asistemática.

Del gran escritor castellano conservo dos cartas- una manuscrita- que me escribió a Deusto en mis años de estudiante. A través de un amigo común, le mandé un artículo para El Norte de Castilla que dirigía. Era el mío un furibundo ataque a Pemán que estaba siendo promovido para el Nobel de Literatura por Luis María Ansón. De forma impropia creo que se había conseguido la adhesión de Azorín. Delibes me contestó que el artículo estaba bien desde el punto de vista “periodístico”pero que le parecía un tanto despiadado y que su publicación le causaría problemas innecesarios, por lo que me lo devolvía pidiéndome que volviese a escribir más adelante para su periódico. En Setiembre u Octubre de 1966, me dirigí de nuevo al Norte para señalarle que emprendía un viaje a las Universidades americanas de Syracuse, Illinois y Chapel Hill (North Carolina) ofreciéndome para contar mi experiencia. Me contestó, entonces, encantado, cerrando que fueran cuatro entregas a un determinado precio y tamaño que, dada la modestia del estipendio, me autorizaba a publicar también las crónicas en otro medio, quizá asturiano. Me recomendaba igualmente leer un texto suyo

De vuelta de América no me sentí con fuerzas, o con la claridad de ideas precisa, para cumplir el compromiso y bien que lo siento pues hubiera sido un impagable recuerdo para mí.

En 1982, siendo Consejero de Cultura, tuve la oportunidad de charlar un rato en el Hotel de La Reconquista con motivo del Premio Príncipe de Asturias que compartía con Torrente Ballester. Ya de alcalde, le dediqué una de mis columnas de “Oviedo, al fondo”, mencionando su seguimiento juvenil al Oviedín de fútbol y a la delantera eléctrica (Herrerita,Lángara, Emilín…) que no salió luego recogida en mi libro del mismo título.

El año pasado, fui invitado por la profesora Carmen Vaquero a intervenir, en la Universidad de Valladolid, en un curso de Derecho Internacional. Mucho me prestó, en esa ocasión, citar al novelista en su ciudad.

Ahora está de cuerpo presente y no me atrevo, con el alma encogida, a pronunciarme sobre si era él o Cela el que merecedor del Nobel.

Yo, con mi vehemencia juvenil, solo me quise oponer a Pemán. Delibes, paternal, no me dejó…

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Lee el artículo de Emilio Lledó, mañana en El País:

Delibes no es sólo el gran escritor de Castilla, el creador de un universo vivo, palpitante de realidad, sino el autor también de El hereje, uno de los grandes libros de la cultura española. Un libro en el que ya no se miraban los senderos de aquellos campos que recorría, de aquellos personajes con los que conversaba, sino de otros campos y otros personajes de sus sueños y, sobre todo, de la memoria histórica en que los soñaba. Creo que, en cierto sentido, ese libro es una especie de ajuste de cuentas con el país en el que su autor vivía: el país de la degeneración mental, de la hipocresía, de la falsedad. Un libro que es preciso conocer porque, en el espejo de sus páginas, podemos encontrar algunos de nuestros peores defectos y alguna de nuestras esperanzadas, maltratadas, hostigadas, virtudes. La historia es efectivamente, "maestra de la vida" y su magisterio no deber cesar nunca. El escritor de Castilla planteó en su obra una valerosa, clara simbología en la que se hacían transparentes los verdaderos problemas de una sociedad frente a la que, indefensamente, luchaba la "libertad de conciencia", que Cervantes pone en boca del maltratado Ricote.

Anónimo dijo...

Delibes no es sólo el gran escritor de Castilla, el creador de un universo vivo, palpitante de realidad, sino el autor también de El hereje, uno de los grandes libros de la cultura española. Un libro en el que ya no se miraban los senderos de aquellos campos que recorría, de aquellos personajes con los que conversaba, sino de otros campos y otros personajes de sus sueños y, sobre todo, de la memoria histórica en que los soñaba. Creo que, en cierto sentido, ese libro es una especie de ajuste de cuentas con el país en el que su autor vivía: el país de la degeneración mental, de la hipocresía, de la falsedad.

Anónimo dijo...

Y como era que te dirigías la Norte de Catilla y no a los periódicos asturianos?
Está bien la columna. saludos. isolina

Anónimo dijo...

Ya tenía fama de abierto a la democracia.De ese tiempo de mi artículo sobre Pemán debía de ser el conocido telegrama que le dirigió Fraga,Ministro entonces de Información y Turismo:"Miguel me estás jodiendo el experimento"

Anónimo dijo...

Muy bueno el recuerdo de Delibes. ¿No lo vas a enviar al periódico? Merece la pena.Carlos F.LL.

camino dijo...

Desde Valladolid leo tus recuerdos de Delibes, que se unen al duelo que aún se palpa en la ciudad. Recuerdo perfectamente tus palabras sobre él, el año pasado en nuestra Universidad. Espero que podamos verte de nuevo pronto en esta tierra. Camino

Anónimo dijo...

Creo recordar que preferías A Delibes y a...¿ Sánchez Ferlosio? pARA EL nOBEL

Anónimo dijo...

Sí lo he escrito alguna vez.En "Oviedo al fondo" editado en libro y en algún otro artículo cuento cómo, aprovechando la presentación de "La Regenta2en sueco, por indicación de Miguel Angel Aguilar,hablé a una miembro de la Academia Sueca de Ferlosio.Puede que también lo haya escrito en algún otro libro también.De delibes he escrito tb bastante como merecedor del Nobel.Gracias por el recuerdo.Masip

Anónimo dijo...

Me alegro que publiques la columna sobre Delibes.
Un abrazo
C

Anónimo dijo...

Espléndido.Fernando B

Anónimo dijo...

No debías de haber publicado que no se atrevía a daqr tu artículo.No queda bien visto desde ahora aunque otra cosa es que se pongan los lectores en su piel entonces : Fachadolid, varios hijos que alimentar,las amenazas de Fraga q

Anónimo dijo...

Me gusta este artículo.El estilo medido y acompasado.Ángeles

Anónimo dijo...

Creo que eres duro con Delibes.- Late en el texto un cierto reproche por no haberte publicado el articulo "contra" el Nobel de Pemán.- Sin duda el articulo era merecedor de su publicación. Pero lo entiendo. Delibes ademas de escritor, y director de periodico, era padre de familia (creo que numerosa), y entiendo que no podia "jugarse el cocido" - creo que no posiblemente no podia permitirse ni que el "cocido se enfriase"-. Delibes, vivio a la sombra de la dictadura.- Todos nosotros vivimos a la sombra de la Dictadura (unos mas cubiertos que otros, pero todos bajo su sombra). Un abrazo, Antonio.

Faustino

Anónimo dijo...

Comprendo a Delibes en su pequeña anécdota conmigo.Lo comprendí entonces y más ahora.En su versión de prensa ya resalto además su bonhomía.Masip

Anónimo dijo...

Es muy bello tu artículo de hoy en La Nueva España sobre Delibes.Chano

Anónimo dijo...

el recuerdo del Oviedin y Delibes.

Algun dia me animaré a escribir un articulo sobre aquellos años de Deusto y hablaré de ti, de lo valiente que eras, lo claro que lo tenías, la fuerza con la que lo defendías y lo que tus testimoniosos sirvieron para abrirnos a tantos los ojos.

Y sigo admirando tu voluntad, ahora venciendo la aspereza de tu movilidad para ir a defender las ideas en las que crees en Bruselas o Estrasburgo.