jueves, 14 de enero de 2010

PAU CASALS Y EL EXILIO




Asistí ayer, en el Instituto Cervantes de Bruselas, a la inauguración de la exposición "Pau Casals y el exilio". Según se dijo se trataba del primer acto cultural de la Presidencia semestral española.

El embajador de España ante el Reino de Bélgica, Carlos Gómez Múgica, cerró el acto con una erudita intervención lamentando que Casals no hubiera, por poco, visto la restauración de la democracia española y enfatizando sus gestos solidarios y de gran artista.

Fue una magnífica velada, bien montada por la Delegación de la Generalitat de Catalunya. Hubo, sin embargo, un fallo: se hizo demasiado larga con la innecesaria interpretación al inglés de todos los parlamentos. Desde luego era improcedente en el marco de una institución española y dada la asistencia de un público conocedor del español. En ocasiones surge el complejo lingüístico belga, con la doble oficialidad del francés y del flamenco, que se supera utilizando el inglés como idioma franco. En el caso de esta exposición se llegó al absurdo.

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