jueves, 14 de enero de 2010

COLOR COBRE

Aida me dice que el color cobre que veo del cielo de la noche ovetense es el normal de la ciudad. La verdad es que no sé de dónde salen exactamente esas tonalidades que se mezclan con las nubes. Quizá de las luces del Skyline, de la Catedral, de la Jirafa y demás alturas. En mi trozo de Naranco hay como una fogata enorme de luz más intensa, por encima de los Monumentos y por debajo del Sagrado Corazón. Son las pistas de tenis del Centro Asturiano con sus jugadores noctámbulos. Sus resplandores rebotan. Recuerdo que el genial publicista Manolo Brun quería soltar un rayo láser, desde ahí, para destacar la cúpula del Banco Herrero. No se hizo entonces pero ahora el Herrero tiene una pátina cobriza que jamás había tenido en EL siglo anterior como si de día mostrase la piel con la que habría estado pigmentándose por las noches.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde Burgos, Castilla profunda, al hilo de tus palabras se oxigena el
espíritu de esta asturiana en el exilio.

Camino

Angel Alda dijo...

Metafísico y óptico te veo....