martes, 27 de octubre de 2009

SABINO



¿Cuánto debe la democracia a Sabino Fernández Campo?

Es pregunta espontánea ante su capilla ardiente pero a la que, como con todas las grandes interrogaciones que nos topamos en la vida, jamás podremos dar una respuesta precisa y cerrada.

Ya antes de que hubiera ni tan siquiera atisbos de democracia, mis padres me hablaban de él y la imagen de seriedad y cordial bonhomía que me proyectaron se correspondió con la que luego atisbé en él mismo, acrecentada por su leal servicio al Estado y su incondicional defensa de todo lo asturiano. En mis tiempos de Consejero o de Alcalde lo comprobé ampliamente. Sabino era capaz de apoyar cualquier petición que viniera de aquí aunque fuera la ocurrencia más disparatada. Una noche recibí la llamada de Inocencio Arias, Subsecretario, creo, de Asuntos Exteriores:”Alcalde, el General Fernández Campo planea que el Presidente soviético Gorbachov aterrice en Ranón, se traslade a Oviedo para recoger el Premio Príncipe de Asturias, y vuelva a Ranón para iniciar, en Barajas, su primera visita oficial. Como estoy seguro de que esa enloquecida idea ha salido de vuestra parte, os pido sensatez para no insistir en semejante pretensión”.

No puedo menos de sonreír mientras lloro la muerte de Sabino, amigo de los míos y estadista cabal.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo estoy muy triste por esta perdida, y mucho por Maria Teresa. Esta semana pensábamos que estaba mejor y ay ves, una mala pata tremenda. No iré, los fastos los merece, esos y mas, pero seguro que la Catedral estará llena y desde luego el Rey tendría que estar allí, que no estará, pero debería ir. Nunca un Rey tuvo mejor servidor

Anónimo dijo...

TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO.SABINO FUE UN ARTIFICE DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA.UN FUERTE ABRAZO DE TU AMIGO TATO MORILLA

Anónimo dijo...

Inocencio fue,en efecto,Subsecretario.Le tenía comido el coco incomprensiblemente a Fernández Ordoñez.E

Anónimo dijo...

Aunque diga que no, ahora, María Teresa publicará sus memorias que incluirán las de Don Sabino, onde de Latores