martes, 6 de octubre de 2009

INTERVENCION EN LA COMISION JURIDICA 5-9-09 SOBRE RECONOCIMIENTO Y LA EJECUCIÓN DE RESOLUCIONES JUDICIALES EN MATERIA CIVIL Y MERCANTIL (BRUSELAS I)

Gracias Sr. Presidente. Muchas gracias a los Profesores Hess, Niboyet, Muir-Watt y Luigi Mari y al abogado Alexander Layton. Escuchando sus ponderadas intervenciones académicas tendremos que recapacitar en los próximos meses si una reglamentación con problemas que, no obstante, ha funcionado de forma relativamente aceptable merece el cambio que se pretende u otro, en su caso. Oyéndoles hay que prevenir los meandros en los que se puede caer y que ustedes nos advierten y en los que sin duda nos estamos metiendo, y ya se metieron los Tribunales, sobre errático eclecticismo competencial, endoso de obligaciones y derechos de sumisión al primer foro ya previsto por los contratantes originarios, situaciones diferenciadas de las partes procesales, dogma de la voluntad de la sumisión jurisdiccional de las partes etc., etc. Comparto, en cualquier caso, el recordatorio de mi colega inglés sobre cómo una justicia con tanto retraso deja de ser Justicia. No en vano, la Constitución inglesa ya advertía de esto hace ochocientos años.

Y valiéndome de nuevo de las palabras del Sr. Layton referidas al Arbitraje, su revalorización y su carácter complementario, yo me preguntaría en sede parlamentaria si nuestra obligación política como legisladores europeos no sería la de introducir precisamente factores de celeridad y sencillez en el procedimiento competencial lanzando propuestas de futuro de las que empecemos a hablar e influir. Así se han mencionado "torpedos italianos y británicos" que se usan como torticera praxis en el itinerario procesal competencial; pues bien, yo introduciría a título personal un "torpedo español" contra tanta paralización y complejidad procesal, contra los Tribunales mismos. ¿Por qué no adoptar el Arbitraje, no ya como complemento judicial sino con carácter preferencial? Dar al Arbitraje internacional el rango de asumir la fuerza atractiva; la asunción tácita del Arbitraje Internacional, quizá a partir de unas determinadas circunstancias, sería una medida destinada a romper con todos los paralizantes litigios de competencia, así como con muchas de las dificultades prácticas de acceso a la justicia.

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