miércoles, 28 de octubre de 2009

Ardanza




Verle entrar de forma discreta por el pasillo central de la Catedral para asistir a la despedida de Sabino me pareció lo que se dice un puntazo.


Hacía mucho que no lo veía, probablemente desde que, como Lehendakari, vino al Palacio de la Junta del Principado al homenaje que tributamos a la brigada vasca de adiestradores de perros que habían muerto, en los Picos, en el helicóptero que también acabó con la vida de Corsino Suárez, el bombero filósofo, héroe para mí inolvidable.

Fui compañero de José Antonio Ardanza en Deusto, 1963. Él, algo mayor que yo, pues provenía del seminario y empezaba la carrera con retraso. Había tenido ya, creo, algún problema político y Juan Churruca, antiguo Rector, persona buena donde las haya, le dio cierto cobijo en su departamento de Derecho Romano. Será quizá la nostalgia de aquellos tiempos pero siempre me cayó bien, no obstante la gran distancia ideológica y aquella famosa barbaridad que llegó a decir sobre “el dieciséis estado de la Unión Económica Europea”.

Su presencia en Oviedo dice mucho del entendimiento con Sabino Fernández Campo. Seguro que el General tuvo cordialidad semejante de trato con Carlos Garaicoechea pero, por si acaso, el político navarro no se tomó la misma molestia de desplazarse y eso que le cogió el 23-F de estampida hacia Francia.

Un puntazo, repito, consecuente con la bonhomía de Ardanza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Antonio,

ya sabes que estoy completamente de acuerdo contigo sobre lo de la sanidad. Y la educación, y el urbanismo, etc.

Creo que el PSOE debería hacer una reflexión atrevida en la línea que apuntas. Una cosa es federalismo y otra distinta barra libre para la descentralización ilimitada, lo que puede perjudicar la cohesión territorial y social. Además, algunas descentralizaciones son la puerta abierta a algunas privatizaciones.

El problema es que mientras en Alemania se discute sobre la reforma del Estado federal entre partidos estatales, en España la cuestión territorial se plantea entre nacionalismos. A pesar de los esfuerzos teóricos de Pi y Margall, nunca el federalismo se impuso como una propuesta territorial de consenso.

La socialdemocracia es la ideología del Estado democrático, y el PSOE tiene la responsabilidad histórica de definir esa propuesta territorial de consenso. Creo que José Blanco es receptivo a este planteamiento.

Otrosí, si me lo permites: José Antonio Ardanza dijo que el País Vasco era, de hecho, el decimosexto estado de la UE sólo a efectos fiscales. No obstante, comparto tu semblanza, porque estamos ante un nacionalista que es a la vez un estadista. Demostró que se puede defender la Nación vasca respetando el Estado español.

Último otrosí: atentos al oasis catalán, a ver si se convierte en una tangentópolis contra la sociovergencia. Lo de Santa Coloma puede ser la punta del iceberg, y el iceberg no es sólo Alavedra, Prenafeta o Millet. Cuidado con el PSC.

Un abrazo.

Dany.