sábado, 22 de agosto de 2009

Visitante americano


Mi amigo el abogado Hayes Kavanagh me visitó en las riberas del Eo. Hayes no solo tiene firma y estudio de prestigio en Madison Avenue, corazón de la abogacía global, sino que, como tantos admirables humanistas americanos, que vuelven a renacer, es jazzman, virtuoso del contrabajo, de varios álbumes. Trabajamos juntos hace tiempo y, pese a mi retirada profesional, he seguido gastando amistad. Además, este gesto de mucho rodeo para saludarme se agradece. Porque es de sumo interés, como diputado, el contacto con los cambios de Estados Unidos. También es habitual mi trato con José Díaz, de la hermana Tampa, entrañable republicano. En el origen de mi declarada simpatía por Obama, ya de febrero de 2007, mi colega de Nueva York se mantenía más partidario de Al Gore pero siempre en la necesidad del cambio profundo. Hayes ha asistido al desastre financiero, a un pie de la quiebra, que en su Manhattam se ha vivido como en parte alguna. Mi amigo es muy prudente pero ve signos de optimismo moderado. Le preocupa, no obstante, la errática inserción de China que invade mercados sin ofrecer todavía sus grandes consumidores. Conocedor de España, le inquieta, como a todos, la particular crisis en la construcción, de la que hablamos ante un chalet ilegal, cuyo derribo tarda por la apatía administrativa que corroe la aplicación del Derecho. El desastre del urbanismo costero resulta incomprensible para mis colegas legisladores europeos que ya se han quejado, y hasta con demasía. Jonás Fernández, otro amigo clarividente que me visitó, especula con otro importante aspecto, los tipos de interés, si se confirma una salida desigual de la crisis, descontado que el tradicional eje francoalemán está mucho más próximo que Nos a la cúspide del Banco Central Europeo. Cuidado sumo ha de tenerse, en cualquier caso, con el excesivo endeudamiento que para mí es pecado abominable del que huí siempre en mi práctica política.

Cabe también plantearse una cuestión nada fácil de comprender. ¿Por qué en USA se opta por el intervencionismo público con la simultánea variable social mientras en la UE han triunfado en los comicios del 7 de junio partidos que defendían a Bush, la guerra, el ultraliberalismo y el nacionalismo? El paralelismo con lo sucedido en la gran depresión de 1929 es demasiado evidente. En América, frente a la pauperización de masas surgió el gran Franklin D. Roosevelt, mientras, en Europa, nacían los fascismos alemán, italiano, español y, en Oriente, el expansionismo nipón, que dividieron el mundo con el belicismo y luego la guerra.

No deja, tampoco, de llamar la atención cómo Obama se ha interesado por el AVE español, la cobertura universal sanitaria de la Seguridad Social, los controles y provisiones bancarios, las experiencias de energía eólica e, incluso, el invento hispanoturco de la Alianza de Civilizaciones. Magdalena Álvarez, compañera ahora en las lides del Parlamento Europeo, estuvo en los primeros contactos de la Administración Obama -y curiosamente también con los rusos- interesados todos en el funcionamiento de grandes retos que pueden coadyuvar a la salud económica global. Hace ya mucho que otro gran amigo, el asturfrancés Manuel Díaz Ron, me dijo -y publiqué- que la puesta en marcha de las empresas para sostener el medioambiente salvaría la crisis de actividad que se avecinaba. Lo curioso es que muchos hablaron y pocos -o ninguno- fueron escuchados, en la tuerca del tiempo. Veremos lo que sucede en la rentrée septembrina pues el mundo, en el susurro de Galileo, «¡y sin embargo, se mueve!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Antonio, quienes han intervenido la banca en Europa han sido los gobiernos de centroderecha, y la socialdemocracia, sorprendida por todo, no ha ofrecido una alternativa válida. (Dany)