miércoles, 11 de marzo de 2009

Trubia sin nube


TVE Internacional me inquietó con la nube de naftalina. Acababa precisamente de asistir a una recepción de la European Chemical Regions Network, de la que IDEPA es socio, invitando a diputados de regiones químicas. La convocatoria bruselense solo nos interesó al portavoz laborista Gary Title y a mí. Fui a la reunión porque valoro la presencia en Asturias de Du Pont, Química del Nalón, las felguerinas, sierenses y otras pequeñas empresas: nada de las químicas debe serme ajeno. Me limité, no obstante, a escuchar un alegato a favor de la seguridad medioambiental de las implantaciones modernas. Por casualidad, ardía después una parte de la planta trubieca. Durante horas, hubo preocupación que me llegaba a Bruselas. En cuanto pude hice tiempo para recorrer el paso en superficie de la nube tóxica. La mañana luminosa del domingo 9 de Marzo no debía parecerse nada al miércoles 5. “Aunque la quema de la sustancia no la extingue el agua, la lluvia disminuyó las partículas volátiles” me dijo Nieto, mi gran compañero de Soto. No pude menos tampoco de visitar a Santiago, el antiguo Alcalde de Udrión, tertuliar en la sucesora de "Las tresvías", pasar por casa de Ramón y Rosario Fernández, en Pintoria, detenerme en Godos, saludar a Idita, toparme, en Sograndio, con Manel, mi amigo, con Marcelo, ex alcalde y Presidente de la Sociedad de Vecinos, con Vicente, con Ángel…Al término de la senda que empieza en la Bolgachina y desemboca de alguna manera en el fatídico lugar del incendio, aún oliente, llegaba en bici Felipe, que fuera maître angloparlante de La Paloma y Marchica. Detrás Luisma y otros conspicuos andarines.

Los ríos bajaban veloces. Rememoré las inundaciones no sé si del 85 ó 86. Allí estuvieron, inquietos, el alcalde Peláez, los concejales Simón, Lolo, Pañeda...los funcionarios del legendario servicio de aguas... Alfredo Suárez, Esteban Carreño, Campa, Edelmiro, Ponteo...los bomberos Corsino, Eugenio, Arturo. Noto bien en mi interior-¡Oh, Carreño!, ¡Oh, Corsino!- que ni la vida ni las ideas ni la muerte me ha separado de ellos.

La nube había corrido en sentido contrario, hacia Priorio, Caces, Puerto y Las Caldas, por el camino más bonito del Concejo jamás trazado en la contemporaneidad. Por fin, con mi familia paré en Casa Puyo, templo de la calidad, donde Carmina y su hermana recuerdan aún el rodaje de “Los jinetes del alba”, en la que Vicente Aranda me hizo Coronel.

Deduzco de la conversación con personas tan amigas el susto de los humos inciertos pero reaccionaron, seso y prudencia, y todos están agradecidos a la guardia civil, a la municipal y al 112. También a la radio y la TPA. Espero las lecciones de la buena investigación pues si tenemos asumido ser una región química, y en Trubia lo tienen claro, también hemos de primar la ejemplaridad preventiva.

Desde luego algo les voy a decir en ese sentido constructivo a los de European Chemical Regions Network.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Así se defiende la industria.Saludos.Seve

Anónimo dijo...

habrá que cuidar a la industria (por los puestos de trabajos que significa), pero también a los vecinos, verdad?, porque sin vecinos dificilmente habrá industria.

La responsabilidad corporativa que debería tener toda industria no ha de ser sólo papel mojado.

La Química de Trubia vive anexa a viviendas habitadas. Muchos trubiecos la defienden por el trabajo que les da. Muchos otros viven con el corazón el puño.

El riesgo de accidente, junto a la contaminación, que nos mata cada año, está ahí. La industria debería invertir lo necesario para no resultar peligrosa y nociva, en la medida de lo posible. Sin vecinos y sin ciudadanos, no hay industria.

Anónimo dijo...

Los propios efectivos reconocieron que la suerte tuvo mucho que ver en el control del accidente.
Los propios Bomberos estaban preocupadísimos de que estallaran tanques cercanos de sustancias peligrosas. La misma inquietud la tenían los trabajadores de la industria.
Comentar que, el Principado debe cumplir, en colaboración con los industriales, la obligación que marca el RD 1254/99 (tranposición de la Directiva Seveso II). Esta normativa marca la obligación de INFORMAR a los vecinos colindantes a una industria de este tipo, de sustancias que se manejan, sus riesgos, medidas, y comportamiento a seguir en caso de accidente.
Esta obligación legal no se cumple. Únicamente en la web del 112 se recoge esta teoría, NO LLEVADA A LA PRÁCTICA.
Los vecinos no sabemos qué hacer en caso de accidente grave. Y el día de autos, hasta el Principado reconoció fallos en la coordinación de los efectivos.

Saludos
Vecina preocupada