martes, 17 de marzo de 2009

Don Ángel Cuervo-Arango



La semblanza de Don Ángel Cuervo-Arango, que publica Don Javier Gómez-Cuesta, inolvidable Vicario del Arzobispo Díaz Merchán, en la Nueva España, me ha llegado, como se dice, al alma. Mi mujer y yo teníamos un afecto incondicional por ese siempre animoso sacerdote pixueto que acaba inesperadamente de irse. El titular de "Abbé Pierre asturiano" que él no habría permitido, es, no obstante, la mejor definición de su generosa y consecuente trayectoria. Aquí, en Bruselas, conocí al abate, sobre el que ya he escrito varias veces. Se llamaba en realidad Henri Groués. Era un tipo de calidad; Àngel, también. Su recuerdo, en efecto, encaja con Ángel, entregado a los más pobres, sin perder nunca la alegría.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Todo el mundo estaba con él