sábado, 7 de febrero de 2009

Darwin y Anís del Mono



Se conmemora el bicentenario de uno de los científicos más revolucionarios, de vida y obra apasionantes, Charles Darwin. Mientras hoy son casi todo alabanzas a su «Teoría de la evolución de las especies», en su día la polémica social y religiosa fue terrible. Entre los que intentaron denigrar a Darwin estuvo el propietario de Anís del Mono, que a modo de befa sacó al científico en sus etiquetas como el mono del que pretendería descender. La ridiculización y la feroz enemiga la sufrieron antes otros muchos científicos, tal Galileo, entre las afamadas víctimas de la cerrazón retrógrada. A Servet le fue la vida. El Anís del Mono es icono de una época y de unas costumbres, sus botellas están en el atrezzo de la exitosa serie televisiva «Amar en tiempos revueltos» y las recuerdo en la literatura vanguardista de «Tiempo de silencio» de Luis Martín Santos. El escritor guipuzcoano vino a Oviedo a leer el original de su famosa novela a Juan Benet, en su casa del número 29 de la ovetense calle de Uría.

He escrito casi deliberadamente pues en algunos sitios de los Estados Unidos e, incluso, de la UE, se enseñorean los llamados creacionistas, declarados negadores de Darwin. Los hermanos Bush estaban muy cerca de sostener semejante estupidez. La pintoresca Sarah Paulin, gobernadora de Alaska y reciente candidata a la Vicepresidencia, es partidaria a pies juntillas de esas elucubraciones y sofismas. Nos hemos librado de una buena, más si, como parece, Obama va a secundar la utilización investigadora de «células madre», contra cuyas prácticas y protocolos científicos se manifiestan algunos parlamentarios bruselenses, incluida una colega española. Ahora, el 12 de febrero son doscientos años del nacimiento del gran Darwin. Los creacionistas españoles, pese a su exótica mentalidad gritona, están muy calladitos. Bienvenido es su silencio, aunque sólo fuera por no confundir con otros «creacionistas», el grupo poético del algo olvidado Vicente Huidobro, fabuloso chileno predecesor de Neruda. En cualquier caso, más que para Anís del Mono, tengo grata memoria para aquella cuña radiofónica, «Anís de la Asturiana, su presencia siempre agrada». Y en el acervo asturiano hay también Praviana y Tico-Tico, de otras ramas de la familia Serrano. Con ese nombre de emprendedores, acaba de ser homenajeado en Ribadesella otra personalidad de la industria licorera astur. Darwin es, en fin, uno de los mejores personajes de la humanidad; que su caricatura siga en las botellas no es síntoma ya de desprecio, sino de popularidad.

8 comentarios:

Jorge Ordaz dijo...

Querido Antonio, no estoy muy seguro de que la intención de don Vicente Bosch, propietario de la firma Anís del Mono, fuese la de denigrar a Darwin. Hay sobre el asunto hipótesis para todos los gustos (solo hay que buscar en internet). Hay quien opina que don Vicente era partidario de la teoría de la evolución y que por eso quiso que figurase el hombre-mono en la etiqueta. Es posible. Dudo también que este "mono" de la etiqueta sea una caricatura de Darwin. Me baso para ello en que el hombre-mono en cuestión no presenta la barba larga (a lo sumo llega a sotabarba), que era uno de los rasgos faciales má característicos de Darwin, y con la que aparece en otras caricaturas de la época. En resumen, que la cosa no está clara, pero no me atrevería a cargarle al señor Bosch y a su bebida anisada la "etiqueta" de antidarwinista.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

la etiqueta es muy buena en todo caso

Pepe Armas dijo...

Hola Antonio, me pareció interesante tu artículo, pero pienso como Jorge Ordaz que no se debe considerar a Juan Bosch antidarwinista. No hay ninguna base documental, al menos que yo conozca, que así lo confirme. Es más, en su tiempo circuló una tercera teoría según la cual el rostro representado en la etiqueta corresponde al propio Juan Bosch.
Un saludo.

sonia sin gluten dijo...

Bueno, me ha encantado el articulo, brillante, simpático, ágil, independiente de la veracidad del asunto "Bosch".
Solo por recordar la musiquita de los anuncios ya me has alegrado el momento.

En cuanto a la La evolución la ha de explicar la ciencia.

Un beso Antonio

Anónimo dijo...

Supongo que habrás releído "Tiempo de silencio".Eztraordinaria.Hubiera creído que se trataba de "Ron Negrita" lo que bebía la patrona del protagonista.

Anónimo dijo...

La ex gobernadora del estado de Alaska en EE.UU. se llama Sarah Palin.

Anónimo dijo...

Querido Antonio,
Fácil es hacer comentarios sobre la vida de alguien de la que no se tiene conocimiento. Como muy bien dice Jorge Ordaz no hay ninguna publicación hecha por Vicente Bosch que confirme esta teoría del mono de la etiqueta y Darwin. Hoy en dia sólo queda un descendiente que conozca la història de Vicente Bosch y mucho me temo que no estaria de acuerdo con tu teoría. La televisión local, en su dia, hizo una entrevista a la nieta de Vicente Bosch, testimonio feaciente de la vida de su abuelo.
Vicente Bosch en aquella época fabricaba diferentes licores e hizo encargar varias etiquetas para sus productos, escogiendo por casualidad la del mono para el anís. Como muy bien sabrá el anís se llama "anisado refinado Vicente Bosch" y que el nombre de "anís del mono" se patentó posteriormente, debido a que todo el mundo lo pedía por:"aquel, el del mono". Así es que bien podría haber sido anís del mono como anís del aguila.
Un cordial saludo

Anónimo dijo...

¡Rubalcaba es el mejor!
La ciencia lo dice ...