jueves, 8 de enero de 2009

Nueve, ¡quién sabe!*



Está a punto de cerrarse “el cabo de año” del poeta.

2008 fue un mal año, dicen que el peor de un largo y alargado siglo, aunque no tanto con las simultáneas esperanzas nacidas de las mismas cenizas del imperio. Por mi cuenta, aquí en Bruselas, me alegro, en cualquier caso, que se haya terminado este duro, desapacible, desnortado 2008. Ojalá le hubiera sucedido como a esos edificios a los que les falta toda la planta del hotel con el número fatídico de los supersticiosos. Evaporado de la numerología puede que tampoco hubiéramos penado sus zarpazos colaterales. También se fue Paco Ignacio Taibo I, tan genial, tan próximo a Ángel. No obstante, otros amigos y conocidos del poeta siguieron dando lustre a la orla literaria bien premiada: Juan Gelman, Juan Marsé, Juan Goytisolo, Juan Le Clézio, tantos y tantos más, pues toda la Cultura pasó a su lado. Nadie ha sido igual después de haber leído la leve longitud de sus versos ni sentido la hondura de su testimonio moral, fiel a nuestro tiempo. Era muy educado y nos había avisado que la aorta dilataba más de lo tolerable. Se iba ya irremisiblemente cuando fue a despedirse de su ciudad y de los fantasmas del pasado. Era muy modesto pero se sabía artista que había comprometido su obra, excelsa y limpia:"(…)la voz humana únicamente//es eficaz si se encuentra//el cauce de un oído que quiera interpretarla". Vivió los últimos años muy querido por todos, incluso por los recalcitrantes, aquellos que nunca perdonan a sus contemporáneos.

Una tarde, extraña, pero para mí inolvidable, al Norte de Inglaterra, escuché de Mario Vargas Llosa que el poeta “siempre estaba en su sitio, respetado de todos”. Algo parecido me dijo Saramago, otra cumbre y sino de la Literatura.

Somos nosotros los que hemos quedado, sin él, descolocados, buscando en sus poemas póstumos, en sus nuevos antólogos, en la pisada de “Para que todos nos llamemos Ángel González”, que reunió durante el duelo a quienes, como diría Valente, “Hemos estado//demasiado combatidos por la muerte”.

Mañana "La primavera avanza" que sacan ALSA y Visor, con introducción de Susana Rivera.

El poeta sigue entre nosotros, superviviendo a un año maldito desde el principio. "(…) Mi cuerpo de ayer//sobreviviendo de hoy". No sé si grave pero Nada Grave.
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* Ángel González, Símbolo, "Sin esperanza, con convencimiento"

3 comentarios:

sonia sin gluten dijo...

Seguramente estoy mas sensible de lo habitual.

Me siento emocionada.

Gracias Antonio

Anónimo dijo...

Me parece q te falta el asterisaco de llamada en el título.luis

Anónimo dijo...

El acto fue precioso en Palabras, realmente emocionante escuchar a Susana.

Un placer abrazarte, me derrumbe cuando Jaime me abrazo con fuerza recordándome a Juan.
Angel, Almuneda , Miguel, M.Angel
tantos amigos , tantos recuerdos tantas emociones.
Era mi primera salida "oficial" desde la muerte de Juan las mariposas en mi estomago revoloteaban, el recuerdo me traiciono.
Te admiro Antonio por tu trabajo, tu inmnsa memoria, tu cultura y por que eres una buena persona. Todos lo sois.
Juan tambien milito en el Felipe