jueves, 11 de diciembre de 2008

El vuelo de la vaca Mariposa



La foto de una vaca llanisca rescatada por los bomberos con un helicóptero del fondo de un barranco me pareció digna, en un primer instante, de Premio Pulitzer o semejante. Le suministraron un tranquilizante como a casi todos los humanos en su primer vuelo.

Jamás había visto cosa igual. Pero, al parecer, es que he visto poco.

A mis años no vale aún aquello del Hamlet: "¡Las cosas que hemos visto!" La imagen de la voladora, con su arnés de colores, es, por lo que me dicen ahora, común no ya en Picos sino en Centroeuropa. En la cercana Suiza, rodeada de la Unión Europea por todas partes, hay todo un equipo de rescate aéreo de vacas extraviadas en las nieves.

A mí, terco, puede que por mis orígenes aragoneses, me seguía pareciendo la vaca de marras espléndida e insólita. Pronto caí en la cuenta. Esa vaca, mezcla de "asturiana de los valles" y de "asturiana de montaña" tiene mucho de mestizaje mágico. Mágico y predestinado, sin duda, desde su natalicio, proviniendo como proviene de "Buda", un pequeño pueblo del Mazucu. Todavía me lo parece más ahora que acabo de ver al Dalai Lama en su visita al Parlamento con sus teorías de paz, purificación y reencarnaciones.

La vaca luce ya un nombre bien elocuente: Mariposa.

Tenía que ser en El Mazucu, con tanta historia bélica a cuestas, que ha descrito Ignacio Quintana, en su magnífica guía, donde se hizo Mariposa al vuelo.

En Suiza estarán con medios envidiables mientras al campo astur le hace falta resistir y volar. En el Mazucu se resistió pero no se pudo; de toda la cabaña solo Mariposa vuela. Hay otras que vinieron de Canadá y de por ahí lejos, también algún semental bien caro, pero asturiana genuina solo Mariposa se subió en avión, digo en helicóptero, aún más exótico, aunque no tanto como el pensador líder de El Tibet, budista, tranquilo y afable como Mariposa.

La fama de Mariposa, como su vuelo, es fugaz, sin comparación con “la Cordera”, la vaca abuela de Clarín, de Rosa y de Pinín, arrebatada por el tren. Eran otros tiempos. Pero tan entrañable y necesaria la vaca entonces y ahora. Europa no puede perderlas bajo concepto alguno, ni en el “prau Somonte” candasín del cuento ni en el Mazucu llanisco.

6 comentarios:

El ángel de Olavide dijo...

Hola Antonio
Me estoy riendo con tu pequeño cuento de la vaca volando. En estos tiempos en los que resulta mas facil pillar en renuncio a un fraile que ver una vaca volar, al revés de lo que creia nuestro Tomás de Aquino, resulta divertido ver como con tu pluma conviertes a la vaca voladora de Asturias en una parábola social. No se a que cielos llevaban a Mariposa, ni de que barrancos o valles cerrados la rescataban. Tampoco aprecia la raza. No se aprecia a la vista si es una vaca "roxa" de las que mi madre trataba en su niñez en Flor de Acebo o una charolesa. Debes de tener información priviliegiada sobre el pedigrí de nuestra heroina. con información de eurodiputado o como evocador de las vacas que veian cruzar desde sus prados las locomotoras de carbón, escena idílica donde las haya, has sabido dedicar un tiempo a enlazar la política con lo bucólico al mejor estilo Virgiliano.
Un abrazo y Felices Fiestas.

Angel Alda

Anónimo dijo...

Es tu mejor columna desde hace tiempo.Me emocionó.Lidia

Anónimo dijo...

Muy bien, Antonio

Anónimo dijo...

Lo leí en un bar de Tapia, en el muelle, y me prestó. Un artículo alegórico sobre el vuelo de la vaca asturiana con el que aprovechas para decir tres cosas:
1. Hay que ayudar al campo asturiano 2. El Dalai Lama defiende una causa noble, pero es un cuentista (como todos los sacerdotes de todas las religiones. Ya dijo Sartre que si Dios existiera no habría curas). 3. En el Mazucu se resistió pero no se pudo. Fue una de las grandes batallas de la guerra, pero pasa desapercibida. A ver si el libro de Quintana ayuda a su divulgación. En ella se perdió definitivamente el norte, abandonado hacía meses por Azaña y Prieto, que preferían concentrar las fuerzas disponibles en el Ebro. Miles de asturianos, sobre todo socialistas y comunistas, habían ido a Bilbao a ayudar a los vascos. La Pasionaria relata cómo al llegar allí se encontraron con el pacto de Santoña, y tuvieron que volver con la sensación de que lo que más les preocupaba a los nacionalistas del PNV era que Mola no destruyera BIlbao y poder así salvar las fábricas y los caseríos de sus familias. Lo de Santoña fue un pacto lógico entre nacionalistas católicos vascos y fascistas italianos que, sin embargo, Franco no cumplió. No sé si Rafael Fernández te contó alguna vez la retirada republicana de Gijón por el Musel: dantesca. Él fue testigo y partícipe, al acompañar a Belarmino Tomás en el Consejo Soberano de Asturias. Aquello tuvo que ser tremendo. El Mazucu fue el canto del cisne de Asturias y del frente del Norte. Me dijo Eloína que habías pegado un salto cualitativo en tu recuperación. Me lo confirmó mi madre al ver tu aspecto el otro día en televisión. No sabes cuánto me alegro. Un abrazo. Dany.

Anónimo dijo...

Toda una toma de partido agraria.Bien.Javier Sol

Ismael Rey dijo...

Por si alguien todavía no ha escuchado la canción "La vaca Mariposa" de Simón Diaz, aquí dejo un enlace para que la escuche.

http://www.youtube.com/watch?v=t2wTtkHoyM8