miércoles, 5 de noviembre de 2008

Obama: ¡ podremos!




Miguel de Unamuno hablaba con sorna y desprecio de los turistas chicagüenses. De ese Chicago que había irrumpido en el Siglo XX, surgió cien años después un personaje fabuloso, que ya es Presidente de los Estados Unidos. Lo vi - y más o menos, entendí- en su primera intervención nominándose. Sería Enero de 2007.Yo salía con un primer permiso de una Clínica catalana. Todavía no andaba pero tenía muchas ganas de libertad en una ciudad de prodigios culturales, sintiendo el cariño de mi extraordinaria mujer, que me empujaba la silla de ruedas. El personaje de Obama me acaparó por televisión y nos retuvo algún tiempo zapeando en el hotel y en la red. Era un brillante ciudadano que se dirigía al mundo mientras le caía lenta nieve sobre su abrigo claro. La última vez que Eloína y yo estuvimos en Chicago, fue en un memorable concierto de Boulez sin batuta y ni siquiera un negro en la orquesta o el público. La imagen de Obama me pareció simbólica. Su labor como asistente social me retrotraía a 1966, cuando visité esos mismos barrios, recién finiquitada una protesta que había sido violenta e incendiaria. Por aquellas calendas de los sesenta había un millón de negros en el ghetto de una urbe de cinco millones de habitantes. Al final del verano, las familias, hacinadas, no resistían en las casas compartidas y se levantaban barricadas desesperadas. Los chicagüenses predecesores de Obama eran pesimistas sobre una remota integración cuyos pasos balbuceaba la Ley de Derechos Civiles del Presidente Johnson. Inimaginable que uno de aquellos muchachos afables, religiosos y luchadores diera el perfil de Presidente. La misma tarde coincidí con Robert Kennedy de campaña por un senador que saldría derrotado. Conocí también a un lugarteniente de Martin Lutero King. Los asesinatos de Bobby y de King echaron agua fría a los sueños. Pero Obama ha abierto una página de la Historia, ya veremos con qué intensidad de trazo. De momento, es como si la pusiera del revés."Yes, we can" ("podemos"), su lema frente al escepticismo crónico y conservador. Arrastraba. Gané todas las porras y acerté con las premoniciones en prensa y radio desde los primeros caucus de Iowa. Increíble, pero cierto:¡Casa Blanca con inquilino negro!. En Chicago no salen las lágrimas negras del bolero ni tampoco todavía los blancos copos con los que asocio su primer discurso. Unamuno miraría con afecto a este chicagüense, mestizo de todos los mestizajes posibles, esperanza de un mundo enloquecido. A no olvidar, sin embargo, que ha recibido críticas razonables desde ambientes progresistas, como el reciente Nóbel Paul Krugman. En cualquier caso, cabe gritar esta madrugada: ¡Podremos!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

A punto.Enhorabuena,Masip y a todos

Anónimo dijo...

Solo mirando comprendo el dolor
La miseria el llanto nos pasa delante
Pero nosotros como siempre miramos al frente
Que vergüenza, que espanto, que pena
La raza humana se da la vuelta y no mira
No le interesa el que sufre la ira
De los malditos humanos que gobiernan sin piedad
A los otros humanos que intentan sin más
Vivir un solo día sin sufrir en paz
(Quien podrá Sr MASIP)La mejor sidra la naveta

Anónimo dijo...

mejor Podremos que pudimos ibdica futuro pero también esfuerzo continuado

Anónimo dijo...

Enhorabuena x la presencia de España en la cumbre..Tu carta a Sarkozy atinadísima,sabías donde estaba la clave.Sarkozy y Obama el nuevo eje del poder,me da que Merkel no está a la nueva altura.Juan María

Anónimo dijo...

Estoy en la Biblioteca leyendo la prensa y me quedo en Obama.Pudimos.Te felicito.Guerra

Anónimo dijo...

La comida de la apuesta donde y cuando quieras.Saludos.Chano

Anónimo dijo...

Muy significativo el comentario n6, la factura que la pague OBAMA

Anónimo dijo...

Estimado Antonio

No pude antes por la lejanía, contestarte a tu fino artículo de "Punto y coma".
Ahora que acabo de llegar del Caribe cubano de San antonio de los Baños, donde radica la
magnifica escuela de cine, leo con detenimiento el entrelazado artículo lleno de detalles.
No tenía ni idea que en Bruselas, hubiera una librería con ese nombre.
Yo, al igual que tú; me paro en cada ciudad que visito en sus librerias. !Que coincidencia!.

Un abrazo
José Ramón