miércoles, 19 de noviembre de 2008

García Montero




A García Montero, poeta y catedrático de Literatura, al que secundo en el albaceazgo de Ángel González, le han puesto en el disparadero de renunciar a su cátedra granadina. Me vino a la cabeza enseguida aquel "Nulla estética sine Etica, ergo apaga y vámonos!" con el que J.M. Valverde dejó la Universidad de Barcelona, solidario con Aranguren. Que el ambiente universitario fuera irrespirable en 1964 se explica con solo mentar la época, que ahora en Granada se haya llegado a semejante tufo apenas se entiende ni sabiendo que un profesor, que no merece ese título honorable, pretenda explicar en su clase que Ayala, Lorca y Luis son unos "fachas" y otras lindezas de un constante insulto afrentoso. Luis García Montero y Almudena Grandes, su mujer, son mis amigos y no soy imparcial defendiéndoles y proclamando que pertenecen a lo mejor de la literatura y la sociedad contemporáneas. No obstante, contra la primera opinión, al menos de Luis, yo sería partidario de recurrir la sentencia que le condena por haber llamado "perturbado" al que ataca a tanta gloria granadina. Estoy seguro que el Tribunal Supremo unificaría doctrina y absolvería. A mí también me pasó que unos tipejos que aún andan por ahí con el veneno en la boca se querellaron por haberme defendido. En la primera instancia el juez tuvo sus vacilaciones porque tenía yo, según una teoría abracadabrante, que haberme querellado ante infamias, que soporté estoicamente. El Alto Tribunal les puso en su sitio en una magnífica resolución. No se pueden quejar de la respuesta los que ofenden grave y pendencieramente. Llamar "perturbado" a quien pone de chupa de dómine a Lorca y al bueno de Paco Ayala me parece poco. Como eran unos perturbados los que boicotearon en el Paraninfo ovetense una conferencia del Decano de los escritores españoles, que ha llegado a sus felices y clarividentes 102 abriles. En Oviedo, mientras arrancaban las alfombras, le llamaban "centraliego" y cosas así, supongo que tambien "facha" para no ser menos imaginativos que el extremista granadino.

Hace poco estuve en Granada con mis amigos Paca Pleguezuelo, diputada europea, e Ian Gibson. Me hicieron sentir a Lorca, en la calle de la Elvira
"donde viven las manolas", porfié una vez más por las inencontrables y míticas rosas negras del rosedal de Paco Ayala, y me topé con un poema de Luis en la pared del "San Remo".Los tres (Federico, Paco, Luis) forman parte del paisaje de la ciudad! Qué pena tanta insensatez contra autores tan representativos, tan de todos, tan buena gente.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Un poco demasié la comparación con Aranguren-Valverde pero está bien,por lo demás.Montero es de IU, y el otro?

Anónimo dijo...

Yes un crack demócrata.Te quiero tío

Anónimo dijo...

Querido Antonio:muy noble tu defensa ayer de G.Montero;tienes razón.Pero lo que escribió Grandes solo tiene un califictivo:asqueroso y machista.VEO CON ALEGRÍA QUE SIGUES EN FORMA.UN ABRAZO.RODRIGO

Anónimo dijo...

En excusable habitáculo de lecturas añejas ojeo este artículo, en el que D.Antonio Masip trata de romper una lanza, no se sabe bien si valona, flamenca o astúrica, no se sabe bien si a favor de doña Almudena Grandes y su reciente homenaje a la Madre Maravillas, o de su compañero de alma y vida y sus reciente culebrón universitario. Flaca defensa puesto que él mismo la desactiva con una declaración expresa rendida admiración y manifiesta parcialidad. De tan poliédrico alegato -que bien pareciera dirigido a embarullar a un jurado inexperto- no sale una excusa vicaria - y comprensible - de su amiga la escritora, sino un ataque casi furibundo hacia quienes han manifestado su malestar por sentirse agraviados ante la referencia, con vocación de machismo mexicano, de la señora Grandes. Masip no sólo niega la mayor, sino que pretende invertir las tornas. Así, Almudena Grandes sería la víctima inocente de un complot fascista de difamaciones y pretendidos boicots tergiversadores, acusada sin motivo de interpretaciones retorcidas de lo que jamás dijo.
Yo pediría al Sr. Masip que tratase de juzgar la imagen especular del asunto, si puede con asepsia de jurista y si quiere con distancia de europeo viajado. Me pregunto cómo vería el Sr. Masip una gracieta de similar catadura cuartelera -mediando falangistas de mahón prieto o (¡mmmmmm!) regulares de pelo en pecho (sí, ya sé que esta opción alternativa se nos ha ocurrido a muchos a la vez)-, sobre cualquiera de esas mártires propias que la izquierda ha elevado, supongo que merecidamente a juicio de sus evaluadores, a su dignísimo santoral laico. Yo no sé lo que Doña Almudena haya dicho a Don Antonio acerca de lo que realmente pensó, o de los que querría haber escrito en su inspirado artículo. Pero sí se lo que escribió en dicho artículo, porque –como muchos lectores, y supongo que como el Sr. Masip - lo tengo delante de los ojos. Y también sé que a mí, que no soy de la orientación política de don Antonio y –por lo que él dice y uno colige- menos aún de la de doña Almudena-, no me hubiera gustado leer algo similar en pluma de amigos o “correligionarios”. Es más, yo no lo hubiera escrito jamás sobre cualquiera de esas mujeres – no más respetables que la Madre Maravillas - a quienes los vates de la izquierda componen canciones elegíacas y sus alcaldes edifican monumentos de culto (y que no traigo a colación con nombres y apellidos para no añadir salpicaduras revanchistas al error ajeno). Lo que pasa es que algunos tenemos el respeto que a otros les falta: primero por los muertos, luego por los héroes y, finalmente, por la sensibilidad de nuestros conciudadanos, a los que no vemos necesariamente como enemigos de secta o logia por el mero hecho de ser contrincantes políticos, creer en otras cosas o pensar de por libre.

Julio L.Bueno