sábado, 15 de noviembre de 2008

Cumbre a la vista


















Se inicia en Washington un proceso ante la inevitable respuesta global contra una crisis contaminada por el aceite sucio del conflicto iraquí y las «subprimes». No hubo diques de contención, quizás únicamente la prudencia de los que no se metieron en guerras ilegales, los que optaron por un sistema bancario ortodoxo y por políticos, en todos los niveles del poder, que resistieron la tentación del endeudamiento público, fácil y desorbitado, y de la construcción enloquecida. A partir de ahora, los países han de adoptar medidas conjuntas e imponer reglas a unos ejecutivos demasiado comprometidos por sus millonarias comisiones y sus paraísos fiscales. Es una lástima la inasistencia de Obama, cuyo efecto y legitimación democrática impregnarán el giro económico. Ha llegado la hora de la seriedad, el rigor, la austeridad, la ruptura con el convencionalismo y la frivolidad. Era certero el diagnóstico popular de «estamos refalfiaos» de una candidata asturiana que no tuvo fortuna electoral ni esquema ni masa crítica para desarrollarlo. El Nobel Krugman sostiene que no hay que tener miedo al miedo para practicar un cambio radical.

Con la intención de estar a tono, me he comprado un libro sobre «Las cumbres». Empieza con aquella famosa claudicación muniquesa, cuando Chamberlain y Daladier entregaron los Sudetes a un insaciable Reich. La obra de Reynolds revela una anécdota divertida: en medio de la parafernalia nazi, Hitler habría hundido la pluma en un gran tintero en el que ¡no había tinta!


De la actual cumbre conoceremos detalles pronto. En cualquier caso, es un éxito diplomático la presencia española. En mi blog tengo colgada la carta que escribí al presidente Sarkozy el 23 de octubre. Los jefes de Gobierno reunidos en Bruselas, en sesión preparatoria, aseguran largas negociaciones para la redefinición del sistema financiero, la regulación «proporcionada» de todos los productos financieros (hedge funds y paraísos fiscales incluidos), la supervisión de las agencias de rating y de las remuneraciones adecuadas de los ejecutivos. España aporta su experiencia bancaria y su acento social y socialdemócrata, interventor en momentos imprescindibles. Nos faltan, sin embargo, competitividad y equilibrio comercial.

Por otra parte, ¿habrá tinta cargada por las vetustas estilográficas europeas? ¿Y los tinteros se llenarán por primera vez de tinta china? ¿Cómo actuarán, dentro del conjunto, las tinturas de Brasil, la desnortada Argentina e India? En fin, ¿estarán los dirigentes del mundo a la altura del problema?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Al paisano y repito al paisano que le tiró los zapatos al NAZI ese de la foto,el señor ZAPATERO tenia que hacerle una invitación oficial de gran parte de los españoles y traerlo a ESPAÑA ,hacerle un gran homenaje, por ser un paisano y llamar por su nombre al NAZI y por tirarle los zapatos a la cara, con ese acto, ese PAISANO dejó bien clara la opinión del pueblo iraqui, de la invasión que está soportando y que esta llevando a ese país a la destrucción total, y de paso ZAPATERO que le de las gracias, por que puestos a tirar ,podría haber tirado una botella , un libro ,una agenda pero le tiró .........un ZAPATERO , perdón un zapato y seguro que en el momento de pasar el zapato el NAZI debió pensar ....coño el español algo de razón tenia al sacar las tropas de IRAQ, haber si las sacamos tambien de AFGANISTAN , que allí tampoco pintamos nada(La mejor sidra la de NAVA)