viernes, 12 de septiembre de 2008

Romanizados



A Chema Noriega, compañero de pupitre, que me invitaba a jugar a romanos y cartagineses en un solar antiguamente romanizado sin que lo supiéramos


Clarín se mofaba de un personaje suyo, Saturnino Bermúdez, secundario, pero casi perfecto literariamente, obsesionado erudito y especulador sobre las Vetustas Romana, Goda, Cristiana, Feudal y Transformada.

Como tantos asturianos asisto estos días, expectante, a la extraordinaria información de los descubrimientos arqueológicos en torno a una fuente romana. Nunca como ahora se ha alcanzado la atención sobre los secretos que guarda la piel de Oviedo. Sólo es comparable, en sentido opuesto, con la depresión e impotencia causadas por el robo de las cruces. Los recientes hallazgos son una maravilla y aún más si cabe la difusión popular alcanzada. Ya era hora de que tuviéramos esta compenetración con nuestro pasado más relevante. Las claves de nuestra rica historia se hacen accesibles al conocimiento social, al debate científico, público e instantáneo, al ya potente archivo de hemeroteca. Alguien se merece un Pulitzer, un Ortega y Gasset, un Luca de Tena o cualquier otro premio de periodismo. Lo que está ocurriendo socialmente es como si aquellas tertulias minoritarias, en los sesenta del siglo pasado, en Casa Noriega- hoy Palacio de Justicia y antes Colegio de Abogados, Biblioteca, Casino de Lancia y Vetusta- con Don Juan Uría Ríu, Manzanares, José Manuel F.González-Piedrinas-, Miguel Buylla, Tolívar Faes, Estrada, Floriano, Antón Rubín, Manolo Cueto, Meana, Fernández Pajares, Emilio Marcos, Uría Macua, Diego Santos, Santiago Melón, Rodrigo Uría, Ruiz de la Peña…, y, en ocasiones, Buelta, Alarcos, Caravia, Galmés, Berenguer, Avello, Florestán, Schlunk, Chus Neira, Juan y Amaro Mesa, Juan Blas Uría, Cabal, Prieto, Luque, los hermanos Serrano, Mori, Maíllo, Maside, Sandonís, Casariego, Landeira, Carrera, Tabanera, Julio Masip, Luis Arias, José García-Braga…y de las que no podían estar lejos los artistas Hevia, Tamayo, Paulino Vicente, Folgueras… hubieran resurgido y, con el nuevo siglo, los contertulios fuésemos, al fin, todos los ovetenses, ya bien informados y siempre apasionados. Puedo casi evocar uno a uno a aquellos ovetenses, fanáticos en diversos grados por cualquier novedad arqueológica, algunos enfrentados. Había más, sin duda, pero no muchos más. Uría era el guardián o primer depositario, reconocido de todos, de los enigmas romanos, también Piedrinas. “Don Juan no se nos puede morir hasta que nos haya transmitido todo lo que sabe y no se nos olvide para que lo sigamos contando a los que todavía no nacieron”, le decía el Dr. Cueto Guisasola. Sin embargo, en su deambular errático, acompañado de su hermano Rodrigo, Don Juan apenas era acechado con preguntas en la calle. Una tarde, no obstante, se sorprendió de que unas separatas suyas, que el librero Ricardo Cepeda había sacado a la venta, se agotasen."¿Quiénes serían los chiflados desconocidos que se interesan por semejantes rollos?", se preguntaba. Algo había empezado a cambiar. Cómo no destacar que, estos días, los asturianos, y aún más nítida e insólitamente los ovetenses, hemos seguido la prensa con especial atención a nuestros orígenes. No solo han pasado muchos años; también ha sido tiempo de cultura, de democracia, de libertad de prensa, de devoción por lo propio. A aquellos cafés, fieles a la época, no asistían ni mujeres ni clérigos, pero existir existía la admirable inquietud, entre otras, de Matilde Escortell, Carmen Guerra, Palmira Villa, Blanca Pinedo, Carmen Ruiz Tilve, Julia Ibarra, Doña Herminia R. Balbín, Josefina Martínez, Carmen Castañón, Sara Suárez, Josefina Rojo, la Abadesa M. Amparo y las tenaces investigadoras Margarita Cuartas e Isabel Torrente, entonces adolescente, y, desde luego, Don José Cuesta, Don Raúl Arias, Don Emilio Olábarri, Don Vicente González, Javier Fernández Conde, Tresguerres, Novalín, Don Feliciano… que no dejaron por su condición sacerdotal de intervenir en polémicas locales. Una encuesta daría que hoy, sin embargo, son miles, y de toda condición, los que han dado con su ciudad este paso de cuatro siglos y seguiremos al tanto de lo que vaya viniendo.

Hay quien ha destacado, de refilón, la investigación más desarrollada de los yacimientos paleolíticos del Concejo-el llamado Nalón medio y demás. Claro que sí. ¡Cuánto recuerdo el callado esfuerzo de Fortea, De Blas, Rodríguez Asensio!, en mis tiempos de Consejero de Cultura. Ojo a toda la epidermis de Oviedo. Incluso, le he oído a Ernesto Conde, que debajo de Altamirano, entre "La Palma" y "Ojanguren", han de estar posiblemente los restos de bombas de la aviación en contradicción con el mito del incendio de la Biblioteca universitaria.

En fin, la piel de Oviedo habrá de cuidarse con el mimo que corresponde a un cuerpo que no quiere envejecer sino vivir historia y huellas a la vez, simultáneamente, conociéndose a sí mismo como el apotegma de Solón.

Se me olvidaba, tuvo que ser una hispanista americana, Carolyn Richmond, la que nos dijo que el risible Don Saturno era el mismo Clarín que se autorretrataba. 140 años después, Bermúdez, a la larga, lo estamos siendo todos, a mucha honra.

Gracias, en definitiva, a excavadores y difusores. Que el interés no decaiga. Es la prueba de que aquella ciudad, original o heredera, sigue viva, dispuesta a seguir pariendo, orgullosa de enseñar el libro de familia con sus antepasados remotos sin olvido ni omisión alguna por desconocimiento.

20 comentarios:

Daniel dijo...

Los arqueologos son los profesionales que mejor saben vender el producto. Que remedio les queda. Qué tal, Antonio?. Te veo muy bien. Saludos. Daniel Gutierrez Granda.

Anónimo dijo...

El artículo prueba tu cultura y humanismo.Te faltó destacar más a Don Vicente José González.Ch

Anónimo dijo...

Me gustan mucho los temas arqueológicos.Ahora los ovetenses podemos presumir de tener por lo menos la misma antigüedad que Xixón.Vitoria

Anónimo dijo...

Buen artículo.La hitoria de Oviedo está cargada de futuro.Alberto

Anónimo dijo...

Nos encantó.Emilia

Anónimo dijo...

Pues sí, romanos...Entraba dentro de lo razonable, lo dijo Javier Conde.Neira dice que es una máscara para ocultar la crisis.Felicidades, en todo caso.Saúl

Anónimo dijo...

Me gusta salvo la innecesaria mención al mito del incendio de la biblioteca.el resto es brillante, por algo fuiste Alcalde de Oviedo.La reflexión que haces me recuerda al último enseyo de Baricco "bárbaros" que te recomiendo.Arias

Anónimo dijo...

Excelente de forma y fondo.¿Y los clarisos?.Javier N

Anónimo dijo...

Me encanta, querido amigo, ese puente evocador,tan bien construido entre testimonio antiguo y memoria patrimonial humana de Oviedo.Javier Vallina

Anónimo dijo...

Erudito, documentado e histórico.Ignacio

Anónimo dijo...

Bien el artículo.Me parece un tema muy interesante.¿Viste lo que salió de los restos romanos de San Pedro?Tengo un artículo enviado sobre el Naranco.Saludos.Carlos

Anónimo dijo...

Siempre honesto en tu forma de compartir tu amor por Vetusta, tu inagotable sed de saber y tus agradecimientos a los que estan y a los que ya no estan (pero que nunca mueren en tu memoria). Como hispalense enamorada de mi ciudad, de su historia viva en la calle a traves de sus leyendas, me ha gustado mucho tu articulo, y el tema central del mismo; en unos tiempos en los que los yankis nos instan a mirar solo el presente (¿hacia donde si no podrian mirar?), hace falta reflexionar sobre nuestra historia, para comprender y para construir un futuro mejor. Besos, Angeles Hidalgo

Anónimo dijo...

Un placer leerte aunque la temática local ovetense se me escapa.Dani Guerra

Anónimo dijo...

El artículo hermoso,nostálgico desde la dedicatoria,pero,por su modo elegíaco de tratar el mundillo cultural ovetense de entonces,es también un certificado de la atonía y mediocridad actuales.Luis López

Anónimo dijo...

Con este artículo se contradice de nuevo al Alcalde Gabino cuando asegura que los socialistas odiamos a Oviedo.Saludos, Antonio.Monte

Anónimo dijo...

¿Cómo anda Europa? He leído tu artículo. Más que el hallazgo arqueológico y su significado, me ha interesado, y mucho, el pequeño fragmento de lahistoria de la sociedad civil ovetense que aportas. Esa historia merece ser contada entera. Estoy convencido de que algunas cosas las veríamos de otro modo.
El libro tendrá un retraso, pues aún hay originales por entregar.

Un saludo.
Oscar

Anónimo dijo...

¿Cómo anda Europa? He leído tu artículo. Más que el hallazgo arqueológico y su significado, me ha interesado, y mucho, el pequeño fragmento de lahistoria de la sociedad civil ovetense que aportas. Esa historia merece ser contada entera. Estoy convencido de que algunas cosas las veríamos de otro modo.
El libro tendrá un retraso, pues aún hay originales por entregar.

Un saludo.
Oscar

Anónimo dijo...

Por cierto, recientemente he releído la Regenta y detecto, cada vez más, en tus artículos ese aire clariniano con el que relatas las tertulias, los personajes y los debates de nuestro Oviedo, no ya del siglo XIX, sino del XX.



Un abrazo,

Jonás

Anónimo dijo...

Ya veo que no te ocupas solo de Oviedo sino también del Musel.Menos mal!

Anónimo dijo...

El asunto sigue abierto.Deberías hacerte eco de los artículos del Profesor Carrocera.Los orígenes de la bandera española-con perdón-parece que fueron los de la primera bandera de Asturias en la batallas de Clavijo