miércoles, 17 de septiembre de 2008

Peru Egurbide





De vuelta a Bruselas, recuerdo a Peru Egurbide, muerto trágicamente. Se hizo muy popular como corresponsal en las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno. Por él fui sabiendo algunas primicias antes de que lo dieran los micrófonos, y también detalles prolijos que me interesaban mucho como diputado asturiano, así los altibajos del efecto estadístico discriminatorio. Mi amistad con Peru me tuvo siempre a la última. Le había conocido mucho antes, en la Universidad Comercial de Deusto; era uno de los mejores de mi clase, comprometido ya con la libertad. Hubo unos años en que apenas supe de Peru sino convencionales mensajes que me traían amigos y compañeros. No obstante, se me apareció dos veces inolvidables. Una en la redacción de Diario-16 del tiempo de Miguel Ángel Aguilar donde llevaba el servicio de documentación, la otra en un hotel ovetense en el que, como en las películas, hubo de registrarse con nombre fingido pues le perseguía una banda de narcotraficantes que había desenmascarado. El relato de aquella peripecia me acercó a mi amigo más si cabe. Estuve luego con él en Roma. Los narcos no le pisaban ya los talones pero tampoco era broma la pista búlgara del atentado contra Juan Pablo II.

Peru escribía muy bien. Mari Sol Gallego y otros lo han calificado como corresponsal modélico, persona íntegra, culta y demás. Claro que sí. Recientemente atravesaba una crisis de ubicación. Estaba cansado de viajar, pero más aún de los temas políticos. Por un momento temía no soportar que el PP ganara las elecciones. Conjurado el peligro, seguía, sin embargo, mal a gusto. Había pedido en su periódico escribir sobre música, su gran afición, pese a su sordera, que le unía, no obstante, más si cupiese aún a Beethoven. La última vez me dijo:”Este año no te fallaré si sigue en pie la invitación a la temporada de ópera”. Su ingreso hospitalario por un instante le aproximaba a lesiones como la mía. Debía, pues, programar cómo animarle con mi experiencia. Las cosas se complicaron luego.

Su amistad y su recuerdo me acompañarán mientras siga yo, aún sin su cercanía confidente, las próximas Cumbres, y también las representaciones de Opera de Bilbao, del Real, de la Monnai y de Oviedo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonito.
Tengo esa foto de Peru aquí a mi espalda, en la biblioteca.

I.

sonia dijo...

Gracias por este recuerdo Antonio.
Conoci a Peru en Diario 16-

Tu articulo me ha traido bellisimos recuerdos.

sonia