lunes, 8 de septiembre de 2008

Georgia


En Malvinas los dictadores argentinos ocuparon un territorio bajo colonización extranjera para superar con un nacionalismo exacerbado otros problemas. Son esas historias que se repiten como tragedia o como farsa. Es un yerro clásico de la Humanidad. Lo cometió también el Presidente georgiano, Saakhasvili, con su torpe intervención en Osetia del Sur y Abjacia. Calculó que su país le seguiría con entusiasmo mientras sometía a provincias secesionistas, incluso bombardeándolas. Pero, ¿él, y sus confidentes americanos, no se esperaban la reacción rusa? Esta guerra se produce, aquí al lado, en un espacio sensible al suministro energético.

En Bruselas, donde hemos celebrado las sesiones plenarias por derrumbe del hemiciclo de Estrasburgo, ha comparecido Kouchner, ministro francés, en funciones de Presidente semestral, para dar cuenta de la situación después de la reunión del Consejo. Hay quien le ha tachado de improvisador pero, al menos, tuvo reflejos de presentarse de forma inmediata. Poco, no obstante, aportó al debate. El panorama sigue roles archiconocidos: Al error de unos corresponde la venganza agravada y la ocupación ilegítima de otros, hay doble rasero -Kosovo, a no olvidar- y los antiguos países sometidos al comunismo resultan ahora acérrimos partidarios de otro "telón de acero" bis siempre que esa frontera se trace con ellos en el Oeste. No hemos puesto ni recomendado sanciones a Rusia pero media Europa lo hubiera deseado. Si todos reconocen que la crisis empieza por una provocación georgiana, tampoco entiendo muy bien a muchos colegas diputados que solo quieren condenar a Rusia, lo que desequilibraría nuestro papel pacificador y protector de derechos humanos. En cualquier caso, deberíamos recuperar un mínimo de reflexión y sapiencia, pues de seguir esta espiral la comunidad internacional se llenaría de estados diminutos: cualquiera puede encontrarse con una provincia en busca de su enloquecida y unilateral identidad e independencia. Vale no jugar el llamado "hard power" militar, que, desde luego, a la UE le es imposible, pero tampoco el "soft power" de una diplomacia, a la larga, de brazos cruzados e inermes. El diputado español Obiols se pronunció, en el debate, por un "political power" de una Europa más activa y, en consecuencia, unida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pero quién es más progre Puttin o Mcain?