martes, 19 de agosto de 2008

Rubén Blanco, en memoria



En Olloniego se ha despedido a mi amigo Rubén Blanco, personalidad muy singular. De esa zona, la parte minera del Concejo de Oviedo, han sido muchos luchadores por la libertad y el socialismo. Rubén era uno de ellos. Su porte, con barba apenas poblada, gorra permanente, su decir suave, irónico y sarcástico se diría sacado de una novela de Valle o de Cunqueiro, pero no, era la historia laboral de una Asturias en vanguardia la que forjaba su bondad y hasta su lealtad misma. En las asambleas de la ovetense Casa del Pueblo su turno de palabra era esperado por sus aportaciones siempre oportunas, dotadas de un sentido del humor que solo los sabios pueden alcanzar.

Conté con su apoyo y su consejo en los momentos más difíciles que me tocó afrontar. No se dejaba llevar nunca por el oportunismo de la vida social y política. Sabíamos bien de aquella idea que un histórico dirigente langreano, por lo demás tachado de moderado, quería inculcar al partido y al sindicato: “Moveros como el salmón, río arriba, con valentía, contracorriente”.

Una mañana de domingo, José Luis Rodríguez Zapatero, diputado por León, se acercó a las calles Jovellanos y Gascona. Rubén era un tanto escéptico todavía sobre el apoyo que debíamos prestarle. Después de la conversación se dirigió a la siguiente asamblea: “Algunos, entre los que antes me contaba, nos burlábamos llamándole “zapatitos”, pero me gustaría escucharles dentro de unos meses cuando este chaval sea secretario general y luego Presidente”.

Un beso a su mujer, a sus hijas Olga, compañera de abogacía, y Teresa, actriz

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Un compañero inolvidable en efecto.gracias por recordarle.T Fern´ndez

Anónimo dijo...

Muy grato Rubén,insólito sin gorra

Anónimo dijo...

Muy grato Rubén,insólito sin gorra

Anónimo dijo...

Hoy, en Rodiezmo, me he acordado especialmente de este amigo tan bueno.Antonio Masip