viernes, 4 de julio de 2008

Copa de Europa


La Europa del fútbol que hemos visto no coincide con la UE política. Suele ocurrir con la literatura y el arte cuando se adelantan a la realidad. Leí en “Nada sucedía como lo había imaginado”, delicioso relato de Ángeles Valdés-Bango, que el Chelsea y el Arsenal se enfrentaban en la ficción antes de la final de Champions. En la Copa de Europa como tal hubo también muchos signos premonitorios, v. g., las presencias con cierto éxito de Croacia y Turquía, mientras en lo político pican a la puerta bruselense en orden inverso a su clasificación deportiva. Ese resultado es de momento errático. Incluso para la espiral de simetrías y asimetrías hubo sanción importante para los croatas por comportamiento xenófobo. En cualquier caso, el fortísimo arraigo del nacionalismo se puso de manifiesto como sucede en la política comunitaria cotidiana.

España ha desempeñado futbolísticamente un papel más realzado del que se nos permite en el campo de juego institucional. En la Europa política y deportiva estamos al ataque, sin miedo, con algún hueco en la defensa que no impide el éxito evidente, con un zaguero que lo para todo. Se ha superado, aunque sea por los pelos de un par de penaltis, el rendimiento superior de España frente a Italia como sucede en las variables económicas y sociales. La táctica y el pundonor de nuestros jugadores han superado también a los alemanes, pero en lo económico todavía estamos lejos de la "locomotora europea". El sorteo ha evitado competir en directo con Francia, de rango socioeconómico sin duda superior pero de la que no nos separa ya el abismo de hace veinticuatro años cuando nos ganaron en una memorable final parisina. En este mundo globalizado donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres potencias medias como la nuestra avanzan, sin embargo, gracias a su capital humano. España, como ha dicho en estas páginas mi gran amigo el empresario Francisco Rodríguez, se encuentra frente a un fuerte endeudamiento exterior, financiero y comercial. Es el gran reto para avanzar y ganar los próximos partidos. Hay que mantener la gloria deportiva y conseguir la Copa de la Europa política y social haciendo bien los deberes económicos convergentes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen detalle, sacar a Sergio Ramos CON ANTONIO PUERTA EN LA CAMISETA.Esas cosas hacen humano el fútbol de tanto millonario vestido de corto.¡Que no se pierda la cabarellosidad!.No estaría de más tampoco la imagen de Villa escanciando un culín