lunes, 9 de junio de 2008

Publicidad de las leyes

Como sabe todo estudiante de segundo año de derecho, la publicidad es esencial para la eficacia de las normas jurídicas. Una ley desconocida no se puede cumplir. Este principio, tan obvio, parece haber sido olvidado por los gobiernos europeos que han prohibido los líquidos en los aviones sin explicar ni por qué ni cómo. Es conocido el caso de la ensaimada mallorquina que, aceptada a bordo en la isla, se rechaza en los aeropuertos alemanes. El asunto, tratado ampliamente en el Parlamento Europeo, y en el que ha jugado un papel relevante el eurodiputado convergente Ignasi Guardans, ha sido ya parcialmente reconocido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, cuya fiscal ha declarado que es imposible aceptar una norma secreta cuyo contenido no ha salido de las salas donde se reúnen en Consejo los representantes de los gobiernos, aquí, en Bruselas.

En un marco más general, la maravillosa Margot Wallstrom, vicepresidenta de la Comisión, está reformando el acceso y la publicidad de los documentos en la Unión Europea. La política sueca lamenta que en los últimos tiempos la apertura de los documentos de las instituciones europeas no haya llegado tanto a los ciudadanos como lo ha hecho a los lobistas. Seguramente se debe a que no basta con hacerlos accesibles sino que deben ser publicitados y comprensibles en su raíz esencial. Hay que comunicar bien.

Mi colega el laborista Michael Cashman, responsable del informe, declaró que se ha avanzado en el cambio de una cultura de confidencialidad a un acceso a los documentos oficiales más fácil. El camino es largo todavía.

Uno de los ponentes que más se me quedaron en la retina fue el responsable escocés de libertad de información. Tres años después de la introducción de la ley de libertad de información en Escocia, se hacen ya públicos los gastos de los parlamentarios, los contratos públicos y hasta los nombres de los médicos con mayor índice de mortalidad de sus pacientes. En España, después de muchas resistencias, ya empieza a ser transparente el patrimonio de los políticos municipales; en cuanto a la publicidad normativa no suele haber pega, el esfuerzo político tiene que orientarse a esa necesaria comunicación didáctica pues la legislación publicada no deja de ser un monstruo de una enormidad inaccesible y laberíntica en cuya red cualquiera puede perderse.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y al de Nava se lo comió la tierra con su cobardía y su matonismo?

juan manuel casalderrey palacio dijo...

Cobarde ,fascista ,provocador , yo no mato a nadie yo siento asco por gente como tu que entra aquí a provocar , yo podré o no estar de acuerdo con MASIP , pero yo se lo digo a la cara y no me escondo en el anonimato como tu yo soy y seré hasta que me muera votante del PSOE