viernes, 27 de junio de 2008

Don Quijote, Europeo


La gema de los Quijotes tempranos es, para Francisco Rico, el de Roger Velpius «en Bruselas..., en l’Águila de Oro, año 1607”. “El corrector lo leyó con cien ojos”. Aquí, al ladito mismo del Parlamento Europeo, se mimó, pues, la primera parte del Quijote. Hoy esto no es territorio de las Españas, que diría Víctor Hugo, e, incluso se duda de que sea Flandes y/o Bélgica. De lo que no cabe duda es de la capitalidad europea, salvo para los franceses y su Estrasburgo.

Y en pro de ese espíritu europeo son importantes las señas supranacionales. Salvador de Madariaga, en los tiempos en que tuve el honor de visitarle en Oxford, peroraba sobre “El Quijote, europeo”. El gran polígrafo llama al caballero andante, famoso español- en terminología cervantina-, gran europeo- en razonamiento del propio Madariaga. El europeo moderno se modela sobre “las obras y no sobre la santidad”, “el criterio de su pensamiento es la razón”. Madariaga ve antecedentes de Voltaire, y hasta de Tolstoi y Bakunin.

Raimon Obiols, mi gran amigo, me viene susurrando de siempre la importancia de la autoafirmación del capítulo quinto del Quijote: sé quien soy.

Cuando se cree conocer algo a un personaje que tanto deleite e impulso a la imaginación te ha proporcionado, llegan críticos literarios y te transportan a honduras inimaginables. Es a cuento pues acabo de saborear “Cervantes comenta El Quijote” de Emilio Martínez Mata.

Zweig se replegó sobre Montaigne ante el desastre bélico europeo; salvando las distancias, tengo al Quijote, como libro de cotidiano refugio. Mis amigos Madariaga y Mata me ayudan no poco en estos momentos en los que el no irlandés, la provocación del horario laboral, la hambruna mundial, el intento de la fractura social, los desastres de la guerra y otras negritudes en forma de precios de petróleo quiebran el horizonte del Campo de Criptana y de otros varios campos en los que se debate el ser o no ser de Europa. Esa es la cuestión que contemplo desde la planta once del Parlamento Europeo. Mi mirada sobrepasa el lugar donde debió estar la imprenta de Velpius. Nadie como el Quijote para amar la libertad, la justicia, la paz…Europa, sin ir más lejos.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

EUROCUENTISTA: DEJATE DE "QUIJOTADAS" Y CUENTANOS DE UNA VEZ POR TODAS CUAL FUE EL SENTIDO DE TU VOTO SOBRE LA LLAMADA "DIRECTIVA DEL RETORNO".

Anónimo dijo...

Dejando aparte el ocasional-¿matonín?,le llamais- pienso que el tono de este artículo es el que mejor te va.Más cultista que político probablemente aunque no niego que lo sea.En todo caso no porque te pida un gamberro que digas tú voto ante la directiva del retorno deberías dejar de hacerlo.He tratado de buscarlo en las actas pero por la red es un laberinto.

Anónimo dijo...

Arriba España!!!

Querido Antonio, dinos algo de la situación del asturiano y de la Carta Europea de las Lenguas

Anónimo dijo...

El eurocuentista mo sale de su madriguera a dar la cara. Y luego llaman gamberros a los que piden explicaciones a sus representantes. !Estos son los demócratas¡.

Anónimo dijo...

Por favor no confundir la situación del asturiano con una lengua oprimida que no fue ni en tiempo del caudillo

Anónimo dijo...

Es del máximo interés el artículo «Por el idioma común», de Rufo Gamazo Rico, inteligente y sensato como todos los suyos. En la misma página de LA NUEVA ESPAÑA del pasado sábado 28 de junio, mi querido amigo Antonio Masip escribe otro artículo no menos interesante sobre «Don Quijote, europeo». Ambos artículos son tan buenos que merecen alguna matización. Somos europeos, don Quijote y todos los europeos en general, presentes y pasados, no porque exista una monstruosidad burocrática en Bruselas y un carísimo juguete inútil llamado Parlamento europeo, sino porque en esta parte del mundo vivieron y actuaron personajes como Carlomagno y San Bernardo, Dante y Giotto, Santo Tomás de Aquino y Juana de Arco, y porque se emprendieron, casi al mismo tiempo, las peregrinaciones, las cruzadas y la construcción de la Catedral; porque se derrotó y expulsó al musulmán y el cristianismo fue la religión de los europeos de norte a sur y de este a oeste, en sus variantes católica o romana, reformada y ortodoxa. Todo esto es Europa. En Europa nacen los sistemas parlamentarios, las constituciones políticas (a fin de cuentas, los Estados Unidos siempre fue un apéndice de Europa), la música sinfónica, el racionalismo y una forma de narrar llamada novela. Antes que Cervantes escribieron sus narraciones don Juan Manuel, Boccaccio y Chaucer. Y con don Quijote y las novelas picarescas, nace la novela moderna. La influencia de la novela de Cervantes fue mayor fuera de España que en la propia España. Sin el «Quijote» no hubieran existido la novela inglesa, ni «Simplicissimus» de Grimelhausen. Tanto es así que Henry Fielding hace constar en la portada de su «Joseph Andrews» que se trata de una novela escrita a la manera de las de Cervantes, el autor del «Quijote». Y el propio Shakespeare adaptó una narración de Cervantes, la de Cardencio, en colaboración Fletcher. De manera que ¡vaya si es europeo don Quijote! Pero no porque se haya hecho una correctísima edición de la novela en Bruselas en 1607, sino porque, de no ser por el «Quijote», libro en el que brillan dos grandes virtudes europeas, el humorismo y el cristianismo, los europeos no serían europeos: incluidos los burócratas de Bruselas, a los que no veo yo muy quijotescos.

Anónimo dijo...

Siento no haber encontrado ni el libro de Martínez Mata ni el de Madariaga.Este último se comprende, pasados tantos años,pero el de Mtz Mata está publicado en Cátedra recientemente y no puede ser que esté agotado.Don Quijote necesita un distribuidor para sus críticos

Anónimo dijo...

Querido Antonio:

Muchas gracias por tu cita y por el
desmesurado elogio. Por medio de estas
referencias en la prensa el libro puede llegar a
ser conocido, porque si no eres alguien conocido,
es decir, si no eres Rico o algún escritor
popular, el libro pasa desapercibido por
completo. Todo lo que no se cita en los medios no
existe. Son muy pocos los que van a las librerías
para ver las novedades.
Estoy muy de acuerdo con tu artículo. Con
una salvedad, la perspectiva que tanto apreciamos
en el Quijote no es del personaje sino de
Cervantes. Como trato de poner de relieve en mi
libro, el personaje tiene muchos claroscuros. Es
una personalidad trastornada por una lectura
desordenada de los libros de caballerías, pero la
empatía de Cervantes lo hace admirable en otros
aspectos. La modernidad de la obra, la mirada
antidogmática, es la del autor, no la del
personaje como la crítica romántica nos ha hecho
creer (y tanta gente sigue defendiendo: hay
muchos más quijotistas que cervantistas). En la
revista Clarín publiqué un artículo rechazando el
enfoque de Gamoneda de Cervantes ("la pobreza de
Cervantes" y proponiendo otro distinto). Te lo
adjunto.
Un fuerte abrazo,

Emilio

Anónimo dijo...

¿Eurocuentismo? ¿Quijotadas? Ave Maria purísima... El PP lleva varios años intoxicando de mentiras la realidad política. Uno de sus frentes ha sido extender la creencia de que el Psoe repartía papeles para todos. ¿Pregunten a los inmigrantes si es esto cierto? Yo, que escucho a los inmigrantes, que creo que tenemos un gobierno muy serio y que hace tiempo que he borrado a Jimenez Losantos de mi Dial, no veo tan raro que el Psoe haya votado esta Directiva que podría haber sido sin duda menos restrictiva.

Europa es consenso y no parálisis. Y el único consenso posible probablemente haya sido esta directiva. En Europa no todos los paises están tan despoblados como España y no todos son tan susceptibles de recibir inmigrantes como el nuestro por nuestro idioma y por nuestra situación geográfica.

Europa sigue equivocándose tirando balones fuera, replegándose dentro de sus fronteras y dando la espalda al hambre que fleta pateras y aviones. La Europa más rica se repliega, como lo hace el capital cuando se anuncia crisis. Se equivoca, está siendo insolidaria en este tema con España y está posponiendo la solución a un problema que va a tener que afrontar si o si.

Cuando se mira de frente a los inmigrantes es muy dificil desmarcarse demasiado de la política socialista española de estos 4 años.

Ahora la directiva hay que aplicarla y cada pais tiene un margen de maniobra.

Esperemos que el gobierno socialista, que ha votado esta directiva acongojado por las perspectivas económicas, tenga en cuenta que la forma de salir de las crisis es trabajando y produciendo... (Ya vemos la ayuda que nos brindan los bancos empezando por el Central Europeo endureciendo los créditos.
Por tanto en España hace falta mucha gente con ganas de prosperar, es decir mucha gente con espíritu de inmigrante.