martes, 6 de mayo de 2008

Mayo



En noches como ésta, hace cuarenta años, los amigos nos aferrábamos a la radio francesa que seguía con proximidad, antes insólita, los acontecimientos de una genuina y confusa revolución intelectual. No estoy de acuerdo con tantos, Sarkozy a la cabeza, que ahora desprecian aquel movimiento iconoclasta que hizo tambalear las bases del pensamiento reinante, no sólo en el poder político y social sino también de la oposición y hasta del comunismo de los dos lados del muro. Sin embargo, por lo que les oigo, me identifico con dos artistas que me son muy próximos, Jaime Herrero y Carlos Sierra: simplemente estábamos en la vorágine benéfica de la Libertad. El 68 de Nanterre, la Sorbona y Flins coincide con Praga, con Berkeley, con la Universidad Libre de Berlín, con el Black power, con Tlatelolco y también con el despertar estudiantil y obrero español. Se movía el ansia de libertades en todas las direcciones posibles, sin duda de forma errática y heterodoxa ¡pero se movía!.Todo fue distinto luego hasta hoy mismo, pasadas cuatro décadas. Muchos siguen sin comprenderlo: quizá vivieron en otro mundo y no tuvieron el mismo sueño.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No deja de ser sorprendente que usted con una imagen de socialsmo digamos responsable y constructivo siga con la nostalgia de sus años jóvenes.Le felicito por su sinceridad pero no sé si se le comprende del todo